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Viernes 09 de Septiembre de 2011

Misteriosas calaveras de cristal

Nueve cráneos tallados en cristal de cuarzo siguen siendo un misterio para los investigadores, que no logran establecer su origen ni cómo fueron talladas.

Nueve modelos de cráneo humano tallado en cristal de cuarzo, cuya procedencia se desconoce y a los que muchos le atribuyen poderes místicos sanadores y sobrenaturales, son un misterio para la ciencia y un imán para el turismo.

El más famoso de estos cráneos es el de Mitchell-Hedges: La Calavera del Destino.

En 1919, Frederick Albert Mitchell-Hedges un aventurero y arqueólogo aficionado especializado en las antiguas civilizaciones de Latinoamérica y en el estudio de la Atlántida, descubrió las ruinas de una ciudad maya a la que bautizó como Lubaantun (Ciudad de los Pilares Caídos), un complejo arquitectónico situada en la en la zona de Yucatan perteneciente a Belice.

El descubrimiento entusiasmó a Mitchell-Hedges, quien estaba convencido de que aquella ciudad había pertenecido a la mítica Atlántida, lo que lo motivó más para continuar las excavaciones. Durante años excavó la zona sin obtener resultados importantes hasta que, a finales de 1923, su hija Anna vislumbró un extraño destello entre las ruinas de un altar. Finalmente, el 1 de enero de 1924, el mismo día en que Anna cumplía 17 años, descubrieron una calavera de cristal de roca perfectamente tallada.

Aquel descubrimiento desconcertó al grupo de arqueólogos, pero no tanto a la cercana comunidad indígena maya de los Kekchi, que celebró con algarabía el «regreso de un dios» que les había sido arrebatado en el pasado.

Características, procedencia y antiguedad

El cráneo, conocido como la Calavera de Cristal de Mitchell-Hedges, de cinco kilogramos de peso, está esculpido sobre cristal de cuarzo en una sola pieza. Es una copia casi exacta de una calavera humana, posiblemente femenina.

La perfección del tallado, la exactitud de sus detallles: el cráneo propiamente dicho y una mandíbula articulada, y su dureza (en la escala de Mohs alcanzaba siete sobre diez), hacen de este objeto una pieza única y singular, tanto que los expertos afirmaban que solo se podia haber cortado y pulido con herramientas como el diamante.

Aún utilizando sofisticadas técnicas de láser, la simetría de las moléculas del cuarzo pueden llegar a fragmentarse si no se realiza con la suficiente precisión. Sin embargo, lo absolutamente incomprensible es que no existan marcas ni arañazos que demuestren la utilización de herramienta alguna; y de haberlo tallado a mano, como se suponia, el artesano o artesanos tenian que haber invertido más de trescientos años en finalizar la obra.

Todas estas características nos inducen a pensar que el objeto en cuestión es obra de modernos escultores; sin embargo, muchos de los investigadores que lo han estudiado aseguran que la Calavera de Cristal puede tener miles de años de antigüedad. Sin embargo, este es un punto que admite toda clase de especulaciones, ya que técnicas de datación como la del Carbono 14 son ineficaces cuando se trata de analizar materiales inorgánicos.

Científicos, matemáticos, antropólogos e, incluso psíquicos han analizado este fascinante objeto desde su descubrimiento y, aun que no haya acuerdo respecto a su origen y procedencia, sí lo hay en cuanto a considerarlo como una pieza excepcional, única, a pesar de que se hayan descubierto otras calaveras de cristal similares a la de Mitchell-Hegdes. Las dos más célebres están en Europa, una en el Museo de la Humanidad de Londres (Gran Bretaña) y la otra en el Museo del Hombre de París (Francia). El origen de estas calaveras, al menos en lo que se refiere a su procedencia, parece ser el mismo: fueron descubiertas en México a finales del siglo XIX. Ambas están talladas en cuarzo citrino, un tipo de cristal de apariencia ahumada, y no poseen el moldeado tan preciso e intrincado de la de Mitchell-Hedges.

¿Con que fines se tallaron?

Los Kekchi, indigenas que habitaban en la zona, aseguraban que existian otras calaveras como aquella, que habian pertenecido a los sacerdotes locales, y estas eran utilizadas para ceremonias esotericas, puesto que eran fuentes de poder capaces de curar o matar.

El misterio de las calaveras es enriquecido también por una leyenda que se remontaría a los mayas. Tal leyenda cuenta que en el mundo existen 13 calaveras de cristal a tamaño natural, y cuando todas sean redescubiertas y asociadas, les transmitirán a los hombres todo su conocimiento. La leyenda, en cambio, nos advierte que eso ocurrirá solamente cuando los hombres sean íntegros moralmente. Esta leyenda que se transmite como una tradición oral, ha contribuido al nacimiento de un mito, aquel de las calaveras malditas. Todo eso, además, no es inmune al atractivo que los mayas suscitan como pueblo.

La gente que cree en el poder psíquico de los cráneos de cristal dice que los cráneos son un centro de energía psíquica y que tienen el poder de aumentar la felicidad y mejorar la vida de la gente solo con tocarlos o hablar con ellos; otros han sugerido que pueden usarse como bolas de cristal para ayudar en la adivinación.

Las otras ocho calaveras descubiertas

Se cree que son trece las calaveras que hay en el mundo, pero hasta ahora se conocen sólo nueve, incluyendo la del Destino.

1 MAYA. Descubierta en Guatemala en 1912. Se denomina así porque la mayoría de la imagenes holográficas describen escenas de la cultura Maya.

2 LAZULI. Tallada en lapislázuli. Descubierta en 1995 al norte del Perú por indigenas incas. Una tribu cercana aseguraba que era obra de "espíritus malignos".

3 JESUITA. Se tiene noticias de ella desde 1534. San Igancio de Loyola, fundador de los Jesuitas, la tuvo en su poder. Posee la particularidad de atraer toda clase de pajaros

4 SHUI TING ER. Tallada en amazonita, descubierta hace 130 años por el arqueólogo chino Yeng Fo Huu en el suroeste de Mongolia, cerca de la frontera de la China.

5 OCEANA. Esculpida en cuarzo. Pertenecía a un campesino Brasileño que vive en una región remota de la Amazonia. Se cree que fue descubierta por indígenas nómadas de esta región.

6 ET. Descubierta en 1906 en Guatemala. Es de cuarzo ahumado. Se caracteriza por la forma puntiaguda del cráneo y mandíbula pronunciada.

7 MAX. La más grande calavera de cristal conocida.

8 BABY LUV. De cuarzo rosa, descubierta en 1700 por un monje del monasterio de Luov (Ucrania). Los monjes conservaban la calavera desde hacía cientos de años.
 

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