Economía
Domingo 02 de Octubre de 2011

La producción de hortalizas de San Rafael sufre la falta de agua

Mientras en el resto de Mendoza creció el área cultivada con variedades de invierno, el Sur perdió 500 hectáreas. El problema puede ser peor en verano y agravar la caída histórica de producción

El Sur mendocino pierde producción en la actual temporada, continuando con la caída estructural que ha sufrido el sector en las últimas décadas.

Según el informe del Instituto de Desarrollo Rural sobre superficie hortícola invernal 2011-2012, “en todas las zonas de Mendoza ha crecido el cultivo de hortalizas con excepción de la zona Sur, donde disminuyó en términos relativos en un 31%, lo que representa 500 hectáreas menos”. Discriminado por departamentos, el área cultivada de San Rafael disminuyó este invierno 56% y General Alvear el 67%.

“Si bien estos números están referidos a la campaña otoño-invierno, es muy probable que ocurra algo similar en el período primavera-verano, inclusive puede llegar a ser peor debido a la falta de agua, porque la producción hortícola requiere no sólo cantidad sino también periodicidad, por lo que tiene que haber un volumen de agua asegurado para que se inicien los cultivos”, explicó el jefe de la Agencia de Extensión Rural San Rafael del INTA, Guillermo Guida.

“Pero no es la única causa –señaló–; en el caso de los cultivos de primavera-verano San Rafael fue en la década del '70 principal productor de tomate para industria con 4.500 hectáreas, pero poco a poco esa superficie se fue reduciendo y hoy prácticamente es insignificante lo que se produce en el departamento (alrededor de 200 hectáreas). Los bajos precios, altos costos y sobre todo un riesgo muy grande por el problema de los accidentes climáticos hicieron que los cultivos se trasladaran a otras zonas con menos riesgos donde pudiesen aplicar tecnologías que implican mayores costos pero también mayores rendimientos”.

El especialista dijo que para evitar pérdidas ante un eventual accidente climático los productores optaron por aplicar menos tecnología y por ende los rendimientos disminuyeron, “entonces llegó un momento en que los costos de producción y los rendimientos eran prácticamente iguales y ya no tenían rentabilidad alguna”.

Para el ingeniero Guida esta situación es paradójica, “porque el departamento tiene una infraestructura industrial para procesar toda esta materia prima que venía a complementar el ingreso de fruta para industria y hacía que las fábricas no estuvieran ociosas, ya que el grueso de producción de durazno se terminaba a fines de enero y a partir de ahí comenzaban a recibir el tomate y luego el pimiento; entonces las fábricas estaban a pleno trabajo durante un período largo. Ahora, cuando termina el ingreso del durazno prácticamente las agroindustrias quedan ociosas, salvo elaborando la materia prima que no se produce en el departamento y que es traída de otra parte de la provincia”.

De todas formas, consideró que “seguramente ya no se volverá a esa época de oro del tomate para industria, sino que hubo un cambio y la nueva horticultura que debería implementarse en el departamento es mucho más intensiva, en unidades más pequeñas, con protección antigranizo, con aplicación de tecnología tanto de riego como de variedades y con un destino ya no industrial sino de mercado, ya que San Rafael está abastecido en más del 80% con hortalizas que vienen de otras partes de la provincia. Esto parece un despropósito, teniendo ventajas comparativas como puede ser un suelo y un clima adecuados, más allá de los accidentes climáticos. Y si continuamos con estas mermas va a llegar un momento que todas las hortalizas que consumamos van a venir de afuera, a pesar de que podemos producirlas aquí”.

Cinturón verde local

San Rafael tiene casi 500 hectáreas con hortalizas de invierno (más de la mitad con ajos), distribuidas principalmente en Los Claveles y Cuadro Nacional. Su producción es baja con respecto a la demanda general, la que se satisface con productos traídos de distintos departamentos de Mendoza y de otras provincias alternadamente, de acuerdo con los períodos de producción de cada región.

“San Rafael se podría autoabastecer con ciertos productos, tener cebollas, ajos y papas y mantenerse todo el año, pero por una cuestión climática es imposible cosechar tomate en julio, sería factible en invernado pero costosísimo”, señaló Daniel Carricondo, secretario de la cooperativa Comerco.

“El departamento tiene una muy buena calidad pero falta la cantidad, y todos los factores llevan a que esa cantidad no se desarrolle. Hay gente que viene de Mendoza a cultivar ajo y cebolla, pero estamos muy lejos de los centros de consumo para producir en grande”, añadió.

Para Guillermo Guida, del INTA, “habría que pensar en modificar la distribución de agua a lo largo del año y adecuar su entrega en función de la necesidad de los cultivos. El desarrollo de la horticultura no admite corta de agua de 2 o 3 meses como ocurrió este año, es decir que esto implica un cambio en la legislación, en la distribución del recurso y en la aplicación de las tecnologías”.
 

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