Mendoza
Viernes 07 de Julio de 2017

Más imputaciones contra los curas y los empleados del Próvolo

Con la declaración de las víctimas durante estos meses, la fiscalía amplió la acusación para los primeros cinco detenidos. La querella insiste en la búsqueda de encubridores.

La causa de los abusos sexuales a chicos hipoacúsicos en el instituto Antonio Próvolo, de Luján, iniciada el año pasado, sigue aportando datos que complican aún más a los imputados, pero que también podrían involucrar a más sospechosos. Desde hace un tiempo la querella insiste en la búsqueda de los encubridores y la fiscalía reúne pruebas para acusarlos.

Entre las últimas novedades del caso, el miércoles se procedió a realizar los aboques que dejarán con nuevas imputaciones a los cinco primeros detenidos: los curas Nicola Corradi (82) –con prisión domiciliaria– y Horacio Corbacho (58), y los empleados del colegio, José Luis Ojeda (50), Armando Gómez (46) y Jorge Bordón (50).

A través de las declaraciones de las víctimas durante todos estos meses, los investigadores pudieron detallar aún más los vejámenes. De esta manera, los sindicados sumaron más hechos en su contra y en algunos recibieron modificaciones en cuanto a la calificación. Entre nuevos casos y cambios, los cinco reunieron 41 imputaciones que fueron elaboradas por los pesquisas. Ya fueron citados para que en unos 10 días el fiscal Gustavo Stroppiana les comunique formalmente las acusaciones.

Sin embargo, las sospechas contra ellos crecen, ya que el lunes de esta semana hubo una nueva declaración. Una víctima amplió su testimonial y aportó datos que comprometen un poco más a los detenidos.

Pero, además, esta persona mencionó a sujetos que aún no están ligados al expediente y a que a partir de este relato podrían estarlo. Directamente, dijo que sufrió un abuso de alguien del instituto que no está identificado.

Y en busca de nuevos implicados, desde hace tiempo los abogados querellantes apuntan a los posibles encubridores. En cuanto a esto, esta semana los defensores de la monja imputada, Kosaka Kumiko (42), habían pedido la declaración de autoridades del colegio. La fiscalía lo negó e hizo lugar al planteo de la querella de que estas personas pueden ser nuevos imputados por no denunciar lo que pasaba.

Quien sí pudo declarar ayer fue una docente que hizo un relato muy detallado, tal cual confiaron fuentes judiciales. Esta mujer aclaró que estaban bien separadas las actividades del albergue y de la escuela, y confesó que aunque no lo denunció, siempre desconfió de los manejos de las autoridades, que hasta se entrometían en áreas psicopedagógicas.

También la declarante echó por tierra la estrategia de uno de los detenidos, Jorge Bordón, al aclarar que el hombre estaba en el Próvolo desde el 2003 y no desde el 2007 como sostuvo el sospechoso.

Grave denuncia
Los abogados de las víctimas en los últimos días recibieron la denuncia del progenitor de un alumno. Esta persona asegura que recientemente vio adentro del instituto a una de las autoridades, cuando en realidad el lugar debería estar vacío por disposición de la Justicia. Ante esto la fiscalía le pidió un informe a la comisaría abocada a la custodia.

La presentación no es menor, ya que quien habría estado en la escuela sería un directivo sospechado de encubrimiento o más grave aún, de ser partícipe primario de los abusos.

Siete acusados
Además de los dos curas y los tres empleados detenidos, el caso tiene imputados también a la monja japonesa Kumiko y a un jardinero del colegio. A este último se le endilga un abuso simple.


Fuente: Diario UNO de Mendoza