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Domingo 12 de Abril de 2015

Los jóvenes y el alcohol: 4 de cada 10 argentinos no lo consideran adictivo

Son aquellos que tienen entre 18 y 30 años. La mayoría afirma que tomar en exceso genera malestar en su entorno. El 56% de los entrevistados dijo que la bebida le brinda una confianza extra para relacionarse con el sexo opuesto. 

Por Julián Vinacour
vinacour.julian@diariouno.net.ar
Aunque pequeña, en Argentina existe una diferencia de valoración entre jóvenes y adultos sobre la dependencia que genera el consumo de alcohol. En la franja etaria comprendida entre 18 y 60 años, 3 de cada 10 argentinos cree que la ingesta no genera dependencia, mientras que entre los 18 y 30 años, esa idea es compartida por 4 de cada 10. 
Los datos se desprenden de un informe elaborado por la Universidad Siglo XXI. En él se observa que el 90% de los sondeados sostienen que tomar alcohol genera malestar en las personas queridas cuando el consumo es excesivo. A su vez, el 54% de los encuestados coincide en que por más baja que sea la ingesta, se produce un daño en la salud, opinión que comparte el 71% de los jóvenes. De este modo se sugiere que hay una concientización extendida sobre los efectos dañinos que puede producir la bebida. 
Sin embargo, otro trabajo epidemiológico publicado por el Cedronar en 2012 evaluó que el alcohol sigue siendo la sustancia más consumida, mientras que prácticamente el 50% de alumnos secundarios refieren haberlo ingerido en los últimos 30 días de manera abusiva (más de 5 tragos). 
Diseñado para los vergonzosos 
Otro de los aspectos que reveló el estudio realizado por la casa de estudios es la creencia que existe en torno al consumo de alcohol: la desinhibición y el coraje que produce a la hora de vincularse socialmente.
El 68% de los encuestados aseguró que el alcohol ayuda a perder la inhibición. Dentro de esa idea, los hombres lo creen 5% más que las mujeres.
El toxicólogo mendocino Sergio Saracco explicó: “Una de las propiedades que tiene el alcohol es inhibir los inhibidores, es decir desinhibir: no hay reflexión ni se tamizan los impulsos”.
La investigación dio cuenta de que el 56% de los entrevistados abona la teoría de que la bebida proporciona una confianza adicional para relacionarse con una persona del sexo opuesto. En el caso de los varones, el 61% comparte la idea mientras las mujeres alcanzan el 51%. A mayor edad, menos coinciden en la apreciación. 
Anécdotas para el olvido
El último de los tópicos que se analizaron fueron las experiencias en donde el alcohol haya provocado pérdida de control. Como primera observación, quedó en evidencia que esos episodios son más habituales en hombres que en mujeres y más en jóvenes que en adultos.
El 36% manifestó que en algún momento consumió alcohol hasta el punto de no recordar sus acciones. Aquí se da la misma lógica: más frecuente en hombres y en jóvenes.
El 87% de los participantes del estudio admitió que valoran como negativas las experiencias.
“El alcohol produce una pérdida de reflejos al nivel más profundo, por lo que afecta a esos reflejos complejos que se utilizan para conducir. Además, en el último año aumentaron más del 100% las enfermedades de transmisión sexual, lo que se vincula al elevado consumo de alcohol”, dijo Saracco.
Cuando se le preguntó sobre cuál sería la manera de mejorar esta situación, agregó: “A través de una información válida que pueda surtir efecto. La información que reciben los jóvenes es falsa. Las publicidades de espumantes, por ejemplo, plantean que son bebidas inocuas y en realidad eso es sólo marketing, porque sí son dañinas: afectan la conexión neuronal y capacidades cognitivas como la memoria, elaboración de ideas y desarrollo intelectual”. 

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