San Rafael
Domingo 11 de Septiembre de 2011

La inconducta y violencia escolar tratadas en un programa inédito

El 56% de los alumnos con este tipo de trastornos mejoró su situación gracias a núcleos educativos de desarrollo manejados por docentes especiales en las propias escuelas. Las cifras.

El 56% de los alumnos tratados en un programa que contiene a chicos con problemas de conducta mejoraron su situación.

Es que desde hace cinco años un grupo de docentes viene trabajando con alumnos que presentan este tipo de trastorno.

La idea surgió a raíz de la creciente cantidad de problemas de conducta en las escuelas, que en muchos casos están ligados la violencia. Así, nació un plan que hasta ahora es único en la provincia y que lleva el nombre de “Núcleos educativos para el desarrollo de competencias socioafectivas”.

Son 14 los maestros de diferentes áreas que están en misión especial –tarea por la que dejan el aula pero sin recibir adicional– y que trabajan en nueve escuelas de la periferia sanrafaelina con unos 150 chicos con problemas.

Años de trabajo arrojaron, según las estadísticas del propio grupo, que los problemas con la escolaridad tienen una prevalencia de 30%. Le sigue el ausentismo notable (20%), llevar objetos con fines de agresión (12%), desnutrición (8%), adicciones (3%) y deserción (0,6%).

“Los núcleos de convivencia comenzaron en julio del 2006, y nacieron por necesidad y en respuesta a los problemas de disciplina en las aulas, lo que acarrea grandes conflictos entre los alumnos”, señaló Stella Maris Martínez, referente del núcleo de la escuela Luis Abbona.

Nació por impulso de un grupo de supervisoras, entre ellas Pilar Correa, con la coordinación de los profesionales de la DOAPC (Dirección de Orientación y Apoyo Psicopedagógico Comunitario). Se trabajan las habilidades sociales, la autoestima y la capacidad de diálogo para que puedan incluirse nuevamente y tener éxito pedagógico.

Stella Martínez precisó que no se trata de chicos traviesos, sino que son “problemas de conducta debido a que los traen de la casa, de la familia, y violencia por supuesto”.

Cada núcleo tiene una maestra referente y otras itinerantes de distintas especialidades. Una de las claves es trabajar con el alumno en la misma escuela y no fuera, como se hizo sin éxito en Mendoza.

“Trabajamos por talleres, los chicos tienen en las escuelas las áreas expresivas normalmente, el núcleo es una fortaleza más y podemos trabajar en ellos buscando bajar las emociones, un tanto alteradas, trabajando la parte manual por sobre todo”, comentó Graciela Cantero, docente de Plástica y Artesanía.

Integrando a las familias y con proyectos especiales como el de este año, que fue visitar y colaborar con hogares de ancianos, aprenden el respeto a un tercero. De empezar con resistencia este programa y con problemas varios, los maestros coincidieron en destacar que “los mismos chicos les dicen a sus maestras que quieren ir al núcleo”, un sistema que ha terminado siendo un refugio y una escuela de vida para los 150 alumnos.

El 89% de ellos son varones y con edades promedios de entre 8 y 12 años, que a veces son marginados de procesos escolares por su mala conducta.

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