Economía
Domingo 30 de Octubre de 2011

Las bodegas de San Rafael son tan visitadas como sus atractivos naturales

El turismo del vino se ha convertido en una actividad complementaria de los establecimientos vitivinícolas. En San Rafael, doce firmas, grandes y pequeñas, reciben a los turistas todo el año.

Una bodega es algo tan habitual en San Rafael que para la gente local puede no tener atractivo alguno para visitar, pero para los turistas representa un atractivo más que complementa la visita a las bellezas naturales y las actividades de esparcimiento que se ofrecen en la zona.

El departamento cuenta con su propio “camino del vino” con doce bodegas que ofrecen visitas guiadas con degustaciones de vino y venta directa de sus productos, lo que constituye el quinto circuito turístico, junto al Cañón del Atuel, al del Diamante, alta montaña y el recorrido por la ciudad.

Incluye desde establecimientos de renombre nacional e internacional hasta pequeñas bodegas, algunas recuperadas hace algunos años, a las que se le agregó la parte turística. Se ubican en Las Paredes, Ciudad, Rama Caída, Cuadro Benegas, Cañada Seca y Villa Atuel.

“San Rafael tiene una variedad importante, desde bodegas centenarias, otras con tecnología de punta, hasta bodegas pequeñas y familiares que también tienen un fuerte atractivo para el turista”, señaló Andrés Chiaradio, director de Turismo del municipio local.

El funcionario dijo que, aunque no hay estadísticas sobre el número total de visitantes a los establecimientos vitivinícolas, estimó que “es muy importante el número de personas que pasan por las bodegas” y recordó que “dentro de los programas que ofrece San Rafael, generalmente se añaden estos establecimientos. Por ejemplo, cuando se vende una excursión a Valle Grande se incluye al menos una”. Además, destacó que la información sobre bodegas es requerida permanentemente por los turistas en la mesa de informes del organismo municipal.

Ante ello, el denominado turismo del vino, enológico o vitivinícola continúa en crecimiento. “Hay otras bodegas que están trabajando para incorporarse al circuito”, indicó Chiaradio, quien agregó que el puesto de San Rafael en la Feria Internacional de Turismo cuenta con un sector especial para promocionar la visita a bodegas.

Pero a diferencia del Valle de Uco, donde el turismo del vino es de otro “target” y las visitas en muchos casos son pagas, en San Rafael la mayoría de las recorridas son gratuitas.

Congreso internacional

El 23 y 24 de noviembre se realizará en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo el Primer Congreso Internacional de Turismo del Vino, evento que se enmarcará en los festejos por el primer aniversario de la declaración del vino como bebida nacional. En el evento, organizado por Bodegas de Argentina, participarán expositores nacionales e internacionales.

Recorridas guiadas y degustación

Las bodegas están abiertas al turista todo el año, pero las visitas se concentran en verano, Semana Santa y vacaciones de invierno.

Es común denominador de los establecimientos ofrecer una recorrida guiada por las instalaciones para mostrar cómo se procesa la uva y se elabora el vino, más una degustación como cierre. Luego hay servicios extras que implican un costo y la posibilidad de comprar de forma directa en la tienda de vinos.

Casa Bianchi es uno de los referentes principales en el turismo enológico, con 100 mil visitas al año a su champañera de Las Paredes. Esto la convierte, según Andrés Chiaradio, en la segunda bodega más visitada del país.

Carolina Almonacid, del área de Turismo de la empresa, explicó que trabajan mucho con los contingentes y las agencias locales, aunque entre enero y marzo las visitas son mayormente particulares o de grupos familiares.

Además, dijo que la mayoría de los visitantes provienen de Buenos Aires y, en menor medida, de Córdoba y Santa Fe.
Según Almonacid, gran parte de los turistas que llegan a San Rafael pasan por la champañera e incluso algunos repiten la visita en posteriores oportunidades.

Por su parte, en Goyenechea, una de las bodegas centenarias del Sur, sus visitantes son de las mismas zonas del país, con un promedio de 400 a 500 por mes.

Noelia Martínez, encargada del área de Turismo de la firma, explicó que “no trabajamos con agencias, porque los que nos visitan son turistas particulares”.

Dijo que “en la visita común sólo se muestra la bodega, se suma el recorrido por las viñas cuando es una visita especial o que esté concertada de antemano, para lo cual se suma la ingeniera agrónoma y algunas veces también el enólogo”.

Añadió que “nosotros los recibimos, les hacemos una visita guiada por todo lo que es el proceso y luego volvemos a la sala y hacemos la degustación. También tenemos la venta para el que quiera comprar”.
 

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