Mendoza
Miércoles 09 de Noviembre de 2016

Los niños de la masacre de Godoy Cruz ya van al colegio y se recuperan

Los hijos de Lorena Arias, asesinada junto a su tía y su abuela, rehacen lentamente sus vidas.

Después de la pesadilla de hace 16 días, los niños de la tragedia del barrio Trapiche, de Godoy Cruz, vuelven poco a poco y como pueden a la normalidad. Los cuatros hijos de Lorena Arias, asesinada a puñaladas en el triple femicidio, retoman su vida a cargo de la abuela y de la tía abuela materna.

Los niños casi no hablan de lo sucedido aseguran, y huelga decirlo, tampoco les comentan o preguntan nada al respecto en su entorno.

Lo que no surja espontáneamente en el ámbito intrafamiliar será tarea de los psicólogos que tendrán la misión de darles a tres de los cuatro hermanos, la herramientas para controlar las invisibles heridas marcadas a fuego por el crimen múltiple.

Salen adelante
Los dos menores que estuvieron luchando por su vida en el hospital Notti en la últimas dos semanas, ya están en casa de su abuela Miriam.

La beba de 10 meses volvió al hogar pero con una parálisis del mecanismo de deglución, del paladar blando, que le impide tragar, producto de las heridas que recibió durante el incomprensible ataque por el que está preso y acusado, su padre, el cinturón negro y sabón (maestro) de taekwondo, Daniel Zalazar.

No obstante, el cuadro de Mía tiene un buen pronóstico de recuperación en el corto plazo.

Su hermano, de 11 años, quien debió soportar más de 25 puñaladas e innumerables cantidad de cortes, ya camina y mantiene el reposo por las múltiples heridas y sobre todo por la cirugía que le hicieron para cerrar una perforación del estómago y una laceración del hígado.

Los que no tuvieron daños físicos, la niña de 13 años y el chiquito de 9, ya volvieron a la escuela.

Ella está ilesa porque no cayó en manos del femicida, ya que la noche de la masacre dormía en la casa de una amiga. Su hermano de 9 años, que sí estaba en la casa, logró salvarse por milagro al evitarlo, escondiéndose entre las plantas del jardín y en el baúl del auto.

Ambos regresaron al colegio Eco, de Godoy Cruz, donde van desde que empezaron la escuela.

Tienen por delante, como su otro hermano de 11, un duro camino para remontar las duras secuelas emocionales que deja la pérdida y el estrés post traumático.

Miriam Ortiz, mientras tanto, se reparte con su hermana para atender los niños.

"Estamos encaminados"
En un breve diálogo con Diario UNO la mujer afirmó que "estamos encaminados. Dios me mantiene en pie. Si no, no podría estar parada y entera, con todo lo que ha pasado".

Miriam Ortiz tiene que pensar ahora en sus nietos, pero en el mediano plazo, en el espacio para que vivan con ella.

"Mi casa tiene tres habitaciones pero acá vive mi hijo, mi hija con su marido y sus dos hijos, ahora los cuatro nietos y yo. Queda chica y voy a necesitar ampliar la casa con al menos dos habitaciones".

Confirmó que tal necesidad ya está siendo conversada con la intendencia de Godoy Cruz: "Le pedimos a la Municipalidad si nos podía ayudar y lo están evaluando pero al parecer no habría problemas. También la de Las Heras está ayudándonos. En este tiempo nos hemos sostenido con las donaciones que nos hizo mucha gente y estoy muy agradecida por la ayuda recibida".

Sobre los pequeños, Miriam detalló: "La bebé esta muy bien pero tiene una sonda nasogástrica porque no puede tragar, tiene la deglución paralizada. Los médicos me han dicho que se va a recuperar y que no va a quedar secuela de este problema".

Consultado el director del hospital Notti, Raúl Ruffeil, sobre este cuadro explicó que "esto ha sido producto de las lesiones que la menor ha sufrido en los músculos, en la zona del paladar blando pero es totalmente recuperable".

Precisó que "la forma de curarlo es reeducando el paladar, algo que lleva unos 60 días y que se hace inclusive en bebés de muy corta edad".

Miriam por su parte contó que "también tengo conmigo a mi nieto de 11, que empezó a moverse dentro de la casa, le cuesta un poco todavía pero pronto va a poder hacer una vida normal".

"Los otros dos -continuó- están con mi hermana en Godoy Cruz, porque la escuela está allá, mucho más cerca que de mi casa".

Señaló que "volvieron al colegio de a poquito, primero pocas horas y ya permanente. La escuela los recibió y contuvo muy bien".

Trabajo para encarar el futuro de los chicos
Uno de los desafíos a los que se enfrenta en el futuro la familia de los niños de la masacre de Godoy Cruz, es darles una vida digna para lo cual se necesitan ingresos constantes.

Miriam Ortiz señaló que "necesitamos trabajo. Mi hijo Sebastián que tiene 30 años, es maestro mayor de obras y está terminando la carrera de Arquitectura pero en este momento tiene poco trabajo, está dando clases y bueno, con la ayuda de Dios vamos a ir enfrentando lo que viene".

La abuela de los menores no renegó en ningún momento de la colaboración que ha recibido, algunas en trámite aun desde el Estado y otras de la propia ciudadanía que le ha echado una mano.
Antes del triple femicidio, sus nietos no vivían con ella sino con su mamá, Lorena Arias, con Susana Ortiz, tía de los niños y hermana de Miriam y con la bisabuela Silda Díaz.

Eran los ingresos de la mamá y de la tía Susana, ambas trabajaban en Aysam (Aguas y Saneamiento Mendoza) lo que sostenía la vida diaria de los cuatro menores de 13, 11 y 9 años y la beba de 10 meses.

Las tres fueron víctimas mortales del triple crimen por lo que ahora es el resto de la familia la que se hace cargo de los chicos.

-Esclarecido. Para la fiscalía ya no quedan dudas de que Daniel Zalazar fue el autor del múltiple crimen.
-Las pruebas. Las más contundente en contra de Zalazar son los testimonios de los niños de 11 y 9 años. Ambos lo acusan de ser el asesino.
-En la escena. El propio Zalazar admitió haber estado la noche del 23 de octubre en la casa de la masacre lo que lo compromete más. Él dice que se fue antes.

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