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Domingo 11 de Septiembre de 2011

Mendocino Best Of

Gema Gallardo
ggallardo@diariouno.net.ar

Son contadas las personas que se ponen objetivos y luego de cumplirlos pueden gritar “¡Victoria!”. Mariano Rodríguez es una de esas pocas.

Uno de sus primeros trabajos fue abordo de la embarcación de paseo El Mississippi (en el lago del arque General San Martín). Hoy, Rodríguez es dueño de una agencia de turismo y de una posada en Coquimbito que obtuvo un premio de oro en el concurso Best Of Turism de la Red Global Great Wine Capitals.

Cuando era adolescente y le comunicó a sus padres que quería estudiar Turismo, ellos le respondieron: “Eso se hace, no se estudia”. Sin embargo, lo apoyaron y alentaron a que eligiera la carrera que a él le parecía conveniente.

Así, recorrió todo el país en moto y no le queda continente sin visitar. Asegura que a nuestra provincia todavía le falta madurar en este sector para ofrecer un servicio 100% óptimo, pero también confiesa que de las cientos de ciudades que ha visitado, Mendoza es la que más lo atrapa para vivir y trabajar.

–¿Cómo ingresás al circuito del turismo?
–Nadie en mi familia se dedica a este rubro. Empecé de la nada, pero siempre me gustó. Estudié Turismo y trabajé como 15 años en Las Leñas, donde tuve la concesión de algunos apart hoteles y el primer wine bar de ese sitio. Así también me fui insertando en el mundo del vino. Ahí surgió la idea de hacer la empresa Mendoza Holidays, que se dedica al turismo enológico y que en los Best Of obtuvo un premio de plata.

–¿A Mendoza todavía le falta madurar en cuanto a los servicios turísticos que se ofrecen?
–No estamos mal, pero todavía nos falta mucho para aprender. Creo que falta gente capacitada en distintos idiomas. En temporada baja sobran guías y gente capacitada, pero en cuanto tenemos una sobreocupación, empiezan a ser un poco malos los servicios porque se saturan. Entonces, estamos preparados para una temporada media, pero no para una explosión turística.

–Algo de eso se vio durante la Copa América...
–Es un poco diferente, es un evento particular; quienes vinieron por la Copa fueron a ver el partido y regresaron a los alojamientos. Yo tuve la casona llena y ninguno de los que aquí estuvieron hizo excursiones o fue a conocer bodegas. Además, en ese momento nos ayudó que la selección chilena jugó acá. Pero, por ejemplo, vos venís en enero o en Vendimia y se presentan algunos inconvenientes que no deberían ocurrir, y eso se debe a que falta más gente capacitada y de coordinación de diferentes sectores que no hacen sólo al turismo, si no que también tiene que ver con el transporte y otros rubros.

–¿Sos de viajar mucho y de comparar los servicios que se ofrecen aquí con los de otros lugares?
–He tenido la suerte de viajar mucho por el mundo. Cuando finalizaba la temporada de trabajo en Las Leñas, me dedicaba a viajar entre cuatro y cinco meses. Con la mochila al hombro, solo y a veces acompañado, recorrí todos los continentes, pero antes de hacerlo me conocí toda la Argentina en una moto. Mi idea es que antes de irse afuera hay que conocer lo que uno tiene. Hay gente que conoce más de Miami que de la Patagonia. He recorrido mucho Asia, África y, por mi trabajo, los últimos viajes que realice fue a Estados Unidos. Y se compara mucho y tenemos mucho por aprender y mejorar.

–¿Alguna ciudad te tentó para que te instalaras en ella?
–Ninguna más que Mendoza. Hay lugares lindos, pero las posibilidades que te brinda esta provincia y este país no son fáciles de conseguir en otro lado. Y si no, no habría tantos extranjeros con emprendimientos privados aquí. Hay desde bodegas grandes hasta proyectos chiquitos relacionados con el turismo que están desarrollando foráneos. Por eso me gusta Mendoza y su gente. No tengo ninguna bandera política, pero estoy conforme con lo que se está haciendo y creo que podemos seguir para adelante.

–Recién dijiste que te insertaste en el rubro de la nada, ¿cuál fue tu primer trabajo?
–Lo primero que hice fue ofrecerles viajes de egresados a los chicos de las secundarias. Yo era adolescente aún. Una vez que terminé con la escuela empecé Ingeniería Electromecánica y me di cuenta que no era lo mío. Así me incliné por el Turismo. Hoy en día no me arrepiento y creo que mi familia tampoco se arrepiente de haberlo hecho. Uno cuando es joven no sabe mucho lo que quiere, pero evidentemente no me equivoqué. Mi mamá es empleada judicial, mi papá es oficial de justicia, tengo un hermano ingeniero y una hermana diseñadora; como notarás, nadie abocado al turismo y a la hotelería. Entonces, yo dije: “Me voy a dedicar a la buena vida” (risas). Y aquí estoy, muy pero muy feliz.

El premio de oro
– ¿Cómo adquirís Villa Victoria?

–En enero abrimos la puertas, pero la casa la compré en noviembre y tiene capacidad para 10 huéspedes. Hace 10 años compré una finca en luján con la idea de hacer una posada ahí, pero nunca pude concretarla. El año pasado tomé la decisión de hacerla y ahí apareció esta casona a la venta. Prácticamente me tenía que gastar lo mismo en construir la mía, así que me incliné por esta casa construida por los ingleses cuando vinieron a hacer el tendido de los ferrocarriles. La posada es una sociedad con mi hermano y mi cuñado, y le pusimos Villa Victoria por el estilo victoriano que tiene y porque fue un triunfo para nosotros lograrlo.

–El premio del Best Of 2012 los habilitó para competir en Alemania en la categoría “Alojamiento” con el resto de los ganadores de las otras Capitales del Vino, ¿qué expectativas tienen?
–Todavía no tenemos decidido si vamos a viajar porque para nosotros fue una sorpresa el premio, ya que compartíamos la terna con hoteles importantísimos. Pensamos que algo podíamos llegar a obtener, pero quedarnos con el primer premio fue una gran sorpresa. Además, es el primer oro en esta categoría para el departamento de Maipú, así que doble felicidad.

 

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