San Rafael
Martes 11 de Agosto de 2015

Los huesos hallados en 2014 al ingreso de Valle Grande son de un indígena y tienen 1.000 años

Se trata del cráneo y otros fragmentos óseos hallados en un zanjón cerca del ingreso a Valle Grande. Un estudio realizado en EE.UU determinó su antigüedad. Se cree que es un antecesor de puelches.

Dejaron de ser un misterio los huesos hallados hace un año en un zanjón en la zona de ingreso al Valle Grande. Un análisis en Estados Unidos determinó que pertenecen a un hombre que vivió hace unos mil años, es decir 500 años antes de la llegada de Cristóbal Colón al continente americano y algunos siglos más del arribo de los españoles a lo que hoy es San Rafael.
Esos fragmentos fueron hallados por casualidad en julio de 2014 por un chico de 13 años en una pared del arroyo seco aledaño al camping del Movimiento Familiar Cristiano. A simple vista encontró un cráneo y dio aviso a la policía, que a su vez dio intervención a la justicia provincial. Luego se convocó a un equipo de científicos del Museo de Historia Natural, que también desenterró unos huesos de piernas y brazos y algunas vértebras. Se cree que el resto del esqueleto se lo llevó una gran crecida aluvional que hubo días antes.
Los primeros indicios hicieron pensar en un aborigen, pero también hubo un pedido a la Justicia Federal para que determinara si pertenecían a alguno de los treinta desaparecidos durante la dictadura.
Las dudas se despejaron hace unos meses con un estudio de aceleración de masa (AMS, sus siglas en inglés) practicado al material óseo en la Universidad de Arizona, ya que esta institución cuenta con equipos que sólo requieren una muestra muy pequeña, apenas dos gramos, lo que evita daños a las piezas.
El entorno
Los huesos "sabemos que son indígenas y que tienen unos mil años de antigüedad”, confirmó Gustavo Neme, uno de los arqueólogos del Museo.
Se cree que es un antecesor de los puelches, que vivía de los recursos que podía hallar en la zona, donde hace un milenio, “había grupos de cazadores y recolectores nómades” que “hacían cerámicas, ya que ésta llega a la región hace dos mil años, y usaban arco y flechas, que es una tecnología de la misma antigüedad”.
Con respecto a la fauna que podía llegar a cazar, “había animales como los que conocemos hoy, el guanaco, el ñandú, la vizcacha, el piche y otros. Las condiciones ambientales eran básicamente las mismas que tenemos ahora y más o menos las que se encontraron los españoles cuando llegaron a la región”.
Neme explicó que “todavía no hay técnicas muy finas para monitorear variaciones ambientales muy pequeñas, lo que tenemos actualmente es para detectar las cambios mayores como las glaciaciones”. Por eso “no se conocen muy bien cuáles pueden haber sido los principales cambios en los últimos mil o dos mil años; en cambio se sabe que, por ejemplo, hubo un efecto de la ‘pequeña edad de hielo’ hace unos 500 años. Ese tipo de variaciones pueden haber existido anteriormente”.
Recordó que en San Rafael y Malargüe se han encontrado varios sitios arqueológicos (huesos de animales, arte, cuentas de collar, adornos labiales y otros elementos) de hace mil años y algunos esqueletos humanos también de esa antigüedad.
Son de 11 mil años los sitios arqueológicos más antiguos de la zona
  Los asentamientos humanos más antiguos en el Sur mendocino datan de entre 10.500 y 11.000 años.
Han sido detectados en zonas como la Cueva del Indio y en el arroyo El Chancho.
“Estos son grupos que los arqueólogos les damos otro nombre porque son más antiguos, son paleoindios”, explicó Gustavo Neme.
“Los primeros paleoindios que llegan a América se encuentran con la fauna actual, pero aparte había ‘mega mamíferos’ o ‘mega herbívoros’, animales de gran tamaño como el megaterio, la macrauquenia, el milodonte y el caballo americano”, añadió el arqueólogo del Museo de Historia Natural
El caso de éste último animal es curioso, porque el caballo se originó en América, pasó desde Alaska a Asia por el Estrecho de Bering cuando se formó un puente de hielo y el hombre cruzó en sentido contrario para poblar el continente.
Luego el equino fue domesticado en Asia Central, llegó a Europa y miles de años después los españoles lo llevaron en barco de nuevo a América, donde ya llevaba unos 9 mil años extinguido.
José Luis Salas
unosanrafael2012@gmail.com

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