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Domingo 09 de Octubre de 2011

Mendoza está quinta a nivel nacional en trasplante de órganos

En lo que va del año ya se realizaron 69 operaciones. Juegos y Casinos destina 4,7 millones de pesos a ablación e implantes.

Carina Scandura
uno_mendoza@diariouno.net.ar


El trasplante de órganos es un acto altruista, de solidaridad, pero también es un tratamiento médico indicado cuando toda otra alternativa para recuperar la salud del paciente se ha agotado. Es el remplazo de un órgano vital enfermo por otro sano.

En nuestro país se trasplantan riñón, hígado, corazón, pulmón, páncreas e intestino. Mientras que el trasplante de tejidos es el remplazo de córneas, piel, huesos y válvulas cardíacas provenientes de donantes cadavéricos.

En tanto, el trasplante de médula ósea o sangre periférica es un tratamiento médico indicado en personas con enfermedades hematológicas terminales, como por ejemplo leucemia. Estas patologías pueden ser curadas gracias al trasplante en vida de células donadas por un familiar compatible o un donante voluntario.

En la provincia hay 11, 2 donantes reales por millón de habitantes. A nivel nacional, la tasa es de 10,6 donantes por millón de habitantes.

Mendoza está quinta a nivel nacional en trasplante de órganos. La titular del Incaimen, la doctora Laura Maratta, dijo a UNO que “nuestra provincia está siempre bien ubicada. Hay que insistir sobre la importancia de donar órganos y tejidos para después de nuestra muerte, porque cualquiera lo puede llegar a necesitar”.

Maratta explicó que en “emergencia nacional son aquellos pacientes que esperan órganos vitales, es decir que sin ese órgano fallecen. Son los que esperan un corazón, pulmones, hígado. El Incucai es el que asigna la prioridad de acuerdo a una lista única de órganos. Y nosotros hacemos la distribución y la asignación, teniendo en cuenta esas prioridades y las características físicas, de grupo sanguíneo y de histocompatibilidad entre la persona fallecida y los receptores que están en lista de espera”.

El mayor número de pacientes que están en lista de espera corresponde a los de riñón. Son 270, que se suman a los 4 que esperan un trasplante de renopáncreas, 16 de hígado, 5 de corazón, pulmón o ambos, 83 de córneas y uno de páncreas.

Maratta informó que en lo que va del año se han realizado 69 trasplantes, contando los tejidos, que no figuran en la estadística del Incaimen.

Tal como explicó a UNO Laura Luján, la mamá de Facundo, y coincidencia con la doctora Maratta, antes de un trasplante primero se debe diagnosticar la muerte. “Una vez diagnosticada bajo criterios neurológicos, manteniendo los órganos de manera artificial con respirador, manta térmica, con drogas, porque estamos ante la presencia de una persona que ha fallecido, recién entonces podemos hablar de donación y luego de ablación”.

Maratta destacó que “tratamos de ayudar a estas familias para que tomen la mejor decisión. Y la mejor decisión basada en el amor es respetar la decisión de la persona que ya no está”.

La historia de Facundo, una historia de vida
Laura Luján esperaba su segundo hijo. A los ocho meses se enteró de que su bebé venía con problemas. El 8 de febrero de 1995 nació Facundo. “Nosotros fuimos los papás de Facundo, quien nació con hidrocefalia severa y un pronóstico durísimo, sin probabilidades de vida. Pero gracias a las operaciones y a los cuidados vivió ocho años hermosos, con todas las limitaciones de un chico discapacitado, con dolor y sufrimiento, pero una vida plena”, recuerda Laura, la mamá de Facundo.

Pasó por muchas intervenciones y terapias y, a pesar de todo, Facundo vivió su vida casi con normalidad, incluso fue a la escuela. Sin embargo, a los 8 años le detectaron un tumor cerebral. “De eso no se podía retornar. Teníamos dos opciones: o lo dejábamos o intentábamos la operación, que ya sabíamos que podía ser 99 por ciento en contra”, cuenta Laura. Facundo fue intervenido quirúrgicamente, pero tal como habían previsto los médicos ese 1 por ciento de probabilidades no fue para él.

Con serenidad en el rostro y lágrimas que asoman, Laura recuerda que “cuando su cuadro estaba muy complicado y ya no quedaban más posibilidades, se presentó la posibilidad de la donación y nos pareció bien, porque Facu había vivido tan intensamente su vida. Él nos había hecho tan felices que pensamos que debíamos darles la posibilidad de vida a otros niños”.

El 8 de abril de 2003 se produjo la muerte cerebral de Facundo. “Creo que lo más difícil que me tocó escribir en mi vida fue el consentimiento para la donación. Entonces, lo que se hizo fue comenzar a sostenerlo y mantenerlo para que sus órganos sirvieran para después”.

El hígado fue uno de los primeros órganos en ser sometidos a la ablación. “Pensamos que no iba a ser posible por tanta medicación, había tomado antiepilépticos, anticonvulsionantes y, sin embargo, lo pudieron trasplantar a otra persona, por que él estaba muy controlado, muy bien cuidado. El hígado fue para un chiquito de Buenos Aires, Joaquín, quien crece muy bien y su familia está muy feliz”, explica Laura.

También donó las válvulas cardíacas y los riñones. “El corazón también estaba disponible, pero la única nena que era compatible falleció unas horas antes”.

A ocho años de la partida de Facundo, Laura volvió al trabajo. Es administrativa en una estación de servicio por la mañana y por la tarde trabaja en un estudio jurídico. Su esposo sigue siendo técnico en fotocopiadoras y Nahuel, el hermano de Facu, de 22 años, también continuó con su vida. “Creo que valía la pena que varias personas recibieran su espíritu de luchador, de hecho están vivas gracias a Facu”, expresa.

La ley del donante y la normativa vigente

¿Cómo se expresa la voluntad de donar los órganos? Llenando un acta de manifestación expresa de voluntad de donación de órganos y tejidos en cualquier Registro Civil de la provincia, como así también en el Incaimen.

En 2006 entró en vigencia la Ley del Donante Presunto, que establece que cualquier persona mayor de 18 años podrá de forma expresa manifestar su voluntad afirmativa o negativa a la donación de órganos y tejidos de su cuerpo.

Ese mismo año, la donación y el trasplante de órganos y tejidos comenzó a regir en todo el territorio de la República Argentina por las disposiciones de la Ley 24.193. Esta establece claramente los principios bioéticos que resguardan la actividad de procuración y trasplantes de órganos. La Ley 24.193 de ablaciones y trasplante de órganos en la Argentina da el marco regulatorio.

La norma establece ser inscripto en lista de espera independientemente de la condición económica, religiosa, social y cultural. Y tener acceso al trasplante de órganos en el país cualquiera sea la cobertura social o aun en ausencia de ella del paciente.
 
Javier, el primero
José Máscolo tenía 26 años por entonces. “Estuve dos años en lista de espera en peligro de muerte. Me habían desahuciado. Lo único que me podía salvar era un trasplante. Tenía una cardiopatía congénita de nacimiento. Corazón de tronco único se llama”, relata.

Corría el 15 de setiembre de 1993 cuando fue trasplantado. A 18 años de aquella intervención que le salvó la vida, José contó a Diario UNO que tuvo que superar otra prueba: “El 23 de octubre de 2008 recibí un trasplante de riñón por los mismos inconvenientes que me había ocasionado la patología cardíaca en su momento”.

Superar esos momentos lo impulsaron a crear la Fundación de pre y postrasplante de órganos, integrar el consejo asesor del paciente del Incucai e integrar la fundación de ayuda a la vida y el trasplante, institución de la que es presidente.

José hoy tiene un vida plena, se casó y es padre de tres hijos, de 20, 13, y 11 años.

 

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