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Domingo 11 de Septiembre de 2011

Llegó una solución para que los maestros no griten ni pidan licencia por hiatus

Se trata de un amplificador de voz portátil, un dispositivo que realza el volumen de la voz y evita problemas de salud en las cuerdas vocales. En Mendoza ya hay profesores que los utilizan y varias casas que lo comercializan.

Gonzalo Ponce
gponce@diariouno.net.ar

Los alumnos, al principio, se reían. Les causaba gracia ver a su profesora o profesor con un micrófono vincha, similar al que usan Lady Gaga o Chayanne en sus recitales. También les resultaba rara la voz del docente amplificada en medio del curso.

Pasada la novedad, los chicos comenzaron a prestar más atención y las cuerdas vocales de los docentes pararon de sufrir, como para que puedan festejar hoy su día.

Estamos hablando de un amplificador de voz portátil que poco a poco los profesores y las maestras de Mendoza comienzan a usar en el aula.

Algunos lo hacen por consejo médico o de la Aseguradora de Riesgos de Trabajo (ART). Otros por iniciativa propia para no forzar sus cuerdas vocales. Todos coinciden en que han logrado buenos resultados, no sólo desde el punto de vista de la salud, sino también desde lo educativo.

Emiliano Barredo, encargado de compras de Electrónica Ga-Vi, uno de los comercios que venden este dispositivo, explicó que cada vez se lo piden más. “Nos lo había encargado una profesora, nos costó conseguirlo porque es importado, pero cuando lo trajimos se comenzó a vender asiduamente”, indicó.

Es más, la Dirección General de Escuelas (DGE) analiza brindar este dispositivo a algunos docentes por consejo de la ART que cubre a los trabajadores de la educación.

Así lo reconoció el director de Administración de la DGE, Carlos González. “Es cierto que está en estudio. Sería por una cuestión netamente preventiva o para responder a algún tratamiento indicado por la ART. Los primeros que lo deberían usar son los profesores de Educación Física. Pero, reitero, es un tema que está netamente en evaluación y podría comenzar a aplicarse, con suerte, el año que viene”, señaló.

La posible acción de la DGE tiende a evitar los cambios de funciones y las licencias largas, más allá de que el gobierno escolar asegura que han bajado sensiblemente desde que se privatizó el control del ausentismo.

Algunos docentes que usan el amplificador portátil contaron su experiencia a Diario UNO.

Patricia Simminger (51), profesora de matemática dijo: “Llevo 14 años frente al aula. Terminaba con la garganta muy exigida y casi sin voz. Empecé a usar el amplificador en los cursos más bulliciosos. Me ha dado buen resultado. Además, los chicos prestan más atención y hasta me piden que lo use el día que no lo llevo”.

Marcela Ramos (50), profesora de inglés con 22 años en la docencia se enteró por una compañera de la existencia de los amplificadores de voz portátiles. “Yo he tenido dos licencias por hiatus. Comencé a usar el dispositivo y vi realmente que ayuda mucho, es un descanso para las cuerdas vocales. Además, es muy cómodo usarlo en el curso”, dijo.

Marcela agregó que también consultó su uso con una fonoaudióloga: “Me enseñó a sacar mejor provecho del aparato, mejorar la respiración, usar el volumen indicado y la distancia adecuada del micrófono. Me explicó que de otra manera igualmente se puede dañar nuestra voz, ya que no es sólo una cuestión de potencia”.
 

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