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Jueves 15 de Diciembre de 2011

Las familias de El Pozo le anticiparon al gobernador Paco Pérez su negativa a dejar de vivir de la basura

Son una comunidad de 200 personas insertadas entre los desperdicios del basural de Godoy Cruz. Paco Pérez tiene previsto realizar allí la reunión de gabinete de hoy. Hay planes para convertir el lugar en un parque y darle la basura a una planta de capitales porteños.

Unas 200 personas que viven de las toneladas de residuos que van a parar a la escombrera municipal de Godoy Cruz, conocida como El Pozo, están preocupados por la “inminente” llegada a la zona de una empresa privada que construirá una planta de tratamiento de residuos.

Si bien hace 50 años que existe, este basural a cielo abierto ubicado detrás del Campo Papa cobró visibilidad en los últimos días cuando el gobernador Francisco Pérez deslizó la idea de realizar allí una reunión de trabajo, en su afán de sacar el gabinete a la calle.

“Paco va a venir a cerrar el basural y nos vamos a quedar sin trabajo. Eso no lo vamos a permitir”, advirtió Graciela Pérez (52), madre de 12 hijos y abuela de 28 nietos, quien separa basura desde hace 35 años. Toda su familia lo hace y por eso se turnan para cuidar a los más chiquitos. Dice que El Pozo le dio su casa porque con los ladrillos, las baldosas y las puertas que fue encontrando levantó unas cuantas paredes en el asentamiento La Isla.

Graciela y sus compañeros se han organizado para no “pisarse”. Están divididos en grupos que recolectan en los 10 playones que tiene el predio y se cuidan entre ellos.

“Lo que uno encuentra es para uno y nadie se lo toca”, dice una regla no escrita alimentada de la solidaridad. Y es justamente este espíritu corporativo el que los ha llevado a reaccionar. Nadie sabe de dónde salió el rumor pero ellos están seguros de que hoy Paco Pérez irá a cerrarles el basural y a dejarlos en la calle.


A gran escala
Sin ánimo de convertirse en escudero del gobernador, el intendente radical Alfredo Cornejo desmintió categóricamente la versión: “Pérez no va a ir a cerrar El Pozo. Lo vamos a reconvertir. Un basural a cielo abierto no es sustentable y eso lo sabemos todos, incluidos los que viven de la basura. En julio del año que viene suponemos que estaría lista la nueva planta y los que no sean reubicados allí, con empleo en blanco, tendrán un mix de opciones para reconvertirse. El Pozo, como sucede en distintas partes del mundo, se convertirá en un parque, que es el único fin que pueden tener los terrenos que han servido como basurales”.


En busca de un acueducto
La ecuación sería pimientos y aguaribayes a cambio de moscas y basura. Pero hay un pequeño detalle: en la zona no hay agua disponible para regar 40 hectáreas de forestales. Por eso la Comuna busca, en un futuro, construir un acueducto que le permita, de paso, crecer hacia el Oeste.

Cuando la planta, en manos de Ambiental Cuyo (una compañía de capitales porteños vinculados a la empresa Ceamse), comience a trabajar tendrá la capacidad para procesar las 200 toneladas diarias de basura que allí se depositan. Con un sistema bastante automatizado, el complejo ocupará a 80 de los 200 que tiene censados la Municipalidad. Al resto le ofrecerán trabajar en la cicatrización del lugar, que es el proceso mediante el cual se aprisiona la basura, se rellenan los playones y se reforesta, entre otras opciones.

“Tenemos una escuela de metalúrgicos que es una industria que necesita urgente mano de obra. El que se inscribe y aprueba el curso tiene trabajo asegurado. También tenemos una agencia de empleo que permanentemente está buscando gente. En fin... Vamos a ofrecerles un mix de opciones para que puedan elegir”, ejemplificó Cornejo.

“¿De qué vamos a vivir? Acá trabajando todo el día hacés entre $100 y $150 y los tenés en el día, no tenés que esperar a fin de mes”, dijo uno de los recicladores, revelando la dificultad que encontrarán para revertir una rutina de años.

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