Política
Domingo 13 de Noviembre de 2011

La oposición repiensa su futuro

Para el analista, la dirigencia opositora buscará tejer nuevamente el espectro político para recuperar lentamente el terreno perdido en octubre.

Gustavo Sylvestre
Especial para UNO


Lentamente, con tibios pasos, algunos referentes de la oposición comienzan a insinuar lo que podría ser el futuro armado de algunos sectores políticos, que buscan ir recuperando lentamente el terreno perdido.

Si bien todo quedará para marzo del año próximo, muchos aprovecharán el verano para “borrarse” y repensar sus futuros políticos, algunas reuniones informales comienzan a pensar futuros armados políticos.

Días atrás, el ex candidato presidencial Eduardo Duhalde (que quedó muy deprimido después de la floja performance electoral) salió de su casa para compartir una cena con el diputado Ramón Puerta. En ella repasaron lo que fue el armado del Peronismo Federal, los errores cometidos, se lamentaron de las deserciones y coincidieron en que ese sector debe ir en la búsqueda de Mauricio Macri para el 2015.

Lamentaron la fragmentación de la oposición y consideraron como errores “garrafales” la alianza de Francisco de Narváez con Alfonsín y la no alianza de Binner con Alfonsín.

Los intendentes radicales, que buscan protagonismo y ser la renovación para un radicalismo que no sale de su anomia, se reunieron el sábado pasado en Córdoba, plantaron bandera en ese objetivo y buscarán llevar una postura nueva a la convención partidaria que se reunirá el próximo 18.

Hoy por hoy, en el radicalismo hay tres posturas: los que quieren correr a los brazos de Mauricio Macri –el diputado Oscar Aguad ya lo anticipó–, los que quieren correr al encuentro de Hermes Binner y los que sostienen que, aun con pulmotor, el radicalismo puede salir de su crisis y recuperar terreno político por sí solo y sostener su tradición de partido centenario.

Ernesto Sanz dejará la presidencia partidaria y no buscará la reelección. Sólo quiere aportar silencio para un partido que internamente tiene ya varios pases de facturas.

Julio Cobos se retira de la vicepresidencia de la Nación y tal vez, a partir de diciembre, se aleje de toda actividad política. Tiene duros reproches hacia sus correligionarios por lo que considera una oportunidad histórica perdida para haber recuperado, no sólo el protagonismo político, sino el poder. Cree que al radicalismo le faltó pragmatismo (ese que tiene el peronismo, suele decir) y que el excesivo internismo lo consumió políticamente. Hubiera deseado ser el candidato presidencial por esa fuerza, pero con el apoyo de todos los sectores.

Ricardo Alfonsín continuará batallando y siguiendo los concejos que solía dar su padre, no entregará sus banderas.

El sector “histórico” del radicalismo, ese que en algún momento Elisa Carrió denominó con cierta maldad como el de “los gerentes” cree que en diciembre, tras el fin del mandato de Sanz, no hay que elegir nueva conducción ante la ausencia de una figura que lidere la nueva etapa y que se debería marchar hacia una comisión integrada por representantes de los distintos sectores, mientras se analiza una reformulación en el funcionamiento del partido.

Jugarán el juego que más les gusta –el de las internas– en la convención partidaria que deberá dotar al partido de una carta orgánica más moderna y acorde a los tiempos que corren, y que contaría ya con un apoyo mayoritario.

Elisa Carrió retornó en las últimas horas de su descanso en la costa esteña. Es el lugar que elige habitualmente para reflexionar, recargar pilas y pensar. Mientras apura la venta de su departamento porteño, cumplirá con su promesa de irse a vivir a una chacra en las cercanías de Capilla del Señor, dará su último aporte a la vida partidaria del ARI en la reunión prevista para el próximo 19.

Días después de la dura derrota que debió enfrentar en las urnas, Carrió reunió a la plana mayor del bloque y les anticipó que, al menos por ahora, su carrera política está terminada y que dará un paso al costado de la conducción partidaria. Con Patricia Bullrrich ya ida de la Coalición Cívica, el ARI deberá volver a sus fuentes y analizar, aún no lo tienen decidido, cómo volverán a la pelea política. Asimismo, no se sabe a ciencia cierta quiénes seguirán en el partido fundado por Carrió, ya que muchas de sus figuras están siendo tentadas desde el PRO y desde el Frente Amplio Progresista, para que peguen el salto.

Hermes Binner no quiere desperdiciar el buen caudal de votos que logró el 23 de octubre y ya ha comenzado con encuentros semanales con los dirigentes del Frente Amplio Progresista, para ver la forma en que le darán institucionalidad a la agrupación.

Hasta ahora han tenido muy buena sintonía y han recibido con agrado político la intención del oficialismo de cederles la vicepresidencia tercera de la cámara de diputados, cargo en el que algunos ven a Margarita Stolbizer.

Pero no todas son rosas. Binner y el GEN sostienen que el Frente Amplio Progresista debe funcionar como un solo bloque en la Cámara de Diputados y en la de Senadores. Los socialistas y el siempre conflictivo Claudio Lozano creen que deben funcionar como un interbloque y mantener sus “identidades”.

Mauricio Macri, acosado por los docentes y por las víctimas del último derrumbe porteño, teje y desteje opciones que le acercan los suyos sobre su futuro político. Mientras Jaime Durán Barba cree que el PRO debe constituirse sólo como una opción nacional o a lo sumo con los radicales, otros opinan que sí o sí Macri necesitará de lo que quede del Peronismo Federal para tener una plataforma federal. Y que debería ir al encuentro de Francisco de Narváez para reflotar una alianza que les posibilitó ganar en el 2009.

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