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Martes 17 de Febrero de 2015

Los méritos del pizarrón para Los Pumas

En el año del Mundial, Daniel Hourcade avaló el sistema de la Unión Argentina: "Vamos por el camino correcto", destacó el head coach.

Los Pumas terminaron en alza un 2014 e intentarán seguir este año con ese envión, avanzando con objetivos claros. Las expectativas son muchas, más en una temporada tan particular como esta, que tiene al Mundial de Inglaterra como la cita suprema. Se vienen meses de mucho trabajo y de gran competencia para el rugby argentino, pero eso no desvela al head coach de Los Pumas, Daniel Hourcade, quien en el arranque de su segunda temporada al mando de barco aclara: “Estoy muy motivado y con muchas ganas. Es cierto, se viene un año largo, muy cargado, pero esto es lo que me apasiona y encanta, y es por eso que estoy muy feliz de estar en esta posición”.
  “Armamos un proyecto, nos pusimos objetivos y tratamos de ir cumpliendo todo lo propuesto. Llegamos a noviembre del años pasado casi cumpliendo todo lo propuesto, y eso es muy positivo, ya que uno es un apasionado de esto y entrenar a Los Pumas es un placer y un orgullo tanto en lo personal como en lo profesional”, recordó Hourcade a la hora de hacer un balance de su primer año completo al frente de Los Pumas. “El sistema de la UAR está dando sus frutos tanto a nivel mayores como en juveniles. Año a año se ve un progreso y lo que entrenamos estos días con los Pampas en el pasado no hubiese sido posible y eso se debe a que ya tienen un bagaje de información y rendimiento que les permite crecer día a día”, destacó el tucumano.
  —Una prueba de que el sistema funciona se reflejó al final de la temporada, cuando en Los Pumas tuvo que jugar la que en teoría es al tercera opción en la tercera línea.
  —Cuando asumimos presentamos un proyecto, un plan de trabajo, donde en 2014 habíamos planteado objetivos muy claros en cuanto al juego y a los jugadores. Eso contemplaba, en el juego, ser mucho más ambicioso en ataque, buscar mucho más, arriesgar mucho más. Y en cuanto a los jugadores, darles rodaje a los jugadores que están en Argentina, trabajando desde hace tiempo en el sistema, incluyéndolos en los equipos para que ganen en experiencia. Siempre dijimos que sabemos de la capacidad que tienen. El jugador de Argentina tiene una calidad muy buena, es hábil, inteligente y tiene todas las condiciones. Creemos que tienen todo menos la experiencia y por eso había que dársela, para que puedan ser una opción para ir al Mundial. Eso se cumplió en un ciento por ciento. Sobre el final del año se dio una situación muy especial, ya que por lesiones tuvieron que jugar todos juntos, pero esa no era la idea. Era ir mechándolos, uno o dos cambios por partido, que fue lo que hicimos todo el año, salvo en la ventana de junio, ya que al no contar con los jugadores de Europa, jugaron todos los de acá y respondieron.
  —¿Los sorprendió?
  —No nos sorprendió porque conocemos perfectamente la calidad que tienen. Lo que sí nos sorprendió fue la madurez. Hubiese sido más lógico que esos jugadores cometan errores y se sorprendan con la diferencia de velocidad, con el poco espacio que hay y todas esas cosas, ya que la falta de hábito o experiencia tiene que jugar, pero respondieron muy bien y estuvieron a la altura. Este plan viene funcionando hace tiempo y viene dándonos satisfacciones. Está claro que estamos en el camino correcto. Esto es producto de eso, no de nuestro trabajo en una o dos semanas en Europa. Es un trabajo de mucho tiempo, con mucha gente involucrada, un trabajo día a día en el que se va generando todo esto. Materia prima tenemos, nos estaba faltando la competencia y a medida de que va apareciendo, nuestros jugadores van mejorando cada vez más. Te repito, lo que ocurrió al final de año puntualmente con la tercera línea (y también en otros puestos), era algo que estaba previsto, aunque no de la forma en que se dio. Nosotros teníamos como objetivo tener mínimamente cuatro jugadores por puesto para poder elegir los que van a ir al Mundial. Este proyecto tiene objetivos a corto, mediano y largo plazo. Lo inmediato fue el 2014, pasó, y estamos con el siguiente objetivo que es el Mundial, que es absoluto para nosotros, en personas no en estructura. Nosotros terminamos nuestro contrato después del Mundial, pero la estructura, el proyecto, está hasta 2019, donde yo creo que después de este Mundial y de cuatro años de Súper Rugby, Argentina estará dentro de los cuatro mejores equipos del mundo. Ese es el gran objetivo.

La idea: buscar más dinámica al juego y arriesgar al límite

Históricamente, Los Pumas se destacaron por su fiereza en defensa y por la solidez de su scrum. Tratando de aggiornarse a los tiempos que corren, el seleccionado argentino intenta cada vez más ser un equipo ofensivo. Estos Pumas se animan a tener más la pelota, a atacar. En su análisis, Daniel Hourcade destacó que “en la faz ofensiva lo que buscamos es darle más dinámica al juego y arriesgar al límite, que es lo que creo que hay que hacer para tener alguna posibilidad de ganarles a estos equipos que son los mejores del mundo y juegan durante todo un año de la misma forma, tanto en Súper Rugby como en el Rugby Championship o lo que jueguen”.
  Luego, el tucumano avaló sus dichos diciendo que “si bien Los Pumas tenían 12 partidos por año, el equipo completo jugaba 9, ya que la ventana de junio la jugaba sólo una parte del equipo porque los jugadores que están en Europa, que tienen el resto del año otro tipo de juego, otro calendario, no lo hacían. Así estas dando una ventaja deportiva muy grande y es muy difícil. Por eso en el poco tiempo que teníamos, había que pensar en tomar esos riesgos, a cambiar en cuanto a intentar más en el juego ofensivo porque era la única manera que podés lograr cosas. Eso genera un riesgo muy grande. De hecho la mayoría de los tries que nos hacen son por pelotas perdidas. Eso pasa en el rugby y en la vida: cuando más arriesgás, más te exponés y tenés más posibilidades de cometer errores. Pero eso es parte del camino que estamos recorriendo. No es un problema. También podía pasar que perdiéramos todos los partidos y hasta de manera abultada... era el riesgo, pero gracias a Dios no pasó. Si bien perdimos muchos partidos, creo que en todos estuvimos a la altura de las circunstancias”.
  —¿Qué otro punto a favor rescatás de este equipo?
  —Creo que fundamentalmente logramos ser un equipo que juegue hasta el minuto ochenta. Generalmente en los últimos minutos nos quedábamos sin nafta y ahí nos marcaban diferencias grandes, no solamente en el tanteador sino también en el juego. Si mal no me acuerdo, en 2014, en todos los partidos tuvimos la última pelota y fuimos protagonistas más allá del resultado. También tiene que ver la metodología de trabajo que empezamos a utilizar a partir del año pasado. Son pasos que se van dando en un camino que vamos recorriendo que creemos que es correcto pero que nos falta muchísimo para alcanzar a las potencias. Estamos lejos, pero vamos bien y sobre todo siempre para adelante, con pasos a veces largos, otras veces cortos, pero siempre para adelante.
  —Un paso fundamental para que todos Los Pumas hablen el mismo idioma va a ser, como ya empezaron las contrataciones con los que están en Argentina, cuando se contraten los europeos.
  —Exacto. Esa ventaja deportiva de la que hablábamos antes no la vamos a dar y vamos a tener más competencia. De tener 12 partidos al año, los jugadores argentinos van a tener un mínimo asegurado de 27, con el mismo calendario, mismo tipo de juego, con el equipo todo junto... todo va a estar mucho más equiparado. En el rugby argentino lo que siempre nos faltó fue más y mejor competencia, algo que vamos a tener absolutamente a partir de 2016 con el ingreso al Súper Rugby. Que los chicos estén firmando los contratos nos da una alegría inmensa porque es concretar un sueño.

"Tenemos que estar en el más mínimo detalle y ser lo menos injustos posible"

En el Mundial de Inglaterra, Argentina integrará el Grupo C junto a Nueva Zelanda, Tonga, Georgia y Namibia y si bien el primer paso es conseguir la clasificación, el gran objetivo que tiene el cuerpo técnico es alcanzar las semifinales, ya que en cuartos de final no podrá darse un cruce con ninguna de las potencias del hemisferio sur. Francia, Irlanda o Italia serían los posibles rivales.
  Para afrontar el certamen ecuménico, Hourcade y todo su staff deberá elegir en un plantel que amplió muchísimo su base gracias al sistema empleado.
  —Me imagino que en la lista de jugadores disponibles debe haber un primer quiebre para la Rugby Championship y de ellos un porcentaje alto serán los que van a jugar el Mundial.
  —Es así. El grupo de jugadores que tenemos acá llegará a junio con 14 partidos jugados. Después a los jugadores que están en Europa lo estamos siguiendo partido a partido. Analizamos todos los encuentros que juegan y luego les mandamos los reportes. Estamos encima de ellos y los evaluamos de esa manera porque no nos queda otra. En junio, después del último amistoso que tenemos con Barbarians Franceses, se va a definir un plantel de casi 40 jugadores que van ser los que harán la pretemporada en Australia (este año no se hace en Pensacola) ya que inmediatamente después jugamos en Nueva Zelanda la primera fecha del Rugby Championship. Una vez que termine ese torneo vamos a elegir los 31 que van al Mundial.
  —Van a tener que tener la precisión de un relojero, o son los números los que avalan a los jugadores.
  —En la previa, y ya pasó el año pasado, los nombres están, pero después las realidades de cada partido te pueden llevar a modificar tu idea. Los mismos que están en Europa saben que los que están acá, están en un buen nivel y que van a tener que pelearla. Nosotros nos propusimos generar este “quilombito” de tener cuatro por puesto para después elegir dos. Tenemos en claro que los que están en Europa juegan todos los fines de semana en un nivel altísimo y están muy expuestos a las lesiones. Por eso, por si pasan estas alternativas, tenemos que tener jugadores que ya tengan alguna experiencia internacional. Esto ya lo vivimos. Alguien pensó en su momento que era un excusa, pero no fue así. Podía pasar y de hecho pasó. Los jugadores tienen ahora una competencia interna que es sana pero también es muy dura. Son las reglas del juego y ellos saben a lo que se exponen. Por nuestro lado, como cuerpo técnico, tenemos que asumir una responsabilidad muy grande. Tenemos que estar en el más mínimo detalle para tratar de ser lo menos injusto posible.
  —Martino, el DT de la selección, dice que “la abundancia genera injusticia”.
  —Exactamente. Es así. 31 van a ir al Mundial y afuera van a quedar un montón. Desde ya y sin saber quienes son, te digo que esto es injusto. Y es injusto porque hicieron los mismos méritos y por ahí va a ser un detalle mínimo seguramente el que va a marcar la diferencia entre el estar o no estar. Hay jugadores muy parejos, por eso van a definir los detalles. Eso también hace que esa preocupación que tienen los jugadores por estar en el más mínimo detalle los mejore, porque los mejora individualmente y como equipo. Cuando un jugador sabe que prácticamente ya tiene su lugar asegurado, no actúa igual que cuando tiene otro que lo viene apretando desde atrás. La exigencia es mayor y la competencia eleva el nivel. A nosotros nos genera un dolor de cabeza a la hora de elegir, pero aún así prefiero tener ese problema y no el de no tener. Será difícil y sé que vamos a sufrir cuando demos la lista por los que quedan afuera.
  —Cuando arrancó este proceso, los jugadores podían aspirar a algún torneo del Circuito de Seven o un partido con Namibia, después no había más nada.
  —Y después, cuando se siguió avanzando, los jugadores que estaban acá tenían puesta su expectativa en jugar la ventana de junio. El Rugby Championship y la ventana de noviembre era como estaba muy lejos. Pero eso empezó a cambiar y fue en parte por los objetivos que nos propusimos en 2014, en cuanto a darle rodaje a más jugadores. Recién empezamos y ésto va a llevar un tiempo. Nos fue bien, pero tenemos que tener los pies bien sobre la tierra. Estamos lejos de la potencias, esa es la realidad. Somos capaces de hacerles grandes partidos a los mejores equipos del mundo, lo demostramos, pero no estamos a la altura de los mejores del mundo. Nos faltan un montón de cosas, que son los detalles, esos que en el primer nivel te marcan la diferencia.

La gira y la Pacific, lo primero en lista

—Se viene la gira por Oceanía y la Pacific y los jugadores le dan tanta o más importancia a los partidos previos que al torneo en sí. ¿Cuál es tu opinión?
  —Todos los partidos tienen importancia y nosotros tenemos que tratar de jugar lo máximo posible. Como todavía no tenemos una competencia estable, por lo menos esperamos que la esporádica sea la mejor posible. En ese sentido hay partidos que son más difíciles que otros. Ahora nos tocan los dos partidos previos a la Pacific (obviamente los más importantes) contra el campeón del Súper Rugby (Warratahs) y Auckland Blue, que es un equipazo. Los dos van a jugar con sus mejores equipos, por lo que está claro que, por más que uno le diga a los jugadores que todos los partidos tienen la misma importancia, saben y sabemos que no es lo mismo. Por eso, ese miedo bien entendido, ya empezó en el primer entrenamiento acá... los jugadores se están preparando para partidos de un gran nivel.
  —Los rivales van a pedir diferentes cosas. Warratahs y Auckland exigirán más intensidad y en la Pacific, Fiji, Tonga y Canadá en rigor físico...
  —Y en ritmo también... los isleños juegan. Son equipos que juegan y mucho. No es lo mismo jugar con Warratahs que con Fiji A, pero obviamente Fiji A va a salir a jugar, va a buscar un sometimiento, pero con ritmo de juego. Después el nivel del rival es otra cuestión. A nosotros nos vienen bien todos los partidos. Después del torneo y hasta junio vamos a jugar en Argentina al menos seis partidos más. Así vamos a tener a nuestros jugadores en competencia: ellos van ganando en rodaje y nosotros podemos ir evaluándolos porque después hay que tomar decisiones.

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