Mundo
Jueves 12 de Noviembre de 2015

La neurociencia comprobó que al cerebro humano le gusta más el chocolate que una imagen erótica

Otra de las conclusiones que arrojó la investigación son que el cerebro femenino se activa sólo con ver los alimentos, mientras que el masculino lo hace en menor medida y necesita probarlos.

El cerebro disfruta gracias a la comida y especialmente con alimentos como el chocolate. Lo estimula más que una imagen erótica, especialmente a los hombres, según un estudio neurocientífico sobre comida y emociones realizado en España.

Promovido por un canal televisivo de cocina y dirigido por un equipo de fisiólogos, neurólogos, ingenieros y psicólogos se realizó una investigación para conocer cómo responde el cerebro humano ante la visión de los alimentos y durante el acto de comer, para lo que se siguió la actividad neuronal en una muestra representativa de 40 personas de 18 a 80 años.

Al comer se produce una activación emocional del cerebro, es decir, "la comida nos emociona", indicó la directora de Canal Cocina, Mandi Ciriza, sobre un estudio cuyo coordinador, el catedrático del Instituto de Neurociencias CSIC-UMH, Miguel Valdeolmillos, destacó que "pasamos entre 7 y 8 años comiendo".

En una primera etapa se determinó que los alimentos preferidos de los españoles son el jamón, la tortilla, los guisos tradicionales y el chocolate.

Después se analizó la respuesta del cerebro durante la visualización y durante la ingesta de esos alimentos y platos, con resultados que demuestran que hay "una fuerte activación emocional e involuntaria en el cerebro, cuando vemos el alimento y cuando lo probamos".

Ver y comer chocolate genera la respuesta emocional más intensa, más en los hombres (69 por ciento) que en las mujeres (62%), y superior a otros estímulos visuales positivos como imágenes de sexo, viajes o deporte.

Otras conclusiones son que el cerebro femenino se activa sólo con ver los alimentos, mientras que el masculino lo hace en menor medida y necesita probarlos, o que este órgano no es conservador, ya que manifiesta una respuesta emocional positiva con los sabores que no conoce, algo que ocurre más a menudo en los hombres.

Para medir la reacción se registró la actividad eléctrica cerebral y fisiológica de los participantes con dispositivos para medir la actividad neuronal, las variaciones de la dermis y la frecuencia cardiaca.

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