San Rafael
Domingo 18 de Diciembre de 2011

Los increíbles cóndores del Valle

El Cañón del Atuel es uno de los pocos lugares de Mendoza donde pueden avistarse estas majestuosas aves. Aunque muchos no lo sepan, se ven en el paredón del dique y en el cañón. Mirá la espectacular fotogalería.

La pareja está sentada en el paredón del Valle Grande entre mates, galletas y pasando una tarde de descanso; a lo lejos, un ave de importante tamaño empieza a tomar vuelo desplegando sus alas. Pocos segundos después pasa por encima de sus cabezas, a unos 200 o 300 metros de altura, cruzando el paredón y se pierde en la montaña de enfrente, la que está encima del túnel.

“¡Mirá! ¿un aguilucho?”, pregunta ella. “Sí, puede ser, qué grande era”, responde él. La charla, real, de una pareja que hace unos días estaba en el dique de Valle Grande no es inusual. Muchos sanrafaelinos y también turistas no saben que lo que pasa por sobre sus cabezas y que es usual ver en las montañas cercanas son cóndores.

Es que el Cañón del Atuel es uno de los pocos sitios del país donde se pueden avistar sin demasiados esfuerzos ejemplares de estos cóndores andinos, considerados el ave voladora más grande del mundo (ver aparte), que hace unos años comenzó a regresar al lugar y que actualmente, según personas que son aficionadas a observarlos desde hace tiempo, rondan los 10 ejemplares en esta parte del valle.

Dónde están

¿Cóndores en el Valle? ¿Dónde? La pregunta y las dudas son usuales. Para verlos hay que subir al menos hasta el paredón del dique, donde habitualmente se ponen los jóvenes y no tanto en auto a pasar las horas.

Los ejemplares, algunos más grandes y otros, tal vez, hijos jóvenes –suelen quedarse dos años con la madre– aparecen generalmente a la derecha (como yendo hacia el “submarino”) en los picos de la montaña y de no haber demasiada gente y ruido en el lugar no es difícil verlos cruzar el paredón hasta llegar a la otra montaña y perderse en los alrededores de ella.

Al parecer, la misma dificultad que hace muy difícil acceder a ellos y conocer más sobre su presencia en Valle Grande es la característica que juega a favor de su éxito en la zona: su presencia en lugares de difícil acceso para el ser humano, como los paredones de montaña.

Es justamente uno de esos paredones la localización de uno de los dos nidos que hay en Valle Grande, ya que el otro está situado cerca de la conocida formación del lago llamada “submarino”, típica de las postales de San Rafael.

Ellos bajan muy seguido hacia el valle para sumarse al atractivo turístico, aunque hasta ahora no son explotados turísticamente, tal vez por suerte para ellos. 

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