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Domingo 20 de Noviembre de 2011

La mugre de los “privilegiados”

Extrañísimo: se enfermó más del 50% de los agentes que limpian a diario el principal hospital de niños de Mendoza. Durante dos días reinó la basura.

Manuel de Paz
mdepaz@diariouno.net.ar

Perón solía decir que nuestro país estaba dividido en radicales, socialistas, conservadores, comunistas y liberales.

“¿Cómo? ¿Y los peronistas?”, le preguntaban sus interlocutores. “Ah, bueno, peronistas somos todos”, respondía socarronamente el ex presidente.

La frase es ladina, pero hay que reconocerle ingenio.

Capta de manera magistral cómo el peronismo ha impregnado hasta el tuétano la vida social argentina con todo lo malo y lo bueno que viene generando a diario desde hace casi 70 años.


Para lo que guste

Una década somos liberales, menemistas y antirregulatorios y a la década siguiente somos estatistas, kirchneristas, camporistas e izquierdistas paquetes.

Pero siempre somos peronistas.

Podemos votar a Macri en Capital pero para presidenta votamos a Cristina porque, a su manera, los dos son peronistas.

La gran victoria peronista no tiene tanto que ver con logros concretos de gestión –aunque los hay–, sino con habernos hecho creer que ellos son los únicos que pueden gobernar este país.


¿Los únicos?
Aún quienes reconocen tener una relación difícil con el peronismo, suelen admitir que uno de los aportes culturales más importantes “del movimiento” fue la de instaurar la idea –aunque en la práctica se cumpla poco– de que en este país las únicas personas con privilegios son los niños.

Es un concepto irrefutable que nos debería obligar a cuidar y respetar a rajatabla los derechos infantiles a la salud, la educación, a tener una familia, un techo digno o acceso a la recreación, entre otras cosas.


Lo malo y lo sucio
Esta semana, uno de los temas salientes en Mendoza fue la mugre que rebosaba en el hospital de niños Humberto Notti.

De casi 90 empleados dedicados a la limpieza del principal centro hospitalario para la niñez del Oeste argentino, 50 habían presentado licencias por enfermedad.

Es algo increíble este amontonamiento de gente para enfermarse.

El hecho merecería una investigación en serio por parte de las autoridades sanitarias ante tal avalancha de patologías entre estatales. Y hasta, quizá, de algún fiscal interesado en lo público.

Lo concreto fue que los otros 40 agentes sanos se molestaron porque los recargaban en el trabajo y se mandaron a la huelga, dejando sin limpieza a los pequeños y los profesionales que allí trabajan.


Preguntitas
¿Usted, lector, vio a algún funcionario indignado de corazón con esta situación y esbozando una solución perentoria?
¿Usted vio a algún dirigente gremial llamando a la reflexión a sus representados, a la luz de que si hay algo furibundamente reaccionario es hacerles una huelga a niños enfermos?
¿Usted vio a algún militante político armar un jornada de trabajo para ir a limpiar el Notti?
¿Usted vio a la oposición en pleno –salvo escasas excepciones– expresarse claramente sobre esta situación?
¿No eran estos niños, acaso, a los cuales políticos de toda laya alzaban con impunidad en los barrios pobres de la provincia y llenaban de besos ante las cámaras durante las recientes campañas electorales?

Sólo sueños
Este escriba dominguero todavía sueña con que alguna vez aparezca algún gobierno que tenga a los hospitales públicos entre sus preocupaciones supremas.

Hablo de pasión. De que se le revuelvan las tripas ante estas injusticias, como la de que se deje sin limpieza a niños internados.

Hablo de un gobernador o de un ministro que sepa al dedillo todo lo que pasa en un hospital, desde si hay gasa suficiente hasta cómo va día a día el gasto o si funcionan bien los baños.

Hablo de un mandatario que, por ejemplo, se presente en persona en la Legislatura a defender el presupuesto de salud.


Ir al frente
¿No es una estupenda oportunidad para un político de raza el ponerse al frente de un caso como el de la mugre del Notti y no descansar hasta resolverlo?
Podrán ser muy técnicas las respuestas del tipo: “Acá hay descentralización hospitalaria y por lo tanto se debe respetar que cada nosocomio se dé sus soluciones”. Pero con eso no comemos.

¿Es que alguien votó en las urnas a los directores de los hospitales?

Atento, Paco, atento
Una pregunta a la que Paco Pérez debería hacerle frente de entrada es: ¿No ha llegado el momento de discutir seriamente cuánto de positivo y cuánto de negativo han dejado esas descentralizaciones hospitalarias que se iniciaron en la década del noventa?
Es probable que aquella idea descentralizadora haya sido buena desde lo técnico cuando se lanzó hace varios años, pero también es harto comprobable que arrastra demasiados indicios de que hay mucho para cuestionar y arreglar.


Control republicano
Algún gobernador terminará por convencerse de que, en materia de salud como en muchas otras áreas de gobierno, es el ojo del amo el que engorda el ganado.

No por nada también han vuelto a resurgir por estos días en hospitales públicos las denuncias de enfermos con turnos para cirugías. Otra vez vienen siendo sometidos a traumáticas demoras y reprogramaciones. ¿No era que se habían solucionado?
El mandatario electo está ante un fuerte compromiso, porque ya dejó sentada su opinión crítica acerca de cómo se ha venido manejando el sistema de salud pública durante el gobierno de Jaque. Ese del cual él formó parte.
 

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