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Sábado 29 de Octubre de 2011

Néstor Kirchner, Cristina y Paco

Son buenos tiempos para el kirchnerismo. De su gestión depende la marcha del país y de la respuesta a las expectativas, su continuidad. El desafío local.

En una entrevista periodística la senadora Lucía Topolansky, esposa del presidente de Uruguay, declaró que el legado de Néstor Kirchner se basaba en la recuperación del país, en el impulso a la integración sudamericana y en la revalorización de la política.

Una síntesis que comprende ejes fundamentales como para ser considerado un estadista. Probablemente se trate de una semblanza excesivamente generosa, pero que, sin duda, se aproxima a la obra del ex presidente que asumió en 2003 con el 22 por ciento de los votos y que, aún con ese condicionamiento, se animó a alumbrar un proyecto nacional que tuvo continuidad con su mujer en el poder. Un modelo que, pese a sus imperfecciones, está más vigente que nunca después de su muerte al ser legitimado por las urnas el domingo pasado.

Argumentan los intérpretes del kirchnerismo que no fue la muerte del líder lo que fortaleció el triunfo abrumador de Cristina, puesto que la curva de imagen positiva del Gobierno ya venía en alza hace más de un año.

Es que después de la derrota legislativa, lejos de arriar las banderas propiciando una negociación que llevara a una transición prolija, la pareja presidencial subió la apuesta con la ley de medios, la estatización del sistema jubilatorio, las asignaciones, el Fútbol para Todos y otras medidas altamente populares. La mejoría en la situación económica y los desaciertos de la oposición hicieron el resto.

Quizás no sean estos momentos los más propicios para examinar el debe y los desafíos que el Gobierno tiene por delante, cuando los ánimos están más centrados en el regocijo electoral y en los homenajes que rozan lo mítico, pero la agenda política y económica no deja de acelerar los tiempos.

Se aguardan por estos días definiciones en torno de los nuevos equipos que acompañarán a la presidenta reelecta, que en muchos casos vienen desgastados desde los tiempos de Néstor, aunque más allá de los nombres, las expectativas se centran en señales y gestos que permitan decodificar la impronta que viene. La relación con la oposición, con el Parlamento, con las provincias, con el mundo, con los inversores, con la CGT de Moyano –al menos por ahora– son aspectos que darán un perfil de esta etapa de gobierno, junto con otros asuntos concretos que no se podrán eludir: la inflación, la salida de capitales, la baja de la inversión extranjera directa, los subsidios, etc. Estos son temas ineludibles en un mundo más hostil que el de los dos últimos años.

Mientras hay quienes ya discuten si se buscará una reforma constitucional para habilitar un eventual tercer mandato, se observa, por otro lado, que no faltarán pujas por los espacios de poder, que hoy ostenta Cristina y, en menor medida, otros dirigentes respaldados por el voto en sus territorios, como Daniel Scioli.

Nuestro gobernador electo conoce el escenario que viene y por eso valoriza la mención exclusiva que le hizo la Presidenta cuando habló al país, apenas se confirmaba el caudal de votos que cosechaba en todo el territorio nacional.

Francisco Pérez se encargó de resaltarlo para, con optimismo, augurar que la Provincia sacará provecho de ese reconocimiento de Cristina. Los recursos que maneja la Nación y los que distribuye por fuera del presupuesto aconsejan una relación armónica, sin ruptura ni claudicación. Paco tiene bien estudiada esta problemática desde el punto de vista político y económico.

Por eso habla de complementación equilibrada de la región, pese al exabrupto de su vice, quien se refirió de manera despectiva a la gestión sanjuanina.

El primer desafío que tendrá el sucesor de Jaque será conformar un buen gabinete de movida, que combine las apetencias de las múltiples agrupaciones que lo ayudaron al triunfo y que, sobre todo, quede integrado por gente con estatura política y nivel técnico.

Para eso Paco cuenta con el respaldo de intendentes de peso. No será fácil, pero al menos programa de gobierno y experiencia en la gestión no le faltan.

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