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Domingo 18 de Junio de 2017

WhatsApp invade a médicos fuera de su consultorio

La aplicación de los teléfonos comenzó siendo de mucha utilidad en la relación entre profesionales y pacientes pero su excesivo empleo genera presiones extras en los galenos y el riesgo de cometer errores. Ya hay quienes prefieren limitar el uso extensivo

"Si cualquiera agarrara mi celular diría que soy pedófilo, porque tengo unas cien fotos de genitales de bebés, todos paspados o con alguna lesión. Le siguen las imágenes de pañales con excremento, las de vómitos o erupciones", dijo el pediatra Gustavo Herrera para dar a conocer el dilema en el que se encuentran los médicos con la incorporación del WhatsApp a la relación con sus pacientes.

Con la globalización de las redes sociales la invasión de los mensajes instantáneos se vuelve cada vez más incontrolable y pone en riesgo la privacidad y los momentos de descanso de los profesionales. Las nuevas tecnologías, naturalizadas en la vida cotidiana, están cambiando a pasos acelerados hábitos y leyes tácitas que existían antaño y que hoy están cada vez más distorsionadas.

Quienes más sufren esta presión en el campo de la medicina son los pediatras y obstetras, pero cada vez es más común en otras ramas. Para muchos poder comunicarse con sus pacientes por medio de un mensaje suma varios beneficios aunque la mayoría coincide en que es necesario poner parámetros claros y firmes para que no se cometan abusos y errores.

La odontóloga Silvia Caggia cuenta que el 80% de sus pacientes se comunican vía WhatsApp. Para esta profesional es más cómoda esta herramienta que recibir llamadas ya que puede contestar los mensajes extemporáneamente. "Me sirve para saber cómo siguen en un tratamiento o ante una cirugía, o para darles un turno",describió.

"Muchas veces se olvidan lo que les dije en la consulta y se lo recuerdo. Sin embargo, no puedo dar prescripciones", aclaró. También relató que suelen romperse ciertas formalidades o distancias y le llegan mensajes para saludarla por el Día de la Madre, para Navidad y otras fechas especiales. "Mis pacientes se sienten más cómodos y conformes si pueden mandarme mensajes", dijo.

"No me atrevería a resolver una consulta por WhatsApp porque es muy riesgoso", afirmó Gustavo Herrera, que prefiere aprovechar las ventajas de los teléfonos inteligentes para reprogramar consultas, horarios, cancelaciones o bien para asistir a un paciente que ya pasó por el consultorio y necesita mostrar los resultados "objetivos" de un análisis o estudio que se le pidió que hiciera.

"Hay responsabilidad de parte del doctor cada vez que usa un medio electrónico, tanto para contestar una consulta como cuando diagnostica enfermedades o indica alguna medicación", dijo Herrera y explicó que si bien no existe normativa que regule, sí hay jurisprudencia y médicos que han sido condenados por tratar indebidamente a pacientes por intermedio de estos canales virtuales.

En otras partes del mundo como Estados Unidos o España la alta litigiosidad condujo a que las consultas por mensajes estuviesen mediadas por una empresa que les cobra un extra a los pacientes para contactarse con sus médicos de cabecera y por lo general esta suma de dinero es usada por los profesionales de la salud para contratar un seguro en caso de que cometan algún error.

Ventajas e inconvenientes del uso de la mensajería instantánea en la atención
Las principales ventajas que ofrece la mensajería instantánea son velocidad, comodidad y gratuidad. Asimismo facilita el seguimiento de los enfermos y se pueden obtener interpretaciones de los resultados de análisis en un menor tiempo para tratar casos que requieren de urgencia. También se agiliza la coordinación de los encuentros con los pacientes.

Sin embargo, estos beneficios tienen su contrapartida deshumanizando la relación personal que unió históricamente a los médicos con sus pacientes. El pediatra Ricardo Diumenjo lo describe del siguiente modo: "El celular al principio fue un aporte y hoy es un arma de doble filo. Uno necesita no sólo ver, sino palpar y seguir el registro de expresiones del rostro, entre otras cosas".

Este médico explica que en la actualidad se hace un uso exagerado de la consulta por medio del teléfono. "Esto no ocurría en otra época. Nuestros padres al estar limitados y tener que seguir ciertos protocolos para reunirse con el médico construían a la par virtudes como la paciencia y flexibilidad. En estas generaciones se instaura un estado de inmediatez y ansiedad imparable", dice.

"La gente se acostumbró a tener una respuesta sin demoras y ejerce una presión extra sobre los médicos, que pueden equivocarse con mayor facilidad. El predictivo de un teléfono puede hacernos incurrir en dar mal la dosis de un medicamento por ejemplo. Por eso insisto en que los teléfonos son útiles, pero tienen varias contrapartidas", indicó Diumenjo.

"Toda la tecnología en general siempre ha sido muy beneficiosa a la hora de brindar mejores herramientas para comunicarnos pero se han convertido en un instrumento de abuso de varios pacientes", expresó el pediatra Ernesto Ponce, para contar su experiencia cotidiana y cómo por momentos los mensajes se vuelven "molestos o invasivos".

"Tenemos que ir poniendo límites. Lo que colabora para que esto siga creciendo es que sigue siendo gratis y son ilimitadas las posibilidades del paciente, es como si tuviera a disposición en tiempo completo a su médico", dijo Ponce y describió que recibe audios con detalles de madres contándole síntomas de sus hijos, o videos y fotos que no sirven para un diagnóstico serio.

"Usado de manera adecuada es útil y personalmente me ha servido en situaciones importantes pero se ha convertido en una cuestión invasiva", explicó. Y es que al parecer a muchos padres ya no les resulta vergonzoso interrumpir el sueño o el descanso de sus médicos para preguntar cosas insólitas y que exceden a la medicina y tienen que ver con sus miedos propios.

Los galenos consultados aseguran que no pasa sólo con padres primerizos y que en parte la culpa es de ellos mismos al brindarles el acceso a que puedan consultarlos por este medio. Ya hay en tal sentido muchos médicos que ofrecen horarios específicos para recibir mensajes o bien restringen esta opción de las tradicionales llamadas sólo para urgencias cuando están en el consultorio.