Mendoza
Viernes 07 de Julio de 2017

Inédito: en Mendoza condenaron a 50 pasajeros por no pagar el micro

La Justicia de Faltas de Mendoza sancionó con tres días de arresto a los colados atrapados.

Antaño colarse en el colectivo era una picardía típica de adolescentes, pero los tiempos cambiaron y por estos días, los famosos colados abundan entre jóvenes y adultos de condiciones variopintas. Lo que antes era una transgresión hoy se transformó en una práctica sistemática con un agravante: antes el chofer bajaba al colado del micro o se lo llevaba a la comisaría, en cambio, ahora termina en el hospital por las violentas reacciones de las que es víctima cuando reclama el pago del pasaje.

Por eso, se instrumentaron operativos periódicos para controlar personas y, entre ellas, detectar a los colados. Más de medio centenar de pasajeros fueron así atrapados y denunciados a la Justicia en 2016, por no abonar su pasaje.

El jueves por la noche, en un operativo realizado en avenida San Martín y Olegario V. Andrade, de Mendoza capital, fueron demorados 14 viajeros que no pagaron.

El resultado de la experiencia del año pasado fue inédito: la Justicia de Faltas de Mendoza condenó a 50 pasajeros por haberse colado, sentando un precedente poco común, no porque no exista la norma, ni falten los tribunales para sancionar estas conductas, sino porque es una práctica que no se denuncia.

Los operativos de la Comisión de Seguridad en el Transporte, integrada por la Secretaría de Servicios Públicos, la Dirección de Transporte, AUTAM (la asociación de propietarios de micros), el Sipemom (sindicato de choferes de ómnibus) y el Ministerio de Seguridad fueron los que dieron esos frutos.

Al banquillo
En un informe provisto por AUTAM, se da cuenta de que en 2016 se abrieron 35 causas en la Justicia de Faltas, donde 56 personas fueron denunciadas por la Comisión de Seguridad de Transporte por evitar el pago del pasaje.

De los 50 pasajeros condenados, uno terminó tras las rejas y los 49 restantes recibieron una pena en suspenso, es decir, que no deben cumplirla en un calabozo, pero queda en sus antecedentes personales.

El artículo 111 del Código de Faltas de la Provincia es el que sanciona estas transgresiones previendo hasta 30 días de arresto.

Las condenas impuestas por el Segundo Juzgado de Faltas, a cargo de la jueza Mónica Marcela Araujo, fueron en todos los casos de 3 días de arresto.

A 49 se les dictó arresto en suspenso y por eso no tuvieron que cumplir con el encierro tras las rejas. En un solo caso se ordenó el cumplimiento efectivo en prisión.

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El condenado tuvo que presentarse en la comisaría un viernes y pasar el fin de semana en el calabozo, y recuperó la libertad el lunes, dándose la pena por cumplida.

La jueza Araujo hizo lugar a otros dos acusados, a que accedieran a la suspensión de juicio a prueba. Se trata de una modalidad que solicitan los denunciados con el fin de evitar la condena a cambio de reconocer la acusación en su contra.

En vez de ser sentenciados, les ordenan tareas sociales o solidarias para compensar las consecuencias de su conducta. La magistrada les impuso donación de leche al hospital de niños Humberto Notti.

Finalmente, los otros cuatro acusados, que completan la lista de 56 procesados, fueron absueltos por el beneficio de la duda.

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Amenaza y descontrol
En los últimos años, la problemática de los colados se transformó en un dilema serio y una amenaza cierta para los choferes de micros, sobre todo en los barrios más carenciados e inseguros, donde hay muchas personas que no pueden pagar el viaje, y también gente dispuesta a no pagar y responder de modo violento ante cualquier reclamo.

El fenómeno ya no era de unos cuantos viajeros, sino de decenas y decenas de colados al día, lo que hacía inviable el accionar de los choferes.

Un caso típico han sido los hinchas que suben a los colectivos para ir a ver el partido de fútbol de su equipo. En manada y de prepo, copan cualquier unidad hasta reventar, sin pagar el pasaje y en muchos casos, obligan a desviar el recorrido normal del colectivo para que los lleven a la cancha.

La violencia que ha resultado de situaciones como estas y el impacto en la recaudación del sistema motivó estos operativos de control.

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