San Rafael
Lunes 20 de Junio de 2016

La indiferencia ante la muerte en San Rafael

Opinión respecto a la respuesta de nuestra sociedad ante los hechos más violentos como los homicidios, que ya ocurren en cualquier lugar de la ciudad.

No nos damos cuenta muchas veces, pero la inseguridad nos rodea. En este caso me refiero al delito tal vez más grave, el homicidio. Hasta no hace mucho tiempo, salvo contadas excepciones, la mayoría de las muertes violentas se producían en barrios del departamento considerados “peligrosos”. Ahora ocurren en las avenidas principales o cerca de la nueva terminal.
Estoy haciendo alusión a dos de los últimos hechos de sangre ocurridos en la ciudad. Uno fue el cuidacoches que mataron de un tiro en la cabeza en plena avenida Mitre, a la altura del 1800 (cuyo caso sigue sin detenidos) y el otro el ocurrido el viernes, en San Martín y Granaderos, a una cuadra de la nueva terminal. Un comentario de esos que nunca faltan en este tipo de hechos escrito por un lector en la edición digital de UNO San Rafael indicaba: “que se maten entre ellos”. ¿Y si una bala perdida hubiera impactado en alguien que circulaba por ahí, que salía de la terminal? El lugar del hecho es a 10 cuadras del kilómetro cero.
El delito ya no se circunscribe a la Isla o El Molino. De los robos ni hablar, en este caso sabemos que no hay barrio que se salve. Pero los “justicieros” que vaya a saber si actúan por temas personales o por disputas relacionadas a la droga y el territorio, andan a los balazos en cualquier parte. Es preocupante, y esto pese a las cámaras de seguridad que supuestamente nos protegen.
La sensación personal, con la experiencia de 11 años en este diario, y trabajando con casos de inseguridad a diario, es que últimamente a la sociedad sanrafaelina cuesta cada vez más impactarla. Si no nos pasa al lado de casa o a nosotros mismos o familiares, no nos importa nada. Un nuevo robo, un nuevo homicidio. Uno menos, uno más. Pensamientos de una sociedad que pierde sensibilidad y así deja “zonas liberadas” para que el delito siga creciendo en cantidad e impunidad. Las marchas en reclamo de seguridad son una muestra cabal de esto que pasa. Sólo participa un puñado de personas, por lo general los afectados directos, los viejos afectados y los periodistas. No mucho más. El resto mira desde las veredas al paso o gira un segundo la cabeza desde sus autos.
Por Javier Martín
martin.javier@diariouno.net.ar

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