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Jueves 15 de Septiembre de 2011

La “Turca” se operará el sexo

Obtuvo el DNI con el cambio de género y nombre y ahora planea operarse para dejar atrás los vestigios del sexo con el que nació.

La protagonista de tales hechos no es otra que Ana Laura Nicoletti, conocida como la Turca en el mundo farandulero, quien aseguró que sigue un tratamiento hormonal necesario antes de la intervención.

Con sus 40 años muy bien llevados, la mendocina que franqueó el prejuicio social y se ganó la aceptación de buena parte del público local –al punto de convertirse en referente de gays, lesbianas y transexuales y de ser puesta como ejemplo por el Gobierno provincial–, dijo a UNO que proyecta la intervención quirúrgica para 2012, posiblemente en La Plata.
Es en esa ciudad de Buenos Aires donde Carolina Cruz pasó por una operación similar para cambiar su sexo, convirtiéndose en la primera mendocina que accedió al cambio.

El caso sirvió de inspiración para Ana Laura: “Antes no lo hubiera imaginado, pero Carolina me mostró otra realidad y su felicidad me motivó. Los avances de la medicina y de la ciencia son notorios, al punto de que hace una década se pensaba más en una mutilación que en una reconstrucción del aparato sexual”.

La Turca es una asidua visitante de quirófanos y no tiene pruritos para decir que se hizo “de todo”. Sin embargo planteó: “Siempre fue en una sala de operaciones. Estoy en contra de los tratamientos caseros, que pueden perjudicar tu salud y llevarte a la muerte”.

Nicoletti combina su faceta más pintoresca con un compromiso notorio con la comunidad de la que forma parte. Se notó cuando el Gobierno le entregó públicamente su nuevo DNI, pero también en sus mensajes a favor de la lucha por la igualdad. “Es bueno saber que se puede obtener un documento y luego tomar la decisión de operarse, antes no podías cambiar de nombre si no demostrabas que tu cuerpo correspondía con el mismo”, contó.

“Me siento más mujer que nunca”, dijo luego sobre la sustitución hormonal a la que fue sometida para luego completar el proceso de feminización de su cuerpo tras el diagnóstico de disforia de género (su identidad sexual no corresponde con su físico). Y luego pateó el tablero: “Cuando todo esto pase quiero casarme por iglesia, es mi sueño entrar vestida de blanco y que me lleven hacia el altar”. “¿Pero tenés novio?”, se le repreguntó, y Ana Laura dejó volar sus ideas sin aportar mayores datos sobre su estado sentimental: “Soy una mujer ultraconservadora. Después de mi última ruptura sentimental me enfoqué en sentirme bien conmigo misma, pero una nunca sabe lo que le depara el destino”.
 

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