Más noticias
Sábado 12 de Noviembre de 2011

Los electrodomésticos que fueron un fracaso

De diseño atractivo y con el respaldo de grandes marcas, la mayoría de los artefactos gastronómicos terminan resultando un fiasco, por precio y por calidad. Estos son algunos de los que más prometen y menos cumplen.

BROCHETTERA
No, no leíste mal, la brochettera es un artefacto que sirve para hacer brochettes y sí, existe. Las originales las hacía Philips y consistían en un mini-cajón eléctrico, con agujeros para los palitos, que quedaban clavados como si fueran sahumerios. Claro que nadie hace brochettes tan seguido, y si le llegás a acercarle uno de estos aparatos a tu tío durante el asado dominical, te saca a las patadas por hereje. ¿Quién compra este invento? Gente que no sabe cocinar y acumula electrodomésticos esperando un milagro. Hacé tus pinchos al horno y ahorrate los $400 que cuesta online… ¡usada!

JUGUERA CENTRIFUGA
Son las tres de la mañana, tenés insomnio y en medio del zapping te encontrás un tipo que durante 20 minutos habla en español neutro sobre  las bondades del jugo natural. Fascinante: tiran un ananá entero y salen chorros de dulce néctar. Enseguida pensás en lo buena que sería una juguera para tu dieta y lo bien que desayunarías todos los días. Pero la realidad es otra: ninguna fruta pasa entera y tenés que cubetearla como para ensalada, los vasos que tenés no entran abajo del pico, necesitás cuatro zanahorias para sacar un chorrito de jugo. Además, hace un ruido infernal. Lavarla es un capítulo aparte: si no lo hacés enseguida se endurecen los restos y por mucho que friegues queda pulpa de remolacha por todos lados. La primera juguera eléctrica salió al mercado en 1930 y la inventó un tal Norman Walker, crudívoro fanático. Ahora, la más famosa es la Philip Juicer pero Moulinex, Ken Brown, Oster y Winko también tienen sus versiones. Cuesta entre 300 y 800 pesos según la potencia, y suelen comprarla quienes viven a dieta.

PASTALINDA
Como la heredaste de tu abuela te da culpa tirarla y la guardás en una caja en el fondo de un armario. Una vez por año se te ocurre preparar tallarines para la familia y te pasás la tarde amasando. Cuando la masa está lista para ser pasada por la máquina, ya hiciste el 80% del trabajo. Es entonces cuando recordás por qué pasó un año guardada: la mesada está llena de harina y en la pileta hay un engrudo imposible de lavar. Lo peor es que los tallarines de cualquier fábrica  barrial son igual de ricos. Si seguís con ganas de tener una, podés comprarla a 800 pesitos. Eso sí: dura para siempre. Hace 62 años salió a la venta la primera y hay familias en las que todavía está en uso. Si preferís probar con una versión más barata, por $230 la conseguís, pero seguro que te quedás con la manija en la mano.

SANDWICHERA ELECTRICA
Todos soñamos con comer tostados de jamón y queso como los de un bar, pero en casa. Con esa ilusión canjeamos los puntos del supermercado o de una tarjeta por una sandwichera, pero la burbuja se pincha rápido. Para empezar, ningún pan lactal entra en el cuadrado. Una vez que cortaste los bordes y la prendés, te das cuenta que pronto el queso chorrea y al tomar contacto con el grill se quema. Finalmente, la terminás guardando llena de restos carbonizados porque claro, como tiene un cable, lavarla es un trabajito: hay que humedecer un repasador y frotarlo contra el aparato. Si todo esto te parece más fácil que bajar a un bar y pedirte un tostado mixto, tenela en cuenta: cuesta entre 100 y 400 pesos según la marca y el tamaño.

FREIDORA
Nadie en su sano juicio fríe tanto como para justificar este artefacto, que sería el favorito de Homero Simpson. La única ventaja que la freidora tiene sobre una olla profunda es que se puede seleccionar la temperatura del aceite, cosa muy fácil de lograr con un termómetro de cocina de veinte pesos. Es enorme y ocupa en la mesada el mismo lugar que un microondas u horno eléctrico. La primera freidora eléctrica se llamaba “set-n-forget” (algo así como “programala y olvidate”) y la inventó John Joyce, un australiano que diseñaba autos de carrera. Pesaba ¡catorce! kilos. Si sos adicto a las frituras, no te preocupes. Hoy pesa bastante menos y conseguís una marca Winko por 200 pesos.

MAQUINA PARA PICAR HIELO
No, no hablamos del arma mortal que usaba Sharon Stone en Bajos Instintos, sino de una máquina con manivela que lo único que hace (supuestamente) es picar hielo. La compran solteros que sueñan con noches de daiquiris y veranos con frapuccinos en su balcón. Pero sus fantasías se terminan en menos de lo que se tarda en pedir un trago: la máquina no pica ni siquiera los cubitos más chiquitos. Para que funcione, es necesario romperlos antes. Entonces… ¿para qué te compraste la máquina? Si todavía tenés ganas de jugar al barman, se consigue en bazares y cuesta entre $150 y $300 según el modelo. Pero hacenos caso: guardátelos y comprate una licuadora de buena calidad con cuchillas afiladas. La Becker, por ejemplo, está a $215 y excede expectativas.

TRITURADORA DE VEGETALES
Y sí, es tentador: en la publicidad meten media papa en el aparatito con  resorte y en la parte de abajo aparecen cubos como para hacer seis tortillas. Pero ya nos lo decían desde chicos: “no creas en todo lo que ves en al tele”. Los trozos quedan demasiado grandes, o demasiado hechos puré, la bandejita contenedora es muy chica y el mecanismo con resorte falla después de dos usos. A menos que seas adicto a las telecompras, guardate los $40 que cuesta el más famoso, Slap Chop, y ahorralos para algo que sirva.

SET DE CUCHILLOS
Si te gusta cocinar y soñás con una cocina como las de la tele, seguramente quisiste o querés un set de cuchillos. No importa cuán profesional luzca esa barra imantada o ese taco de madera, no caigas en la tentación. Son diez, pero vas a usar, como muchísimo, tres: uno dentado para pan, uno para picar, y otro para carne y pescado. El set se consigue a partir de $130 (aunque con esos cuchillos no cortás ni plastilina), y el precio hacia arriba es infinito. Comprate una cuchilla de chef Arbolito que cuesta $240 y vale cada centavo. 

MULTIPROCESADORA

La pesadilla hecha electrodoméstico. Este artefacto promete hacer prácticamente todo: licuar, cortar en cubos, cortar en rodajas, amasar, emulsionar y hasta varias funciones que parecen inventadas por el fabricante. La inventó el francés Pierre Verdun, que trabajaba en un catering, cuando vio el tiempo que perdían los cocineros picando cebolla. La idea básica era muy efectiva: un bowl con cuchillas en la base. El problema son las versiones sofisticadas, que tienen once o doce partes y encastrarlas es misión imposible: siempre hay algo que falta, que no encaja, que no sabés donde va. Para cuando la hacés arrancar, ya habrías hecho el crumble a mano. A los tres meses de tenerla, usás el mismo accesorio para todo –porque los demás se perdieron. La primera versión comercial llegó a Francia (hasta hace pocos años cuna de todas las novedades gastronómicas) en 1972. Hoy, la más famosa es la de Philips y cuesta la friolera de 730 pesos. 

EXPRIMIDOR MANUAL
Un exprimidor manual de acero inoxidable y cromado le da a tu cocina un aire de sofisticación difícil de lograr con uno eléctrico, lo sabemos. Pero creenos: te vas a arrepentir. Si la naranja está muy jugosa y te pasás un pelín con la presión, la cáscara se rompe y ensuciás toda la mesada. La manija queda –parece a propósito— en el ángulo más difícil para hacer fuerza, y cuando no gira en falso es porque no gira en absoluto. Cuatrocientos pesos es un precio muy caro para un adorno abstracto de color metálico. ¿La buena noticia? Por 80 te comprás uno eléctrico y en dos minutos tenés un vaso de jugo recién exprimido.

TRES QUE CUMPLEN

Máquina de pan: con un mínimo de trabajo –tirar los ingredientes en el molde y apretar el botón de encendido—podés hacer panes de todo tipo, budines y hasta mermelada. Cuidado: dicen que es adictiva y que se debería llamar “máquina de engordar”. $1200 la Moulinex (que hace baguettes) y $500 la Atma clásica.
Mixer: sirve para licuados, sopas y salsas y si te comprás una con accesorio batidor y picador, podés hacer desde merengue hasta helados caseros. Entra en un cajón y si no tenés lugar se puede colgar de la pared. $240 Atma con accesorios y $115 Black & Decker básico.
Horno eléctrico: calienta, gratina y cuece como un horno a gas normal, pero es más chiquito. Hasta los más baratos vienen con termómetro exacto y ocupan el mismo espacio que un microondas. Perfecto para calentar tartas o pizza y para hacer tostadas. $1999 Ken Brown de 60 litros con spiedo y $400 Ultracomb de 15 litros.

Comentarios