La provincia
Domingo 02 de Agosto de 2015

Los 5 problemas del vino que le esperan al próximo gobierno

Por Sara González
gonzalez.sara@diariouno.net.ar

La denominada industria madre de Mendoza viene atravesando una crisis compleja en los últimos años. Si bien no es el sector que más pesa en la composición del Producto Bruto Geográfico (PGB), es una de las principales fuentes de mano de obra ya que genera 160.000 puestos de trabajo sólo en forma directa. Por eso, las adversidades del rubro impactan más duramente sobre el resto de la economía provincial.
Con ese marco adverso, hay cinco problemas concretos que requieren rápida solución y que si se solucionaran podrían comenzar a mejorar el quebranto que hoy atraviesa el sector. Todas las esperanzas están puestas en el recambio de gobierno. Esperan que el próximo presidente y el gobernador electo de Mendoza, Alfredo Cornejo, pongan manos a la obra.
Uno de los inconvenientes son las retenciones a las exportaciones, fijadas en el 5%. Eliminarlas o bajarlas mejoraría la rentabilidad de los productores vitivinícolas.
También hace falta  mejorar el acceso al crédito para permitirles a los pequeños y medianos jugadores capitalizarse; este es el segundo problema que ahoga el crecimiento.
El tercer desafío es lograr la sanción del proyecto de ley de jugos naturales, que busca alentar a la industria a usar mosto para edulcorar bebidas, garantizando así mercado seguro para este producto.
El cuarto obstáculo para el crecimiento es el sobrestock de vino. Sobra el blanco escurrido, el menos apreciado de los caldos, y esto tira para abajo el precio de todo el vino con la consecuente catástrofe que eso acarrea. Este es tal vez el problema más urgente a resolver.
 En quinto lugar, el sector se enfrenta a la competencia que representan el resto de las bebidas y la dificultad para incrementar el consumo interno, justamente ahora resulta una pata clave para sostener a la industria que tiene dificultades para exportar a valores rentables con un tipo de cambio poco competitivo.
 Según el análisis  de sus principales referentes de la industria y el agro, estos son cinco problemas clave que requieren de soluciones en el corto plazo. Las esperanzas están cifradas en que las próximas administraciones de gobierno tomen la decisión de apoyar a la economía vitivinícola.
Este año está perdido.  En los pocos meses de gestión que quedan y con la transición en marcha no cuentan con que se puedan encontrar soluciones para los problemas, coinciden todos.
Algunos son de resorte nacional pero en todos los casos requieren el compromiso de la provincia, sostienen los referentes.
Todos estos inconvenientes tienen un contexto de fondo que perjudica no sólo a la vitivinicultura sino a todas las actividades de la economía, como es la inflación y el tipo de cambio desfavorable, para el caso de las actividades exportadoras.
El tema impositivo
Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), sostuvo que el tema tributario es preocupante. “El esquema tributario es muy distorsivo. No sólo están las retenciones sino también el resto de los impuestos que no permiten el crecimiento. En una industria como la nuestra, donde el gasto en mano de obra representa el 70% del precio del kilo de uva, el pago de impuestos altos complica aún más la realidad”.
“Por eso, hemos pedido que se permita desgravar del Impuesto a las Ganancias a las firmas que quieran capitalizarse o reinvertir. Ese proyecto lo hemos presentado a Ricardo Echegaray, titular de la AFIP, y al Gobierno. Sería una muy buena alternativa para estimular la inversión”, manifestó Villanueva.
Financiamiento
El segundo problema que sufren los pequeños productores es la falta de financiamiento para reconvertirse o adecuarse a las demandas del mercado. “La demanda de vinos cambia constantemente, las bodegas chicas, las elaboradoras, necesitan incorporar tecnología para mejorar la calidad de los vinos, esto es fundamental para adaptarse a las nuevas demandas del mercado, que cada vez cambia sus tendencias en forma más acelerada. Antes, los cambios se producían cada 10 años, y ahora cada 5”, sostuvo Villanueva, que además integra el Fondo Vitivinícola y la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR).
El mercado del mosto
Garantizar mercado para el mosto sería una buena alternativa para mejorar el precio. Por eso, la industria está luchando para que el Congreso de la Nación apruebe un proyecto de ley que aliente a la industria de las bebidas gaseosas a usar mosto como endulzante. La iniciativa originó un fenomenal lobby del sector azucarero, con Tucumán a la cabeza. Por esto está frenado. “Hace falta que nuestros legisladores trabajen para sacar esta propuesta”, demandó Villanueva.
Los incumplidores
El excedente de stock vínico ha derribado el precio del litro de vino, no sólo del blanco escurrido sino que ha arrastrado para abajo a todos los vinos. Hasta ahora las soluciones que han tratado de poner en marcha el Estado y los referentes del sector no dieron efecto. “Hubo reuniones pero nada concreto”, resumió Villanueva.
“Es que no se cumple el acuerdo Mendoza-San Juan que obliga a destinar a mosto el 35% de la uva. El que no lo cumple debería estar obligado a destinar el vino a destilación y se acaba el problema. Pero esto no se cumple y ahí empiezan los problemas”, criticó Sebastián Lafalla, de la Asociación de Viñateros.
En alerta por las mezclas
El quinto problema con el que la industria debe luchar es mantenerse en las preferencias de los consumidores. “El consumo interno sigue siendo el principal sostén de la industria vitivinícola y, por lo tanto, cuando las tendencias de consumo cambian, la industria siente el impacto”, expresó Juan Carlos Pina, de Bodegas de Argentina.
El último estudio que hace pocos días dio a conocer el Fondo Vitivinícola de Mendoza, a pedido de la COVIAR, indica que el vino sigue siendo la bebida con el mayor poder de penetración pero el 60% de los consumidores lo mezcla con algo.
“Esto marca una alerta que el mercado no pude desconocer, las tendencias de los bebedores están cambiando y si la industria no está alerta y se adapta al ritmo de los nuevos gustos, la competencia ganará terreno implacablemente”, alertó el dirigente de Bodegas de Argentina.

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