Política
Domingo 24 de Julio de 2016

Mirando a los ojos a la inflación

Opinión sobre el problema inflacionario que afecta al país y el recuerdo de una promesa que hizo Macri cuando pasó por San Rafael en la campaña.

“Mírame a los ojos, conmigo la inflación no va a ser un problema”. La frase me la dijo en una entrevista Mauricio Macri cuando pasó por San Rafael el 24 de octubre de 2014 cuando ya estaba en campaña para la presidencia. Está grabado.
Siete meses han pasado de su asunción como presidente y el último dato oficial del Indec arrojó para el mes de junio una inflación de 3.1% mensual y el acumulado del primer semestre llegó al 29%. Si bien este último mes de junio bajó un poco, la inflación sigue siendo alta y es un problema. Sí, es pronto para juzgar definitivamente, pero convengamos que no se ha iniciado bien este camino para cumplir esa promesa/afirmación de Macri de que con él la inflación no sería un problema. Ojalá que en un año aproximadamente, tenga que volver a escribir esta columna para reconocer que cumplió.
Hoy la inflación sí que es un problema para todos. Una carrera inflacionaria que empezó con el gobierno kirchnerista, que la usó para sostener su modelo basado en el déficit fiscal y la descontrolada emisión de pesos. Y es un problema porque los sueldos en su enorme mayoría, salvo algún que otro sindicato que sí logró aumentos iguales o casi al aumento inflacionario, han perdido poder adquisitivo. Es decir, hoy cobramos menos que hace un año, por más que en valor numérico sea más.
Decisiones como la brutal suba de tarifas no ayudan a parar la sangría inflacionaria, al contrario, la impulsan. Cuesta creer escuchar que hay planes de volver a aumentarlas en 2017. ¿En serio? ¿Otra vez? ¿Después de subirla un 400%? Es cierto que las tarifas estaban desactualizadas y eso provocó nula o escasa inversión de las empresas y los consecuentes cortes, pero no se puede recuperar las ganancias no obtenidas en 10 años en pocos meses a costa de la gente.
Y pese a la incidencia de las tarifas en la inflación, también alguien debería frenar los aumentos casi constantes en rubros tan sensibles como, por ejemplo, alimentos y bebidas. Así no hay bolsillo que aguante y no habrá promesa que se cumpla tampoco. Y lo miraremos a los ojos.
Javier Martín
unosanrafael2012@gmail.com

Comentarios