Mundial rugby 2011
Martes 20 de Septiembre de 2011

La "Jabulani ovalada" del Mundial de Rugby

La guinda de Nueva Zelanda 2011 genera polémica, tal como lo estuvo la N°5 en la Copa del Mundo de Sudáfrica. Los principales pateadores se quejan de que es "muy inestable y rápida".

El Mundial de rugby que se disputa en Nueva Zelanda es testigo de una considerable baja en el nivel de efectividad de los pateadores, algunos de los cuales encontraron rápidamente el motivo del problema: el Gilbert Virtuo, ni más ni menos que la pelota del torneo.

El inglés Jonny Wilkinson, acaso el mayor especialista que tiene el campeonato, sólo acertó tres de sus ocho envíos directos a los palos en el partido contra Argentina, que también sufrió en la estadística: convirtió 3 de 9 entre los tiros de Felipe Contepomi (otro experto en la materia) y Martín Rodríguez Gurruchaga.

"Cuando tiraba la pelota no iba a donde tenía que ir", resumió "Wilko" después de aquel partido, correspondiente a la primera fecha del Grupo B. "Nunca había visto a Jonny fallar tanto en los trece años que le llevo viendo jugar", lo apoyó el irlandés Ronan O'Gara, una de las estrellas del torneo.

Un informe del diario El Mundo titulado "el Jabulani ovalado" da cuenta de que Los Pumas perdieron aquel partido fruto de este síndrome, o que Gales pudo haber dado el batacazo ante Sudáfrica (cayó por 17-16) de no haber fallado tanto.

Claro que hay excepciones: Dan Carter, de los All Blacks, erró más de la cuenta pero su equipo jamás vio en peligro la victoria en dos partidos (41-10 aTonga y 83-7 aJapón) o, mejor aun, el caso de Francia, único equipo que no sólo no bajó su efectividad frente a los palos sino que la aumentó en un 15% respecto del VI Naciones, con su pateador Morgan Parra como estandarte. Irlanda es la contracara: tiene un pobre porcentaje de acierto del 43%, un 34% menos que en la cita que reúne a los equipos más importantes del viejo continente.

Tal como la Fevernova (pelota del Mundial 2002) o la Jabulani (la de Sudáfrica 2010), el Gilbert Virtuo es el mismo modelo del –precisamente- último VI Naciones, pero con el agregado de una nueva válvula que parece ser el origen del problema.

La inestabilidad y la ligereza son las principales críticas al balón, justamente aquello que se intentó evitar con las modificaciones que se le hicieron antes de la actual Copa del Mundo. Que culminará, con polémica o sin ella, pero seguro con la misma pelota, el 23 de octubre en Auckland.

Nota: A24.com

 

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