Economía
Domingo 13 de Noviembre de 2011

“Las bodegas tienen que variar la oferta turística”

El desafío es que no todas ofrezcan los mismos servicios. Hay 108 preparadas para los visitantes. El 70% del enoturismo nacional lo provee Mendoza. Perspectivas positivas.

Anabel González
nye@diariouno.net.ar

Poco antes de cerrar su gestión como coordinador del Proyecto de Consolidación del Enoturismo en Argentina, Gabriel Fidel analizó la situación del sector en Mendoza, con una visión optimista pero también clara sobre lo que falta desarrollar en turismo del vino.

El proyecto que Fidel aún gestiona contó con financiamiento del Fondo Multilateral de Inversiones (del BID) por un millón de dólares, que se complementó con un millón de dólares más que aportaron las provincias vitivinícolas y Bodegas de Argentina, como unidad ejecutora del turismo del vino en la Coviar.

Relajado, mientras esperaba en el aeropuerto Jorge Newbery (Buenos Aires) un vuelo que debía partir rumbo a Salta, el ex ministro de Economía de la provincia respondía las preguntas que emitía su teléfono celular.

–¿Qué recepción ha tenido el programa de enoturismo en las bodegas?
–En las bodegas de Argentina y en particular Mendoza hay cada vez más interés en crecer y tener mayor apertura al turismo. Se han dado cuenta de que el turismo es una nueva unidad de negocio y canal de comercialización. Para las pequeñas empresas es una forma de vender más fácil y a mejor precio, evitando la intermediación, y para las grandes bodegas es una manera de desarrollar marcas.

–¿Entonces todas las bodegas deberían estar abiertas al turista?
–Es una decisión que toma la bodega. El turismo es un negocio productivo distinto al vino y hay que prepararse para eso. No todas las bodegas tienen que dedicarse al enoturismo. Muchas que no tienen marca, son trasladistas, es difícil que se dediquen el turismo.

– ¿Cuántas son las bodegas mendocinas que tienen esta unidad de negocios?
–Cada vez son más. A datos de 2010, Mendoza cuenta con 108 bodegas abiertas al turismo, lo cual representa el 70% de la oferta enoturística nacional, que es de 167 bodegas en total.

–¿Qué lugar ocupa el vino en el nuevo slogan que adoptó Mendoza para el turismo, “Nada más alto”?
–Lo que hace Mendoza es promocionarse con todos sus atractivos, no sólo el atractivo vino. Todas las promociones que tienen las provincias ayudan a crecer y en este sentido la estrategia tiene que ser multipropósito. Cuando no tenés un producto como el mar es mejor hacer esto, y así lográs tener turistas todo el año.

–¿Qué busca el turista que llega a una bodega?
–Busca aprender de la experiencia del vino y el turista que tiene eso quiere aprender más de la región vitivinícola: la economía, la cultura del pueblo donde está ubicada.

– Si recorremos cuatro o cinco bodegas de una misma zona podríamos encontrar que todas ofrecen un producto turístico algo homogéneo ¿Sirve esto?
–El desafío es que no todas tengan lo mismo. Al principio se empezó con las visitas guiadas a bodegas, hoy las empresas están ingresando a nuevas alternativas. Por ejemplo, invitan al turista a compartir experiencias con las barricas, en degustación de cortes y varietales, actividades en el viñedo o bien otras como la gastronómica, con cocina en las bodegas o la introducción del arte contemporáneo, la cultura. De a poco el enoturismo va despegando en la diversificación.

–¿El costo que tiene el turismo vitivinícola apunta a un sector particular de la población?
–Hay una parte del producto de más alta gama, más precio. Pero no es sólo eso: existe una oferta muy sofisticada y también otra más accesible. En este sentido no sólo hay hoteles cinco estrellas en Mendoza también hay hostels y lo que buscamos es que toda la hotelería esté sistematizada, con una mejor referencia al vino.

–¿Cuál es el futuro del enoturismo?
–En la medida que va creciendo el prestigio del vino argentino, va ascendiendo el interés por el turismo del vino. También en la medida que mejora la hotelería, servicios, conectividad va a crecer más esta actividad. Dentro del turismo nacional los jóvenes se interesan cada vez más por esto, entonces va a seguir creciendo.

–¿Qué desafíos se presentan?
–El primero, es tener calidad, buenos servicios. Segundo, tener una oferta de productos experiencial, atractiva. Tercero saber comunicarlo y promocionarlo. En cuarto lugar, trabajar dentro de la marca país. Que es lo que hemos logrado en los últimos años.

–¿Cuál es el valor de trabajar dentro de la marca Argentina?
–Cuando tenés prestigio de marca y de producto en el mundo podés contrarrestar la coyuntura (económica).

– ¿Qué expectativas tiene Bodegas de Argentina sobre el Primer Congreso Internacional de Turismo del Vino que se hace en Mendoza?
–Este congreso es el cuarto seminario que hace Bodegas de Argentina, unidad ejecutora del turismo del vino en la Coviar (Corporación Vitivinícola Argentina). Ahora buscamos ver los avances que ha habido, presentar los logros del plan y sentar las bases de lo que viene. Será un espacio con invitados regionales y extranjeros que podrán hacer ponencias sobre temas relacionados con el turismo y el vino.
 

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