Mundo
Lunes 21 de Diciembre de 2015

Los lugares más malditos y aterradores del planeta

Algunos son lugares conocidos, otros no tanto  

'Hic sunt dragones' (“aquí hay dragones”) es una leyenda que solía utilizarse en los mapas medievales para referirse a aquellos territorios peligrosos o que aún no habían sido explorados por el hombre. A veces se les representaba con la imagen de un animal mitológico, una nada sutil estrategia para mantener lejos a los desprevenidos viajeros que se atreviesen a acercarse a dichas zonas.
El periodista y marinero francés Olivier Le Carrera ha publicado 'El atlas de los lugares malditos' (Planeta), una guía de viaje a lo que considera “los destinos más peligrosos y aterradores del planeta”. Él mismo ha pisado 30 de los 40 lugares que aparecen en el volumen, uno de esos libros de mesa de salón que tan bien quedan para que las visitas los hojeen (o, incluso, ojeen).
Como explica el autor en el libro, hay tres grandes clases de maldiciones que pueden aquejar a un lugar. Por una parte, las de orden místico o paranormal, relacionadas con las leyendas a veces inmemoriales. Es el caso, por ejemplo, del triángulo de las Bermudas. En segundo lugar, se encuentran las zonas que se han convertido en inhabitables o muy peligrosas debido a las condiciones naturales, como ocurre con los Mavericks (en California), donde muchos surfistas acuden cada año incluso a riesgo de sus propias vidas. Por último se encuentran aquellos sitios que, lamentablemente, el hombre ha convertido en malditos con su propia acción. El ejemplo más elocuente es Gaza, tradicionalmente un punto de encuentro para egipcios, asirios, babilonios, persas, griegos y romanos y hoy el centro del conflicto palestino-israelí. Vámonos de viaje.
El Triángulo de Nevada
Todos conocemos el Triángulo de las Bermudas, pero menos célebre –aunque igual de letal– es este triángulo que cubre alrededor de 25.000 millas cuadradas de terreno deshabitado. Los cálculos cambian según la fuente que se consulte (¡hay quien habla hasta de 2.000 aviones estrellados!), pero quizá la más conocida de las víctimas sea Steve Fossett, uno de los aviadores estadounidenses más reputados, que desapareció mientras sobrevolaba dicha zona en septiembre de 2007. La historia adquiere más morbo cuando reparamos en que el célebre Área 51 se encuentra dentro del triángulo. Así que cada uno puede decidir la versión en la que prefiere creer: o una conspiración entre los alienígenas y el ejército de EEUU para aclarar los cielos de su base aérea más secreta, o echar un vistazo a la orografía y clima de la zona y reparar en que la peligrosa combinación entre el viento del Pacífico y unas montañas escarpadas convierte a esta en una de las regiones más peligrosas de Norteamérica paraviajar en avión. 
La sinagoga de Satán
Si tiene tiempo y ganas, puede coger su coche y en apenas unas horas llegar al Castillo de Montségur o, como popularmente se conoce, la sinagoga de Satán. Aunque por su nombre pueda parecer uno de esos lugares que deben su fama a lo sobrenatural, en realidad es un lugar cuyo destino ha sido marcado por el hombre. Apuntalando una espectacular montaña en el sur de Francia, es uno de los grandes vestigios del catarismo, un movimiento religioso gnóstico que se extendió durante la Baja Edad Media y que aseguraba que el Diablo creó el mundo material, las guerras… y a los católicos. Ello provocó que en 1244 la ciudadela fuese arrasada y 200 cátaros ajusticiados en una gigantesca hoguera.
Poveglia, la isla de la muerte
Situada entre Venecia y el Lido, ha sufrido mala fama desde hace siglos a pesar de su pequeña extensión y hoy en día es uno de los lugares preferidos por los parapsicólogos. En el siglo XIV fue víctima de la peste cuando se convirtió en el lugar en el que eran confinados e incinerados los apestados cuando Venecia fue asolada por la devastadora enfermedad. Según la leyenda, hasta160.000 personas (enfermas o sospechosas de estarlo) fueron trasladadas a la isla. No se puede negar que a los italianos no les faltaba el sentido del humor: si eso no era suficiente para estigmatizar la isla para siempre, en el siglo XX se convirtió en un hospital mental. Actualmente no se permite la visita de los turistas, lo que contribuye a reforzar la turbia leyenda del islote.
Zapadnaya Litsa, la antesala del infierno
Un nombre precioso para decirle a nuestra pareja que hemos seleccionado este destino para las vacaciones del verano. En algún punto del noroeste de Rusia, muy cerca de la frontera con Noruega, se encuentra esta aldea, que fue sede de una de las más importantes bases navales del país oriental, con unas condiciones climáticas terribles y muy pocas horas de luz a lo largo del año. Hoy en día el visitante puede deleitarse conkilómetros y kilómetros de instalaciones militaresabandonadas desde hace décadas e intentar que la gran cantidad de submarinos nucleares que se concentran bajo el agua, esperando a que una nueva Guerra Fría las vuelva a dar alguna utilidad, no les pongan nerviosos. Las decenas de naves que allí se encuentran tienen el potencial de causar una explosión nuclear 30 veces más grande que la de Chernóbil.
El bosque de los suicidas
Al noroeste del japonés Monte Fuji se encuentra Aokigahara, un bosque de alrededor de 35 kilómetros cuadrados que ha crecido sobre la lava expulsada hace más de un milenio. Desde el siglo XIX circulan leyendas que aseguran que el lugar está maldito, y poco a poco empezó a convertirse en el lugar preferido por lossuicidas para acabar con su vida. A mediados del siglo pasado las autoridades locales cifraron en 500 los cadáveres que se habían encontrado entre sus árboles, y en las décadas siguientes este número fue aumentando a ritmo de casi 100 más al año. No ayudó precisamente la novela de Seicho Matsumoto 'El negro mar de árboles', en la que sus protagonistas acababan con su vida en este lugar. Hoy en día pueden verse multitud de señales de advertencia que intentan disuadir a los suicidas.
Roccasparviera, el pueblo fantasma
A pesar de lo que podemos imaginar por su nombre, este pueblo actualmente en ruinas no se encuentra en Italia, sino en la costa sur de Francia, a 3.000 metros de altura. La leyenda cuenta que fue allí donde, en la Navidad de 1357, la reina Juana I de Nápoles vio los cadáveres de sus hijos servidos como cena de Nochebuena. “Ningún gallo o gallina volverá a cacarear jamás en esta roca llena de sangre” fueron las palabras que pronunció antes de quemar el pueblo. Y, aunque no fuese así realmente, lo que sí es cierto es que diversos terremotos terminaron por destruir completamente el pueblo durante el paso de los siglos.
El estrecho de Mesina
Hoy en día es fácil cruzar los más de tres kilómetros que separan la península italiana de la isla de Sicilia gracias al transbordador que une ambos puntos, y al que probablemente pronto se le añadirá un faraónico puente. Sin embargo, durante milenios fue el escenario para la historia de Escila y Caribdis. La primera era un monstruo marino, con torso de mujer y cola de pez o seis cabezas, según la leyenda a la que atendamos; la segunda, otro horrible monstruo nacido de la descendencia de Poseidón y Gea, encargada de remover las aguas marinas tragándolas y vomitándolas una y otra vez. Con esos precedentes, no es ninguna sorpresa descubrir que entre ambas orillas del estrecho hay un potente remolino. De hecho, la expresión “entre Escila y Caribdis” se utilizaba en el pasado con el mismo sentido que hoy empleamos “entre la espada y la pared”.
Cumbre Vieja, el terror español
En el final de la lista se encuentra Cumbre Vieja, un volcán situado en la parte sur de la isla canaria de La Palma, en España, donde se encuentran los municipios de Breña Alta, Breña Baja, Mazo, El Paso y Fuencaliente. A principios de este siglo el científico Simon Day pronosticó el colapso de la isla causado por una futura erupción del volcán que, por si no fuera poco, daría lugar a un mega tsunami que asolaría la costa este de Estados Unidos, Nueva York incluida. Ni el terrorismo islamista ni el bloque comunista: la mayor amenaza para el país de la libertad es una modesta isla de apenas 100.000 habitantes.

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