Deportes
Domingo 03 de Enero de 2016

Mano a mano con Sandes

Charla a fondo. Tras coronarse campeón del Súper 4 con Gimnasia de Comodoro, el talentoso basquetbolista mendocino tuvo unas vacaciones en la provincia y habló con Ovación.

Esteban Dapás
dapas.esteban@diariouno.net.ar

 
El 2015 basquetbolístico a nivel nacional cerró con el Súper 4 Circus, que se llevó a cabo en el estadio de Obras  Sanitarias, y allí se coronó  Gimnasia Indalo de Comodoro Rivadavia, con los mendocinos Federico Aguerre, Rodrigo Maranesi y Matías Sandes, quien estuvo en nuestra provincia  para pasar las fiestas y hablar a fondo sobre su exitoso presente, recordar cosas del pasado y pensar en el futuro.
“No nos sentíamos candidatos. No lo teníamos como un objetivo. En la  primera reunión de la temporada apuntamos ganar más  partidos que el resto. Ya en la mitad de la temporada queríamos entrar al Súper 4 y  después ser primeros de nuestra zona.
Una vez que llegamos al Súper 4  no nos sentíamos favoritos, quizás lo éramos para la gente, pero veníamos  de cinco derrotas al hilo. Era un desafío  para nosotros y cuando llegamos  a la final vimos que no se nos podía escapar”.
La semifinal enfrentó al Verde de  Comodoro con Olímpico de La Banda,   era el choque del número 1 del Norte con el número 1 del Sur. Y después,  en la final, vino Obras. “Olímpico era el equipo que mejor llegaba  y el rival muy duro pero jugamos un buen segundo tiempo (Matías hizo  6 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias y 2  recuperos). Y después con Obras en la final (Sandes sumó 9 puntos) ya lo  conocíamos un poco más, lo teníamos más visto porque habíamos  jugado dos veces”.
Una de las claves de la victoria de  Gimnasia fue Sam Clancy, quien en  la final hizo 16 puntos y tomó 19 rebotes en la victoria por 66 a 58. “Es  un jugador increíble. Juega bien los  partidos que tiene que hacerlo. No hace cosas brillantes. Espera abajo y  consume lo que el juego le da. Es el americano ideal porque viene a jugar  para ganar, no quiere protagonismo ni estadísticas. Es lo mejor  que te puede pasar”.
Gimnasia Indalo tiene la particularidad de tener en su plantel a tres jugadores mendocinos: Sandes, Federico Aguerre y Rodrigo Maranesi.  Los dos primeros tienen mucho protagonismo  (Aguerre es titular y Sandes juega muchos minutos) y Maranesi está siempre en el plantel pero  casi no ha sumado minutos en cancha. Quién más que un mendocino,  compañero de equipo y que comparte  el día a día, para opinar sobre Federico  Aguerre: “Está a un nivel de selección argentina, sin dudas. La lesión lo dejó fuera del Preolímpico  de México. Es más, cuando llegó a Comodoro Rivadavia todavía estaba  tocado y tardó en ponerse al día. Le  costó bastante y ahora está a un nivel altísimo. Físicamente marca una diferencia  enorme porque es un alero de 2,04 metros con mucho tiro de  tres, con buen porcentaje. En defensa  te pasa y tenerlo al Flaco atrás te da seguridad y te ayuda. En ataque no te consume juego. Es un jugador  increíble. Yo no sabía que era así. Lo ves en los entrenamientos y es imparable, hace todo bien. Me sorprendió muchísimo”.
En la temporada pasada el equipo  de Comodoro llegó a la final pero no pudo parar a Quimsa de Santiago del  Estero, que ganó la Liga Nacional de  punta a punta. Sandes, pese a que no estaba aún en el equipo, explica lo  que significó para la ciudad: “No era el objetivo del club llegar a la final cuando arrancó la Liga. Se encontraron  con una situación algo inesperada. A la ciudad, al equipo y a la dirigencia  les hizo muy bien pero fue una situación que no esperaban. De  todos modos jugaron muy bien y sirvió de experiencia”.
Con 31 años, Sandes ha tenido una   extensa trayectoria como profesional en nuestro país y en el exterior. Por eso, con madurez, se anima a  evaluar todo lo que vivió: “Me fui muy chico de Mendoza y en realidad  yo ni siquiera pensaba que iba a ser jugador de básquetbol. Jugaba porque  me gustaba pero jamás en mi vida había pensado que me iba a dedicar a jugar a esto. Llegué a Boca, en  donde estuve 5 o 6 años, que fueron fantásticos. Estuve en el mejor momento institucional del club. Allí Sergio Hernández sólo me decía ‘jugá’.  Fue una etapa divertida en la que  subía la pelota, defendía al uno, viajábamos mucho e íbamos a los mejores  hoteles. De ahí me fui al Baskonia con un contrato de 4 o 5 años y  me di el primer golpe de mi carrera. Llegué con los pájaros un poco volados  y ahí rápido te los acomodan. Fui cedido al Burgos, de segunda división,  y cuando vuelvo a Vitoria deciden  no seguir con el contrato y pasé tres increíbles años en el Fuenlabrada,  donde me cambió un poco la cabeza”, recuerda.
“El primer año fue muy duro. En el  equipo esperaban una cosa y yo era todo lo contrario. No jugaba nada pero ese año me sirvió para los otros  dos, en los que fui titular y tuve muchos minutos”, destacó.
El regreso al país no fue de lo mejor: “Me tocó volver en el peor año. Decidí no seguir en España y cuando estaba hablando con Obras, que dirigía  Julio Lamas, antes de firmar me rompí la pierna. Estuve 6 meses parado  y sin equipo. Fue un año durísimo.
Estaba muy solo, me fui a España a  rehabilitarme y también trabajé con Marcelo López, de Obras, que es un  genio total. A todo eso sumale la familia  y que no tenía trabajo. Ese año fue el de mayor año crecimiento personal. Sin saberlo fue positivo. Después estuve en Paraná, de ahí a  Quimsa y ahora estoy muy cómodo en Comodoro Rivadavia”.
Nombres rutilantes y referentes de  la Liga Nacional como Sergio Hernández, Gonzalo García, Rubén Magnano, Svetliza, Demti, Sánchez,  Duro, Tolcachier y Ronaldo Córdoba son algunos de los grandes técnicos que tuvo Matías a lo largo de su carrera:
“De todos los entrenadores  que tuve aprendí lo bueno y también lo otro. No existe el técnico ideal. En un plantel hay que tener a los 10 o 12  jugadores contentos y eso es muy difícil porque además hay personalidades y egos muy diferentes. No puedo elegir a un entrenador de todos  los que tuve. Yo llegué a Boca sin saber jugar al básquetbol, sólo sabía correr y tirar. Ronaldo Córdoba fue  un tipo que formó a muchos jugadores. En la Liga Nacional, por los buenos años que pasé y los resultados que tuvimos, es imposible no mencionar  a Sergio Hernández y Gonzalo García porque además juegan a lo que a mí me gusta jugar. Uno contra
uno me ganan todos pero entré a un  equipo en donde la filosofía es el pase extra, la ocupación de espacios, la buena lectura de juego y el hacer 6 o  7 pases por jugada. Todo eso me sienta cómodo porque sin tirar al aro igual tenés protagonismo”.

Fuente: Diario UNO Mendoza
 
 

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