Economía
Domingo 16 de Octubre de 2011

Los corredores inmobiliarios de General Alvear avisaron que: “No fijamos los precios”

Aseguran que los valores del mercado están formados por la sola pretensión del propietario y no por el consejo del tasador. En alquileres se logra mayor rentabilidad que en la gran ciudad 

El mercado inmobiliario alvearense está sometido a una sobrevaluación de precios debido a la escasa oferta y la creciente demanda. Para algunos expertos, hay una retracción de los inversores en un año electoral, para otros, el déficit habitacional es el factor más influyente. Pero hay un aspecto que impacta sobremanera en la formación de precios y que no escapa a ninguno de los conocedores en la materia: el precio ya no lo pone más el tasador, ahora es el dueño quien decide y en consecuencia se hace difícil tener un punto de referencia de donde partir.

Con una simple frase, Ricardo Di Rosso, hombre que lleva más de 30 años en el rubro, describe el cuadro de situación. “No decimos más ‘es lo que vale’ sino que ahora aclaramos ‘es lo que el propietario pide’, no queda otra”, expresó.

Sin entrar en detalles, los valores que se manejan actualmente están “entre 25% y 30% por arriba del precio real”, añadió el corredor inmobiliario.

Esta es la realidad que también pinta Mauro Euliarte: “Ahora directamente le preguntamos al dueño cuánto quiere ganar, no fijamos más los precios nosotros”, sentenció.

Otro aspecto que impacta de lleno en la formación de los valores que se manejan en el mercado es el boom, no de la construcción sino de la propagación de inmobiliarias y la aparición de los comisionistas o como le llaman en la jerga popular “los truchos”, ya que se manejan dentro del mercado comprando y vendiendo pero lo hacen fuera de la ley.

En este sentido, los corredores se quejaron de las personas que por captar clientes tientan a los vendedores con precios más elevados sin importar si la mercadería puede tener salida. “La torta es más chica y la necesidad de conseguir clientes hace que los valores se distorsionen”, acotó Di Rosso.

Una salida

Pese a la retracción en el mercado producto de la etapa electoral y la incertidumbre por el futuro después del 23, la mejor forma de escaparle a la inflación, atesorar y asegurarse una ganancia es el ladrillo.

“La inflación genera un desarrollo en el sector de manera indirecta porque el inversionista busca no perder su capital y este sector le permite revalorizar ese capital”, argumentó Eduardo Marnetti.

“Hay gente que le escapa a la inflación invirtiendo en ladrillos, se sacan porcentajes (de ganancia) que no da ningún banco, pero la oferta aún es muy poca y los precios siguen elevados”, dijo Euliarte.

Rentabilidad mayor

Según la opinión de Di Rosso, el foco de atención de los potenciales inversionistas ha virado sustancial mente en beneficio del departamento.

Es que quienes antes miraban como atractivo las grandes urbes hoy encuentran mejores condiciones en Alvear, dado fundamentalmente por la relación costo-rentabilidad.

“Lo que sale una propiedad en Mendoza acá son dos porque el valor de construcción es mucho más bajo y a la hora de alquilar en el departamento se puede obtener una rentabilidad del 0,7% mientras que en la gran ciudad no supera el 0,5%”, explicó.

“Por eso, insistió, es un buen momento para construir”.
 

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