La provincia
Viernes 30 de Diciembre de 2016

Los penales de Mendoza terminan el 2016 con un incremento histórico de internos

Son 500 presos más que el 2015 y el mayor crecimiento en los 110 años del Servicio Penitenciario. Esto trae de la mano un hacinamiento del 33 por ciento. El ministro de Seguridad, Gianni Venier, negó esta situación.

Las espantosas condiciones de vida que padecen los presos en Mendoza, tanto condenados como procesados, fueron descriptas por el juez de Ejecución Penal Sebastián Sarmiento, quien, entre otras cosas, sostuvo: "Este 2016 vamos a terminar con un crecimiento de 500 internos más que el año pasado, un crecimiento histórico de los 110 años del Servicio Penitenciario".

Este incremento de presos, 100 en el primer semestre y 400 en la segunda mitad del año, llevó a un nivel de hacinamiento del 33 por ciento: "Esto significa que de cada 10 internos, tres o cuatro duermen en el piso", dijo Sarmiento a Diario UNO.

Días atrás el ministro de Seguridad, Gianni Venier, negó que en las cárceles de Mendoza haya hacinamiento e indicó que se trata de sobrepoblación: "Técnicamente hacinamiento es 20 por ciento y menos de 20 por ciento es sobrepoblación, por lo que no estamos en hacinamiento. No tenemos 120 por ciento, nuestras cárceles no están todavía a ese nivel y no van a estar en ese nivel".

Sin embargo la realidad muestra lo contrario debido a que la ocupación total es de 133 por ciento con 4.370 presos en toda la provincia.

Penal Boulogne Sur Mer

El pabellón 5 del principal penal de Capital, donde están los presos por abusos sexuales y violencia de género, tiene una capacidad para 120 internos, pero están alojados 252 personas.

"La violencia de género fue uno de los delitos que mayor crecimiento de detenidos tuvo en el 2016 y la situación es muy difícil porque literalmente no hay más espacio", sostuvo el juez de Ejecución Penal.

Además explicó: "Las condiciones sanitarias son pésimas. Hay duchas baños y pensado para mucho menos de la mitad de las personas que hay. Quizá no se lleguen a bañar o la gente no puede hacer sus necesidades básicas porque no hay espacio, no hay lugar y no hay tiempo para hacerlo".

En noviembre las autoridades del Servicio Penitenciario informaron que los mismos internos estaban refaccionando un sector del pabellón 9 que estaba deshabitado y que en poco tiempo estaría en funcionamiento para descomprimir el módulo 5. Pero hasta el momento ese sector no está operativo.

Penal San Felipe

Cada sector de los módulos 1, 2 y 3 de jóvenes adultos del penal San Felipe tiene una capacidad para 60 personas, pero hoy habitan entre 120 y 130 internos en cada uno en condiciones deplorables.

Esta es la cárcel que supera ampliamente la cantidad de internos que puede alojar. Como consecuencia: "Hay baños que no funcionan, una ducha para 130 personas, mucha mugre, servicios que no funcionan, casi el 20 por ciento de esos internos no está con actividades. Es un combo muy complejo: personas con muchas horas de aislamiento celdario, hacinadas, sin condiciones de higiene básicas, sin condiciones sanitarias básicas y además sin ningún tipo de actividad", remarcó el juez Sarmiento.

Entre esos pabellones están construyendo muros de 2,50 metros, más un alambrado para evitar que ingresen elementos que son lanzados desde el exterior, pero esto provocará más encierro para los internos y no evitará el ingreso por ejemplo de celulares.

El sector de adultos de San Felipe también está colapsado debido a que cuenta con 650 camas pero hay 1.068 internos en una situación que se hace difícil de sostener en el tiempo.

No hay clasificación de internos

Sumado a estos problemas, otro gran impedimento para la resocialización de los reos es que conviven en un mismo sector procesados, condenados, presos con salidas transitorias que al regresar se encuentran otras personas con niveles de violencia mucho mayor, quizá con penas altas.

Para Sarmiento se está cometiendo "un grave error", debido a que genera "retroceso porque no pueden compartir un espacio pacificado".

Política criminal

Sarmiento indicó que las iniciativas de la política criminal que impulsó el gobernador Alfredo Cornejo son correctas, como la de agilizar las prisiones preventivas, pero que el error fue que no hicieron una correcta evaluación del impacto que iban a tener estas medidas.

"Podemos detener a un montón de personas, pero si no hay lugar dónde colocarlas ese sistema va a fracasar".

Respecto a la posibilidad de estudio o trabajo de los reos, solo 2 de cada 10 presos pueden acceder a este tipo de actividades y son muchos los internos que quedan ociosas.

"Esto involucra que muchas personas no tengan ningún plan de vida, no tengan acciones pro sociales para un futuro, entonces esto no va a dar buenos resultados", dijo Sarmiento y agregó: "El gobernador hace unos meses atrás impulsaba la idea del trabajo para los internos, pero primero hay que garantizar espacios que hoy no están. Queremos que el interno aprenda un oficio y solamente hay capacidad para absorber 30 o 50 personas por curso, entonces esto es ridículo. Hay que darle una respuesta a esto porque sino vamos a tener personas hacinadas, violentas, sin ninguna formación laboral que en algún momento van a cumplir su condena y van a volver a la sociedad".

Interés del interno

"Luego de garantizar el derecho al acceso a la educación y trabajo, podemos promocionar esa voluntad de las personas de querer capacitarse que cuando se lo evalúa para una libertad condicional o salidas transitorias vamos a tomar en cuenta esto", sostuvo Sebastián Sarmiento.
El juez de Ejecución Penal agregó: "También podemos promocionar que esa persona detenida indemnice económicamente a la víctima, que genere recursos para colaborar con esa víctima. Le va a servir para un futuro dar herramientas a su familia y no volver necesariamente al delito", aunque reconoció: "Esto no es mágico, no pensemos que una persona que pasa por la escuela dentro de la cárcel no va a reincidir, pero le damos una chance más, otra posibilidad otra visión de la vida".

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