Zona sur
Sábado 01 de Agosto de 2015

Loros invadieron otra vez Cochicó

En invierno, las aves aterrizan en bandadas y toman los árboles de la localidad alvearense, generando un ruido incesante. Hay alerta por la transmisión de la psitacosis. LLevarían aves rapaces para combatirlos.

Para los moradores del paraje sureño Cochicó, la llegada del invierno no es simplemente el comienzo de una estación sino el principio de lo que puede ser un verdadero suplicio por la invasión de loros barranqueros.
La problemática no es nueva, en otoño empieza la avanzada y para el invierno las aves aterrizan en bandadas y toman los árboles del poblado para descansar durante las noches. Esa situación se produce desde hace más de una década con altibajos pero en este 2015 el drama recrudeció.
Al ruido incesante que producen los loros y que carcome los oídos desde la puesta del sol hasta la mañana siguiente se suma la amenaza latente de las enfermedades que transmiten por medio de la materia fecal, como la psitacosis. Esta afección produce problemas respiratorios y hasta puede, en casos extremos, provocar la muerte.
“Es un problema habitual  para esta época, sobre todo de junio a agosto y cuando comienza a levantar la temperatura emigran”, dijo Jorge Escudero, a cargo de Recursos Naturales en Alvear.
Como los simpáticos loritos forman parte de la fauna autóctona y están protegidas, entre las medidas inmediatas que se podrían adoptar para erradicarlos desde Recursos Naturales analizan llevar aves rapaces entrenadas o reducir la altura de la arboleda. Como plan de acción a largo plazo dejaron picando la alternativa de realizar una reforestación completa teniendo en cuenta que los loros se resisten a posarse en determinadas especies.
El centro cívico, lugar predilecto de las aves, está compuesto por el destacamento policial, el puesto de Iscamén con la barrera sanitaria, el centro de salud y la escuela albergue Wolf Schoolnik. También hay algunas viviendas  y la planta potabilizadora de agua.
“En el pueblo se forma un microclima por las chimeneas y calefactores y los loritos en esta época lo aprovechan, llegan a dormir en las noches y se van temprano y el rato que están es insoportable el ruido que hacen, y ni hablar de la mugre que dejan, queda todo lleno de excremento”, explicó Julio Arbeloa, director de Distritos y Parajes de la Comuna sureña.
Dentro del radio de contaminación que dejan los loros, el predio de la escuela albergue es uno de las más afectados. Celadores y maestros se las rebuscan para mantener la limpieza, incluso armaron un sistema con cañerías y una bomba centrífuga para disponer de agua a discreción.  
“Se los trata de ahuyentar de la escuela y mantener una limpieza bien profunda para que no se acumule la materia fecal, pero además del piso están los árboles, en donde se acumula el excremento, y además de la mugre hay un olor muy fuerte”, contó Daniel Luzón, director de la escuela Wolf Schoolnik.
Ante la nueva invasión de los loritos, el docente reclamó que “esta situación se defina con las autoridades competentes pero que sean expeditivas porque no se puede seguir así. Hay que atender a la ley de preservación de los animales pero mantener el equilibrio en pos de la salud de las personas”.
Modelo gigante para asustarlos
En la desesperación, los habitantes de Cochicó se contactaron con el grupo de aeromodelistas que hay en Alvear y les pidieron ayuda. Como uno de los integrantes tiene un modelo que simula un loro gigante, la idea es que realicen vuelos cercanos a los árboles invadidos por los loros simulando ser una especie de macho alfa para que los asuste y emigren.
“Es un modelo que tiene un motor eléctrico, casi no hace ruido, con forma de loro gigante. El único problema es que es de noche y tenemos que ponerle luces pero vamos a probar y si resulta y se van los loros podrían invertir en un avión así. Estamos dispuestos a enseñarles a manejarlos”, contó Blas Ocampo, del grupo de aeromodelistas El Nevado.
Plan de acción
El director de Recursos Naturales Daniel Gómez admitió que trasladar aves rapaces entrenadas a Cochicó para ahuyentar a los loros es una posibilidad en danza.  
“Es una alternativa pero no depende solo de nosotros, las aves entrenadas son de un particular y hay que solicitar sus servicios. Igualmente lo que vayamos a hacer hay que consensuarlo con la DGE y la municipalidad. Entre lunes o martes se tomará una decisión”, afirmó Gómez.
Reducir la altura de los álamos es otra medida que antiguamente ayudó a mitigar el problema pero la idea que caló con fuerza aunque es de largo plazo es la reforestación de todo el centro cívico.       
“Hay que hacerlo por etapas y lleva tiempo pero sería lo mejor, reforestar todo porque hay especies en que las aves no se asientan como los pinos o eucaliptos”, aclaró Jorge Escudero de DRNR de Alvear.
Por Gonzalo Villatoro

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