Mendoza
Martes 11 de Octubre de 2016

"Me voy de Santa Rosa", avisó Jorge Castillo, el dueño de La Salada

El empresario que llegó a Mendoza hace tres años se quejó de que la nueva conducción municipal no le da garantías para seguir trabajando y generando empleo privado.

"Me voy de Santa Rosa, no me dejan trabajar", lanzó Jorge Castillo, el responsable máximo de la feria La Salada, y de inmediato estalló la polémica en el ya de por sí complicado departamento del Este de Mendoza.

Horas antes, la Municipalidad había reafirmado su intención de no darle a La Salada la habilitación formal hasta tanto no estuviera completamente en regla. Asimismo, anunció que pretendía cobrarle $20 millones anuales por tasas municipales.

Hace poco más de una semana, Castillo le dijo a Diario UNO que estaba todo listo para colocar el techo en el emprendimiento y que había dado órdenes a sus representantes en Mendoza para que resolvieran todo con la Municipalidad. Pero ahora, de improviso, y viendo que la Comuna, a tres años del inicio del funcionamiento de la megaferia, se mantiene firme en que el lugar fuera habilitado dentro de una nueva ordenanza de "paseos de compras", el empresario anunció: "Me voy de Santa Rosa".

En su cuenta de Facebook Castillo desarrolló los motivos. Dijo: "En respuesta a los numerosos llamados que estoy recibiendo de parte de gente de Mendoza, CONFIRMO por este medio que la respuesta a lo que me preguntan es afirmativa. He tomado una decisión. ME VOY DE SANTA ROSA. El motivo es muy simple. NO ME DEJAN TRABAJAR. No me dan garantías de ninguna naturaleza. No me dan ninguna certidumbre para que siga invirtiendo. Tampoco me dan seguridad (en menos de un mes sufrimos dos robos de magnitud y nada se sabe aún de los responsables). Ni mi inversión ni el trabajo de la gente que me acompaña puede estar sujeto a los vaivenes, intereses y presiones de una campaña electoral (somos individuos y familias de trabajo, no una estrategia de campaña)".

El viernes, la concejala Norma Trigo, como intendenta a cargo y junto con parte de su gabinete interino, había dado una conferencia de prensa. Allí, entre otros temas, se informó que La Salada debería pagar desde ahora $20 millones anuales de tasas. Además, se dijo que se exigiría la presentación de planos de la obra, que no cumpliría con las normas antisísmicas del Código de Edificación de Mendoza, y también se había advertido que no sería habilitada definitivamente hasta que no se regularizara completamente.

Incluso Trigo llegó a decir que "La Salada fue cuna de los primeros hechos delictivos", refiriéndose al acuerdo que había entre el megapolo y el ex intendente Sergio Salgado, cuando la Comuna le entregó una habilitación provisoria por decreto y sin pago de tasas, a cambio de que se encargara de explotar el estacionamiento de la feria.

"Lo único que obtengo son obstáculos. Obstáculos de todo tipo. Y manifestaciones mediáticas agraviantes", dijo ayer Jorge Castillo. "Megapolo es el principal motor de actividad económica privada de Santa Rosa. Es el principal generador de trabajo privado del departamento. Trabajo que no depende de la ayuda estatal ni de subsidio público alguno (cosa rara en este país y en estos tiempos). Veo en todos los medios que uno de los principales problemas del país es la falta de trabajo. Veo que desde todos los sectores políticos se alienta y apoya la inversión privada y la creación de trabajo. En Santa Rosa pasa lo contrario. Es extraño. Pero los políticos de Santa Rosa desalientan y combaten la inversión privada y la generación de trabajo", afirmó el empresario.

Algo se rompió
Hasta ahora la Municipalidad sostuvo que la intención era exigirle al megapolo la normalización de su funcionamiento, pero permitiendo que continúe trabajando hasta que se logre, intentando no afectar así la fuente de trabajo de los vecinos.

Castillo había indicado hace una semana que su intención era la misma y que ya había ordenado a sus representantes a ir cumpliendo con las exigencias. Pero ahora, algo se rompió. "He sido paciente y tolerante por mucho tiempo. Seguí adelante a pesar de todos los obstáculos que me han puesto en el camino. Traté de dialogar –dijo Castillo– a través de mis profesionales con las autoridades de Santa Rosa para solucionar cualquier problema. Pero no dio resultado. Las cosas no cambian. Cada vez me ponen más obstáculos".

Lo que no se ve
Algunos escépticos estimaban que la reacción de Castillo era sólo para ejercer presión en las negociaciones con la Municipalidad y que esta sea más flexible. Más allá de que la inversión del empresario ha sido lenta, sólo a la compra del terreno donde funciona la feria Castillo destinó $3 millones, además del dinero que puso para ir avanzando con la construcción de los galpones. Parece difícil que ahora decida retirarse sin más.

Pero, por otro lado, las ventas en La Salada parecen haber disminuido. El propio Castillo reconoció a Diario UNO que los sábados hay una gran afluencia de público, pero los domingos "no me conviene abrir".

A esto hay que sumarle que ha surgido competencia para el Megapolo. Una es la feria que está por abrir en Guaymallén; otra es un grupo de feriantes –antes trabajaban adentro de La Salada– que compraron varias hectáreas a poca distancia del Megapolo con la intención de montar allí una feria similar a la de Castillo.

A esto habría que sumarle que lo construido por Castillo en Santa Rosa (bases y columnas) no cumpliría con el Código de Edificación y no habría una forma técnica para que esa obra se acomode a las exigencias, y sólo podría pensarse en que todo sea demolido y vuelto a construir.

"He tolerado que públicamente se me trate como un contribuyente incumplidor. Cuando todos saben y conocen que durante más de dos años la Municipalidad obtuvo de MEGAPOLO mucho más dinero del que podía cobrar por tasas municipales. Y ahora, con este nuevo gobierno, es la propia Municipalidad la que se niega a cobrar la tasa de derecho de comercio, a pesar de que está en condiciones legales de hacerlo. Y algo más. MEGAPOLO está inscripto y paga impuestos a rentas de la provincia. Entonces, ¿de qué incumplimiento me hablan? En estas circunstancias he invertido. En esas circunstancias he trabajado. Todo tiene un límite. Mi tolerancia también", dijo el empresario.

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