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Viernes 14 de Abril de 2017

Viernes Santo:el Papa Francisco presidió la celebración de la Pasión del Señor

Durante la ceremonia recordaron a los 38 cristianos coptos asesinados en Egipto en los atentados de la semana pasada

Al igual que en años anteriores, el Papa Francisco presidió la celebración de la Pasión del Señor en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, desprovista de todo ornamento e iluminada con una luz tenue, en una ceremonia caracterizada por su sobriedad.

El predicador de la Casa Pontificia, P. Rainiero Cantalamessa, pronunció, como viene siendo habitual, la homilía. En ella, explicó cómo la cruz constituye "la única esperanza del mundo".

El P. Cantalamessa, que también recordó a los 38 cristianos coptos asesinados en Egipto en los atentados de la semana pasada, explicó que la muerte de Jesús en la cruz "ha cambiado el sentido mismo de la muerte".

En este sentido, señaló que "el corazón de carne, prometido por Dios en los profetas, está ya presente en el mundo: es el Corazón de Cristo traspasado en la cruz, lo que veneramos como 'el Sagrado Corazón'. Al recibir la Eucaristía, creemos firmemente que ese corazón viene a latir también dentro de nosotros".

En el Viernes Santo, la Iglesia recuerda el drama de la muerte de Cristo en la Cruz, una cruz que, alzada sobre el mundo, ofrece un signo de salvación y esperanza a la humanidad. En este día, la liturgia contempla la Pasión de Cristo según el Evangelio de San Juan.

En este día no se celebra la Eucaristía. Antes del comienzo de la ceremonia, los celebrantes se postran en el suelo, ante el altar. Es un símbolo de cómo la humanidad implora perdón por sus pecados. Así lo hizo el Papa Francisco, vestido de púrpura en recuerdo de la sangre de Jesús derramada en el Calvario, durante la celebración en la Basílica de San Pedro.

El Santo Padre, postrado en el suelo, oró durante unos minutos junto a todos los fieles arrodillados presentes en la Basílica. Después de ese instante de oración silenciosa, el Pontífice, con la ayuda de los ceremonieros, se puso de nuevo en pie y se procedió a la proclamación de la Palabra.

Tras las lecturas, se descubrió la cruz y se adoró con la siguiente aclamación pronunciada tres veces: "Mirad el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo. ¡Venid a adorarlo!".

Aunque no hay consagración, sí se comulga con el Pan consagrado en la celebración del Jueves Santo. Hasta el año 1995, cuando el Papa Pío XII reformó la Semana Santa, sólo el sacerdote comulgaba el Viernes Santo. Ahora todo el pueblo fiel puede hacerlo. Se expresa así la participación de todos en la muerte salvadora de Cristo: la Iglesia recibe así el Cuerpo de Cristo entregado por la salvación de la humanidad.

Fuente: ACI

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