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Domingo 11 de Diciembre de 2011

Negro otra vez

Por Andrea Rivas
El Cronista

Uno de los mayores misterios del acto de jura de Cristina Fernández de Kirchner a su segundo mandato no fue el tono del discurso para muchos, o si Julio Cobos iba a ponerle la banda presidencial, sino si la mandataria había o no decidido tomar un paso tan importante como abandonar el luto.

Cristina, amante del buen vestir y elegante desde niña según cuentan las anéctodas familiares, tornó su guardarropas al negro completo desde la muerte de su marido Néstor Kirchner el 27 de octubre de 2010.

Según los conocedores del protocolo, la mandataria debía mantener el color oscuro en sus ropas al menos por un año. Sin embargo, ella parece haberlo adoptado como una forma de expresión de sus propios sentimientos.

Pero el misterio se develó apenas la mandataria bajó del helicóptero oficial que la depositó a metros de la Casa de Gobierno. Las primeras señales llegaron de la mano de su hija, Florencia Kirchner, quien descendió con un vestido negro y blanco. El tono oscuro también fue elegido por Rocío, la novia de su hijo Máximo.

Acto seguido, la Presidenta bajó la aeronave con su mano en alto y un vestido negro de mangas tres cuartos. Otras vez el negro, una forma quizás de reflejar su estado emocional frente a la desaparición de quien no solo fuera su marido, sino también su compañero de militancia.

Así, quedaban desechadas las versiones que circularon en los últimos días, que hablaban de la decisión de la mandataria de vestir un traje color azul oscuro, lo que comenzaría a marcar una lenta salida del luto.

Sin embargo, Cristina volvió a demostrar que todavía no está preparada para cambiar el color de su vestimenta, o quizás ese color negro es una forma de tenerlo siempre presente a "èl" en cada paso.

Porque luto no significa otra cosa que "la expresión medianamente formalizada de responder a la muerte, es decir, la muestra externa de los sentimientos de pena y duelo ante el fallecimiento de un ser querido".
 

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