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Sábado 24 de Diciembre de 2011

Navidad, llega la dulce Navidad

Todas las familias brindan por la felicidad de compartir otra Nochebuena. En estas líneas, una historia que les lleva felicidad a dos hermanos. Por Martín G. Rostand

Nuevamente llega la Navidad a nuestras vidas y en todas las familias renace un sentimiento renovador con perfume de esperanza, que llama a la recoleta celebración. Es que éste es un tiempo de buenas noticias. Esencialmente, todas las religiones que se fundan en el Evangelio celebran la mejor noticia que la humanidad tuvo jamás: Dios confía en nosotros y nos envía a su hijo para que aprendamos el camino para reencontrarnos con él.

Eso precisamente es lo que significa la palabra evangelio: “buena nueva” o “alegre mensaje”. Expresando a nuestros lectores el deseo de que sea la alegría la sensación que impere en sus espíritus y en los de sus seres queridos en esta Navidad, una emoción bastante similar a esa probablemente embargue el ánimo de nuestro intendente. Y no le faltarán motivos a Emir Félix para experimentarla, porque éste ha sido un buen año en cuanto a resultados y termina de la mejor forma para él.

La llegada de la Presidenta a San Rafael, que tuvo un trámite azaroso, terminó coronando un ciclo muy auspicioso para el proyecto que encarnan en la política vernácula los hermanos Emir y Omar. Desde octubre en adelante, las cosas no pudieron salir mejor para el intendente sanrafaelino. El resultado de las elecciones lo confirmó con contundencia en el poder y le dio el respaldo de los votos para continuar en el sillón al que accedió por la proyección de su hermano hacia el Congreso nacional. Finalmente, la visita de la Presidenta fue como una suerte de vendaval que trajo sólo buenas noticias para San Rafael.

Muchos creen que los Félix tienen suerte, especialmente Emir, y esgrimen como argumento el desenlace que tuvo la visita de Cristina Fernández a San Rafael. Pero lo que pocos saben es que esa visita tuvo un trámite verdaderamente complicado y que sólo se volvió positivo para ellos en el último momento, después de un enorme esfuerzo de gestión encabezado por el propio intendente.

La historia comenzó el 1 pasado, mientras en el Centro de Congresos y Convenciones se desarrollaba el encuentro del comité binacional del paso Las Leñas. Cerca del mediodía de aquel jueves, un trascendido empezó a correr de boca en boca entre los periodistas: la bodega Casa Bianchi había recibido la confirmación de que la Presidenta estaría allí el 16 para inaugurar sus nuevas instalaciones. El primer funcionario municipal que tomó conocimiento de esta situación fue el director de Comunicaciones, Gustavo Miranda, y frente a la requisitoria periodística dijo que no sabía nada al respecto, pero se mostró sorprendido porque, en el ámbito municipal, la fecha prevista para la visita presidencial era el 15. Así, comenzó una sucesión de rumores y desmentidas que le dio cuerpo a un capítulo de los más intensos en esta historia.

La bodega había cursado las invitaciones a la Presidencia de la Nación, que tuvieron muy buena recepción en el Ejecutivo Nacional merced a la buena relación que trabaron en su momento Raúl Bianchi con el ministro Julio De Vido y también con el secretario Oscar Parrilli, quienes vieron como positiva la posibilidad de que Cristina Fernández se mostrara en una bodega emblemática de Mendoza.

Mientras la noticia tomaba cuerpo y se confirmaban las versiones en los sucesivos llamados que desde la Municipalidad se hacían a Buenos Aires, Emir Félix creyó ver que alguien lo estaba operando para que la Presidenta no estuviera en la Terminal tal como él había soñado. Y entonces empezó una fina tarea de contactos, gestiones e influencias para tratar de torcer la historia y conseguir que la Presidenta estuviera en la inauguración de la nueva Terminal, que para colmo lleva el nombre de su extinto esposo, situación por la cual el intendente paga algún costo político frente a un sector de la opinión pública sanrafaelina que cree que esas instalaciones deberían llevar el nombre de José Tico Russo.
Félix no quiso perder una sola oportunidad y decidió viajar a Buenos Aires el 5 para participar en el acto donde recibió de manos de Cristina una de las 24 licencias de frecuencia FM para incorporarla a Radio Municipal. En esos escasos segundos que tuvo de contacto directo con la Presidenta, y en medio de la fila de intendentes que iban pasando por el escenario, Félix le planteó personalmente a ella su deseo de recibirla en la Terminal, sin tener de su parte una respuesta terminante. Sin desanimarse, siguió intentando con mil y un llamados, tarea en la que su hermano Omar también tuvo una carga significativa.

Con el transcurrir de los días, aquella primera idea de una operación se fue desvaneciendo y fue emergiendo el convencimiento de que estar en la champañera era una decisión personal de la primera magistrada. Emir no cejó en su esfuerzo y siguió metiendo toda la presión que pudo para cambiar ese destino, que se le hacía cada vez más esquivo. Eso fue lo que justificó que, en la mañana del 12, algunas declaraciones que se le atribuyeron dieran cuenta de que la visita presidencial podría frustrarse. Por la noche, en la ceremonia de asunción, el intendente confirmó la venida de Cristina y Alicia Kirchner, y a la mañana siguiente volvieron a aparecer dudas sobre el aterrizaje del Tango 01 en San Rafael. Hasta que llegó una señal muy clara desde arriba: “Tema terminado: la Presidenta va a la champañera”. Sin perjuicio del respeto que merece la investidura de Alicia, la ministra de Desarrollo Social, su presencia en la inauguración de la Terminal aparecía como una especie de premio consuelo para el batallar del intendente. Ni siquiera en ese momento, a pesar de que su ánimo no era el mejor, Félix se dio por vencido, y siguió insistiendo. Disciplinó a todos sus funcionarios para que estuvieran en la Terminal y movilizó a toda la militancia para colmar de bombos y banderas todo el entorno del nuevo edificio, mientras su hermano Omar se subía al avión para viajar a San Rafael con la Presidenta y su comitiva.

El final de la historia es por todos conocido, y estos avatares que hemos compartido sirven para entender el rostro exultante de Emir Félix cuando le dijeron que la Presidenta iba hacia la Terminal, porque –justamente por el estruendo de los bombos– ni siquiera pudo escucharla a Cristina Fernández cuando dijo que ella iba a estar allí donde estaba la militancia. El mérito de Félix está en la convicción con que defendió su idea.
Hizo todo lo que estuvo a su alcance para conseguirlo y generó todas las condiciones que terminaron haciendo imposible para la Presidenta esquivar la invitación. Encima, recibió el premio de un encendido discurso de neto corte nac & pop que terminó fortaleciendo su imagen como actor en la política mendocina.

Por eso, lo que muchos creen que fue un simple golpe de suerte esconde esta anécdota en la que también queda expuesta la templanza y la firmeza del carácter de quien hoy es nuestro intendente.

Entre muchas otras, ésta también será una de las razones por las cuales la presente será una Navidad feliz para él.
Ojalá también lo sea para todos nosotros. 

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