Zona sur
Miércoles 09 de Diciembre de 2015

Más de 8.000 personas se unieron a la celebración de la Inmaculada Concepción en Alvear

Como es costumbre cada 8 de diciembre, procesiones de todas la parroquias y capillas de Alvear confluyeron en el predio de Santa Catalina de Siena para vivir de una gran fiesta mariana.  

En la solemnidad de la Inmaculada Concepción, alrededor 8.000 personas peregrinaron en Alvear para rendirle honores a la Virgen María.  
La multitud de feligreses arribó en procesión al predio de la capilla Santa Catalina de Siena en la proveniente de todas las parroquias de General Alvear.
Como es costumbre, el 8 de diciembre se vivió una gran fiesta mariana. Por la tarde las columnas de fieles que partían de todas las iglesias y capillas de ciudad y los distritos alvearense comenzaron a ganar las calles y peregrinaron con fervor hasta el predio en diagonal Carlos Pellegrini. Agradecimientos por salud, trabajo y la súplica por las familias fueron algunas de las intenciones que la gente depositó a los pies de la imagen de la Virgen María.
En esta oportunidad el padre Fermín Rauch, tuvo a cargo a celebración de la santa misa. En sus breves palabras el párroco de la iglesia San Cayetano en Bowen pidió a los fieles “admirar a María y también imitarla porque fue puesta como modelo”.
Durante la homilía, el sacerdote insistió en que “los cristianos estamos llamados a imitar a María santísima en la lucha contra el pecado y el deseo de crecer en la gracia y las virtudes” y luego remarcó que es necesario hacerlo tanto en “el aspecto privado de nuestra vida y también lo debemos hacer en el aspecto público donde desempeñamos nuestro trabajo o la actividad pastoral”.   
“En este mundo que nos toca vivir, continuó el padre Fermín Rauch, tenemos que comportarnos como cristianos y no traicionar la fe aunque puede ser muy tentador para quedar bien y no tener compromisos”.
En el final, el párroco de Bowen habló de defender valores como “la unión de hombre y la mujer santificada en el sacramento del matrimonio, el valor de la vida humana desde el primer instante de la concepción hasta la muerte natural. También el valor de la sana educación, de saber aceptar la sexualidad que Dios nos da, que no es una construcción de la cultura. Valores que como cristianos tenemos que defender y promover pero también como seres humanos porque estas cosas son posibles de conocer desde la simple razón humana”.

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