Más noticias
Sábado 08 de Octubre de 2011

Mandaron a juicio a once ex efectivos de la Policía Federal por extorsión

Lo pidió el juez federal Walter Bento, quien los procesó en 2007. La causa recayó ahora en el Tribunal Oral Nº1. El caso, que provocó un remezón en la fuerza, estuvo a punto de prescribir.

Por Catherina Gibilaro

El juez federal Walter Bento elevó a juicio la causa donde se encuentran procesados once ex efectivos de la Policía Federal Delegación Mendoza, quienes fueron detenidos en el año 2007 por el delito de concusión. Entre ellos se encuentra el ex jefe de la Delegación comisario Daniel Ouviñas Salgueiro. El hecho, inédito, en su momento provocó un verdadero tembladeral en las filas de la institución.

El expediente de los 11 imputados recayó en el Tribunal Oral Nº1, integrado por Juan Antonio Macías, Estela Blanco y Héctor Cortez, que deberá ahora decidir la fecha en que el caso llegará a debate oral y público.

En el banquillo de los acusados se sentarán además de Ouviñas Salgueiro el ex subjefe de la delegación Carlos Acosta, el principal Juan Manuel Merlo, los oficiales inspectores Guillermo Pizarro, Marcelo Guerra, Daniel Zurita y Marcelo Centolla. Igual suerte correrán los suboficiales Fabián Mayorga, Sergio Merelle, Marcelo Calderón y Rubén Legrand.

El suboficial Marcelo Baginay, que estaba en la misma situación , fue sobreseído por el magistrado.

Esta causa llega finalmente a juicio luego de muchas idas y vueltas judiciales originadas en la Cámara Federal de Apelaciones integrada en ese entonces por Otilio Roque Romano, Alfredo López Cuitiño y Julio Petra, y podría haber derivado en una prescripción. Esto habría ocurrido sino hubiera mediado la decisión del juez Bento de no hacer lugar a las oposiciones que plantearon los abogados y decidió elevar la causa a juicio antes de que esto se produzca.

Los efectivos estuvieron un tiempo alojados en el penal Almafuerte y la misma cámara cambiando las calificaciones de los delitos endilgados en un primer momento por Bento y que los hacían no excarcelables posibilitaron el recupero de la libertad de los detenidos.

Los efectivos de la Federal habían sido arrestados el 15 de agosto del 2007, después de que el juez descubriera, a través de escuchas telefónicas de Gendarmería, su presunta participación en coimas a negocios de videojuegos, especialmente los que están ubicados en los persas.

Los allanamientos que efectuaban eran, en algunos casos, a través de órdenes falsas. Según denunciaron varios comerciantes, debían pagar una determinada suma en forma semanal o mensual para poder continuar trabajando.


Un caso inédito
El 15 de agosto del 2007 estalló un verdadero escándalo cuando Bento acompañado por la fiscal Alejandra Obregón allanaron la delegación de la Policía Federal en calle Perú de Ciudad.

En horas de la tarde citó a través de oficios que llevó Gendarmería a varios efectivos que debieron presentarse –lo anticipó en exclusiva UNO– ante su juzgado. Pero no volvieron a ver la calle, ya que quedaron detenidos en la Unidad Carcelaria 32 de los Tribunales Federales, después de ser sometidos a rueda de reconocimiento de personas.

Esa misma tarde el jefe de la delegación, comisario Daniel Ouviñas (después también fue detenido) fue a hablar con Bento para interiorizarse de lo ocurrido. Pero tuvo que retirarse con las manos vacías.

Las detenciones provocaron un fuerte remezón como pocas veces se ha visto en el seno de la Policía Federal. Con todos los arrestos dictados por Bento quedó decapitada la cúpula de la Policía Federal que en el 2007 estaba en funciones en la delegación Mendoza.

Esto significó para los detenidos, aparte de la causa penal, un sumario administrativo instruido por la fuerza que luego los separó de la institución. Esto motivó la presencia de personal de Asuntos Internos en la provincia que se hizo cargo de la Delegación ante la acefalía que se había producido por el arresto del jefe regional y de 10 efectivos.

A los pocos días la fuerza, que en ese entonces dependía de Aníbal Fernández, ministro del Interior, envió a Mendoza un interventor

Comentarios