Economía
Domingo 20 de Noviembre de 2011

Los vinos artesanales mejoran su calidad

Unos 1.500 pequeños productores se dedican a este segmento. La integración al sistema es clave para su desarrollo.

G. Flores Bazán y F. Lancia
vitivinicultura@diariouno.net.ar

Como muestra del crecimiento que ha desarrollado el segmento de vinos caseros y artesanales, se realizó recientemente una jornada de degustación en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. En el evento también se pudo apreciar la notable mejora de calidad de esos productos.

La cata fue conducida por Claudia Quini, subgerente de Investigaciones del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), quien destacó el desarrollo del rubro de vinos artesanales que se produjo desde 2003 a la actualidad no sólo en cantidad de productores, sino también en calidad de las elaboraciones.

“Esto nos ha permitido incluir este año por primera vez a los vinos caseros en el concurso Vinandino y ha sido un gran éxito, porque los catadores extranjeros quedaron realmente impresionados por la calidad de los productos argentinos”, explicó.

En este sentido, la asistencia del Estado nacional a los productores mediante el Programa Nacional de Vinos Caseros, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, ha sido clave para el sector, que ha logrado mejorar la competitividad e integrar a la cadena de valor vitivinícola a los pequeños y medianos productores y establecimientos procesadores.

Quini remarcó que “desde el ministerio se están dando materiales de elaboración de acero inoxidable para mejorar la calidad, sumado a la organización de congresos, seminarios, capacitaciones y el uso de la marca colectiva”.

Además destacó que “muchos productores ya pertenecen a la tercera o cuarta generación de su familia dedicada a la elaboración de vinos caseros. Frecuentemente se incorporan los hijos que cuentan con estudios en enología, ingeniería agronómica u otro tipo de especialidad relacionada al mundo vitivinícola”.


Reconocimiento a productores

Por su parte, Raúl Guiñazú, gerente de Fiscalización del INV, destacó que esta cata fue “un premio para los productores que han sostenido su actividad en tiempos de crisis y también como reconocimiento para las políticas de inclusión que se llevaron a cabo para este sector tan postergado”.

Guiñazú recordó que, durante la década del ’90, los productores de vinos caseros “eran perseguidos porque no tenían entidad empresarial para comercializar sus productos. Salían a venderlos al costado de las rutas para ganarse la subsistencia y los inspectores les secuestraban o directamente les destruían la mercadería”.

Los vinos artesanales, a diferencia de los caseros, deben comprobar el origen de las uvas y cumplir con todas las condiciones analíticas de los industriales.

Pero para vinos artesanales y caseros se exigen buenas prácticas de manufactura y elaboración.

“Cuando se elabora un vino es importante tomar las medidas necesarias para evitar fallas que arruinen el producto. Por eso, capacitamos a los elaboradores para que sus productos pasen por todos los controles de calidad”, remarcó Guiñazú.

Hasta el 2003 no existía una categoría oficial que los contuviera y les diera un marco legal y garantía de calidad para producir, como los que existen actualmente para su comercialización.

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