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Domingo 04 de Septiembre de 2011

“Mula”, el satánico doctor No

Iglesias busca la gobernación tras un rosario de negaciones, la mayor de las cuales es el jingle “cortá boleta” en perjuicio de Alfonsín. Doloroso parricidio.

Andrés Gabrielli

El hombre está donde está porque es como es. Y está en el centro de todas las encrucijadas.

Roberto Iglesias, en fin, logró ubicarse una vez más como postulante a la gobernación, honrando su apodo de Mula.

La mula, animal híbrido, tiene como principales virtudes “la sobriedad, la paciencia, la resistencia y el paso seguro del asno, y el vigor, la fuerza y el valor del caballo”.

Sin embargo, en la consideración popular, si por algo es famosa la mula es por su testarudez. El mito nació en Missouri. Decían allí: “Stubborn as a Missouri mule”. Lo que equivale, en español, a “terco como una mula”
Y así, terco como nadie en la política, Iglesias se fue volviendo, con el tiempo, una aceitada máquina de decir que “no”.


El doctor No
La Mula mitológica, por su tozudez, pasó a convertirse en un personaje de película, El satánico doctor No, el primer archivillano que James Bond enfrentó en el cine.

Muchas, incontables, fueron las negaciones que propinó Iglesias para merecer este blasón.

Recordemos algunas, entre las principales.

Hace cuatro años, justamente, en las anteriores elecciones generales le dijo no a la historia de su partido, como jefe nacional de la UCR, buscando como candidato a presidente a Roberto Lavagna, quien venía de brillar en el duhaldekirchnerismo.

Paradójicamente, en nombre de la ortodoxia partidaria le dijo que no a la alianza del entonces gobernador radical, Julio Cobos, con Néstor Kirchner, enfrentando a su candidato a gobernador, César Biffi. Resultado: Biffi perdió una elección que tenía en el bolsillo e Iglesias salió cuarto. Hoy, en otra voltereta del destino, Biffi es el presidente de la UCR local.

En la etapa actual, los “noes” se fueron hilvanando cual un rosario.

Le dijo que no a Alfredo Cornejo en la interna partidaria, desconociendo la validez del “aparato”. Cornejo se bajó de la candidatura a gobernador.

Le dijo que no al PD, cerrándole el acceso a listas compartidas, con lo cual perdió la posibilidad de alianza electoral con ellos y con el presidenciable Alberto Rodríguez Saá.

De igual manera, les dijo que no a los socialistas, perdiendo la alianza con Hermes Binner.

Tras un sí inicial, en un abrir y cerrar de ojos reculó y le dijo que no al vicegobernador Cristian Racconto, perdiendo la alianza con Eduardo Duhalde.

Le dijo que no a Víctor Fayad cuando, tras su arrasadora victoria en Capital, el reelecto intendente le pidió una reapertura de las listas provinciales de la UCR.

Y viene de decirle que no al candidato presidencial que él había elegido en la interna nacional, Ricardo Alfonsín, en detrimento de Ernesto Sanz y Cobos. Iglesias salió a pedirles a los mendocinos que corten boleta el 23 de octubre, provocando un terremoto en el ámbito nacional.


Parricidio: decapitar a Ricardito

De todos los noes de Iglesias, el más tremendo, el de mayor proyección los plazos corto y mediano, es el que le propinó a Alfonsín.

El jingle “cortá boleta”, que acaba de lanzar el equipo de campaña de Iglesias, se encuentra entre las piezas más audaces que se recuerden en Mendoza. Y también entre las más peligrosas.

En primer lugar, porque fulmina las últimas chances de Alfonsín como candidato, no para ganar (algo imposible, utópico), sino ya para hacer, al menos, un papel mínimamente digno.

¿Los radicales están enterrando ese apellido histórico, símbolo de la entidad partidaria, con dolor? ¿O lo hacen con frío pragmatismo?

Pareciera más lo segundo que lo primero, a juzgar por las insólitas palabras del presidente de la UCR, el mendocino Ernesto Sanz, al apoyar el jingle iglesista. “Cortar boleta no es ir contra Alfonsín. Sólo se trata de fortalecer a Iglesias con el apoyo de otros sectores”, dijo.

Más insólito aún resulta que el único que salió a defender a Alfonsín haya sido un aliado no radical, Francisco De Narváez, en carrera por la gobernación de Buenos Aires. “La UCR tiene que alinear sus filas y definir si está o no apoyando a su candidato a presidente”, expresó. No obstante lo cual, el Colorado ya piensa tomarse el raje, él también, rumbo al cobijo de el Alberto, según informaban ayer los digitales.

Y otra más de este semanario insólito: en las últimas horas, la dupla radical que aspira a la gobernación, conformada por Iglesias y Juan Carlos Jaliff, repitió hasta el cansancio “Cristina ya ganó”, mientras que el peronismo, desde el gobernador Celso Jaque para abajo, le replicaba: “Cristina no está reelecta. Eso es subestimar a los mendocinos”.

El reino del revés.


Alcanzando a Moreau allá abajo
Pues bien, la actitud de Iglesias, replicada en otras provincias como La Pampa y Entre Ríos, está dando sus frutos: Alfonsín se derrumba en los sondeos.

No es para menos. Fayad, tras su victoria en Ciudad, dijo que Ricardito es un muerto que hay que llevar al cementerio.

Por ese camino va la cosa. La consultora Nueva Comunicación indica que hoy la intención de voto de Cristina Fernández en el país alcanza el 51,7%. Segundo marcha Binner, con 15,8%. Alfonsín ha descendido al quinto puesto, detrás de Duhalde y Rodríguez Saá, con el 7,6%.

En Mendoza pasa algo similar. El búnker del peronismo maneja que Cristina subió unos tres puntos desde el 14 pasado, que Rodríguez Saá ronda los 20 puntos y que Alfonsín ha quedado a la par de Duhalde con menos del 6%.

Santiago Alé acaba de concluir una encuesta local cuyo resultado se oficializará mañana. Cristina sube, en el límite de los 50 puntos; Rodríguez Saá trepa hasta el 26% y Alfonsín se despeña a la mitad de lo que sacó en las primarias, con el 6%.

Es decir, de continuar esta tendencia, el parricidio radical logrará que Alfonsín iguale la “hazaña” de Leopoldo Moreau, quien en el 2003, como candidato presidencial por la UCR, tuvo el 2,3% de adhesiones.


Subiendo la cuesta

La apuesta de Iglesias al “cortá, cortá, cortá boleta” es, como dijimos, original y audaz.

Pero está llena de riesgos. Uno, el mayor, es que la distancia a recuperar ahora es sideral. Según los números de agosto, debía descontar –corte de boleta mediante– algo más de 30 de puntos. Ahora esa diferencia, con el desplome de Alfonsín que él mismo ha impulsado, se amplió hasta casi 50 puntos.

Será como escalar el Aconcagua.

¿Podrá Iglesias superar tantas montañas tan altas?

Las mulas están hechas para esa laboriosa tarea.

Ha sido buen intendente. Ha sido buen piloto de tormentas, como gobernador, en tiempos de De la Rúa. Conserva una imagen favorable entre el electorado.

Pero lo envuelve una nube de contradicciones.

La mayor de ellas es el tijeretón decapitador que blande como un arma temible y desesperada.

Aunque es propio de su actual personaje, sin embargo. El doctor No, tras un accidente nuclear, había perdido sus manos, que fueron remplazadas por prótesis metálicas.

En este caso, por manos de tijeras.
 

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