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Domingo 18 de Septiembre de 2011

Las mujeres de los candidatos

Analía Boggia
aboggia@diariouno.net.ar

La frase “detrás de todo hombre hay una gran mujer” parece adquirir mayor significado a la hora de hablar de política. Pero quizás no alcanza para definir qué rol juegan las compañeras de los dirigentes que tienen más chances de gobernar Mendoza desde diciembre.

Josefina Murúa (55) es abogada, militante histórica del radicalismo y esposa de Roberto Iglesias. Celina Sánchez (37) es contadora, administradora de empresas, sólo tiene militancia social y es la mujer de Francisco Paco Pérez. Pero ser las parejas de los postulantes al sillón de San Martín en las elecciones del 23 de octubre es uno de los pocos rasgos que comparten quienes más cerca están de ser la primera dama vernácula.

Es que mientras Sánchez es una fanática de las redes sociales y monitorea todo lo que su compañero (y los asesores) escriben en Facebook y Twitter, Murúa afirma que no tiene ninguna tarea en la campaña.

La mujer de Pérez cree que “la innovación tecnológica es fundamental para llegar a los más jóvenes e incluir a más personas en el proyecto”. Y dice que las cosas que más la seducen de la personalidad de su compañero son la pasión, la alegría y la originalidad.

Murúa explica, en cambio, que no tiene un rol específico en la campaña, “porque eso corresponde a los que saben”. Y asegura que le gusta que “Roberto llegue a casa y sea un hombre común”.

La esposa de Iglesias saca ventaja a Sánchez en el manejo de la exposición y haber sido primera dama entre el '99 y 2003 le da un plus a la hora de asimilar las críticas que trae la vida pública. “Hay que saber de quiénes vienen”, dice. Mientras, la mujer de su contrincante admitió su poca experiencia con esta especie de vidriera. “Le dije a Paco que lo hago porque lo amo”, confiesa.

 “Roberto se llevaba muy bien con Néstor (Kirchner)”
Josefina Murúa (55) es santafesina, pero vive en Mendoza desde mediados de los '80, cuando se casó con Roberto Iglesias. Es abogada, especialista en derecho civil y tributario y desde hace pocos años también tiene una boutique.

Conoció a su esposo por un amigo en común: nada menos que el intendente de Capital, Víctor Fayad. Cree que Mendoza tiene que ponerse de pie, como reza el eslogan de la campaña de la UCR, pero dice que no participa en las actividades proselitistas que encabeza el Mula.

–¿Tiene algún rol en la campaña?
–Estudié en Santa Fe, que tenía mucha militancia por ser una provincia universitaria, y estuve en el Movimiento Universitario Radical Argentino (MURA). Siempre sugiero ideas y Roberto las escucha, pero no tengo una tarea específica, porque creo que eso corresponde a los que saben.

–¿Cómo se lleva con la exposición?
–A diferencia de lo que viví cuando fue gobernador, ahora estoy más relajada porque no tengo que hacerme tanto cargo de lo que se dice, porque mis hijos (tiene cuatro) ya tienen criterio propio, pero cuando ellos eran chicos tenía que explicarles muchas cosas.

–¿Y cómo le caen las críticas?
–Como cualquiera en la vida, pero una sabe de quién vienen. Esto es un juego, y no creo en los enemigos acérrimos, sólo son contrincantes, adversarios en la campaña.

–¿Qué urgencias tendrá el gobernador que asuma?
–Parece un lema de campaña, pero hay que poner a Mendoza de pie. Cuatro o cinco años atrás no discutíamos si había que pagarles a los artistas de Vendimia o no. La provincia está apichonada, humillada y tiene un plus respecto al resto de la región que no se luce y eso hay que achacárselo a este gobierno, porque ha demostrado que con eso de “Cristina y nosotros un solo corazón” no alcanza.

–Parece una promoción del corte de boleta...
–Pero es cierto. Son del mismo signo político, y no hay nada que hacer. Roberto se llevaba muy bien con Néstor (Kirchner) cuando los dos eran gobernadores. Creo que Roberto no va a pedir que le presten atención, sino que nos den lo que corresponde.

“Sé quién es ‘Paco’, dónde vive y cuál es su esencia”
Celina Sánchez (37) se crió entre Santa Rosa y San Martín, pero nunca se cruzó con Francisco Paco Pérez, a pesar de haberse criado en la misma ciudad. Lo conoció hace apenas 11 años, cuando el destino los llevó a vivir en el mismo complejo de departamentos, en el microcentro mendocino.

Es contadora y administradora de empresas y trabaja en la Fundación Escuela de Medicina Nuclear (Fuesmen) desde hace seis años. Su expresión muta del orgullo a la admiración cada vez que menciona a su pareja, con la que convive desde la primavera de 2002 y con quien tiene dos hijos: Francisco (5) e Isabel (2).

–¿Tiene algún rol en la campaña?
–Coordino algunas reuniones, porque son equipos grandes que necesitan organización. Tengo entrenamiento porque lo he acompañado en su gestión en Infraestructura. También monitoreo todo lo que ponen en Facebook o en Twitter. Me gusta mucho el uso que la política puede darles a las redes sociales y he descubierto un mundo que me encanta.

–¿Por qué son tan importantes las redes sociales?
–Creo que la militancia es una manifestación muy válida y no deja de sorprenderme la juventud, pero la participación en las redes también es fundamental. Además ahora la juventud participa de manera inteligente y con criterio.

–¿Cómo se lleva con la exposición pública?
–Me cuesta, pero Paco sabe que lo hago porque lo amo. Me preocupan mis hijos, porque son muy pequeños y hay que resguardarlos.

–¿Y las críticas?
–No puedo decir que de cada crítica saco una sonrisa, porque me duelen y me enojan. Además, muchas cosas me parecen injustísimas, porque sé perfectamente quién es Paco, dónde vive y cuál es su esencia. Tiene pasión, y en la intimidad es alegre y original.

–¿Qué es lo primero que debe hacer el próximo gobernador?
–Hay que profundizar la innovación tecnológica, porque hay que estar a la vanguardia en ciencia y técnica. Pero además es importante que todos accedan a los beneficios de la tecnología, desde el seguimiento de un trámite on line hasta un estudio de alta complejidad médica.
 

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