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Martes 08 de Noviembre de 2011

La trampa de lo gratis

por Jaime Correas
Director periodístico de UNO

El problema que se le presenta hoy a Tomás Escobar es fascinante. Luego de ser un genio de garage que dio a luz a Cuevana y de hacer un elogio de su apuesta por el “usuario”, tiene el problema de la autoría de lo que su sistema permite llevar gratis a los que visitan su web.

Con el procesamiento de los dueños de Taringa!, se ha puesto en tela de juicio que sea suficiente ser intermediario con servidores que están en otros países. ¿En la era de internet, es aceptable que lo que es global en un sentido se pueda salvar formalmente invocando fronteras?

De ahí que, incluso, con la llegada de Netflix (que distribuye películas, pero cobrando) se abra un debate con los distintos modos del “pagar para ver”, pues hay quienes, como las empresas de cable y de televisión satelital, tienen una inversión fenomenal hecha en el rubro y sufrirán la competencia con la gratuidad o casi, incluso, poniendo en peligro miles de puestos de trabajo.

Esta utopía de lo gratis tiene una pata floja. Nadie explica quién paga los contenidos y cómo se sostienen las industrias. Es el debate que en su momento existió con la música y últimamente con Google y los medios, sobre todo, los diarios. Hasta el gran buscador ha comprendido que los eslabones en la cadena no pueden ser salteados. Escobar lo sabe y busca cómo salir de la trampa.

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