San Rafael
Miércoles 05 de Agosto de 2015

Nevadas y heladas severas en la historia sanrafaelina

Meteorología extrema. La profesora María Elena Izuel recopila documentos y testimonios de eventos fuertes del clima, tanto de fines del siglo 19 como de principios del 20. Los datos

Para completar lo que les he comentado sobra la caída de granizo, debo decirles que después de que Rodolfo Iselín plantó sus viñas, y mientras esperaba las primeras cosechas, le cayó en 1886 una manga de piedra que no le dejó ni los sarmientos. Para el año siguiente contrató un seguro y convenció a los italianos a que hicieran lo mismo para evitar las pérdidas, como ya habían tenido. Al año siguiente estaba por realizar su primera vendimia cuando le cayeron dos mangas de piedra con diferencia de 15 días que no le dejaron ni un grano de uva.
El seguro envió a un agente a revisar, vio que se había perdido  un 50%, pero cuando cayó la segunda fue el 100%, arrasando todo lo que quedaba. El seguro debió pagar a Iselín y a los italianos, por lo que ese año se salvaron, pero nunca más les quisieron hacer otro seguro a ningún sanrafaelino, porque la compañía se quedó en seco.  La primera y real cosecha de Iselín fue recién en 1888.
Aparte del perjuicio causado por el granizo, existían otros daños provocados por el hombre. Lean esta noticia tal como apareció en el Semanario Ecos de San Rafael del 23 de diciembre de 1899.
Información maliciosa
“En nuestro estimado colega El Debate, de Mendoza, hemos visto publicado un telegrama que lleva fecha de la Colonia Francesa, en el que se asegura que aquí ha caído tanta cantidad de piedra, que los viñedos han sufrido perjuicios de consideración.
Los telegramas de ‘Los Andes’ no le van a la zaga y más bien aumentan, pues estos dicen que los viñedos se han perdido en totalidad.
Después de leer con sorpresa tan tremendo telegrama, obra sin duda de algún malintencionado, no podemos menos de rectificarlo.
Lo que ha caído en el departamento, especialmente en la Colonia Francesa los días 12, 15 y 19, ha sido un aguacero que ha beneficiado en escala grande el cultivo de la vid.
El 15 efectivamente ha caído piedra, pero tan chica y tan poco, que los perjuicios, ‘bien avaluados’ no alcanzan ni al 1%, que es lo menos que se puede pedir.
Como el telegrama de referencia daña intereses comunales y particulares, pues es creencia y realidad también que la uva tocada de piedra no da buenos vinos, nos apresuramos a rectificar aquél, dejando las cosas en su lugar”.
Así nos damos cuenta como una mala información podía dañar el valor de la cosecha o que pensaran que estaban malos los vinos por culpa de la piedra.
Nevadas y  heladas
Hay otro meteoro que puede ser beneficioso o perjudicial. Me refiero a la nieve, que según cuándo y cómo caiga puede ser muy buena para los cultivos o muy mala.
Si el período en el que cae es en pleno invierno, las plantas están en reposo y le hace bien a la tierra, pero si cae en primavera los daños pueden ser muy grandes. Y si la precipitación es en gran cantidad, no sólo daña la producción sino también los edificios. En la correspondencia de la Familia Salas encontré estos datos:
1907- setiembre - 19- “…se ha producido una gran nevada en Cuadro Nacional y en La Colonia”.
1911 - octubre- 5 - “Nieva en la Colonia y Cuadro Benegas”.
1927 - setiembre- 1°- : “…ha caído una gran nevada en San Rafael”.
Encontré otros datos en una revista de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de San Rafael de 1925, donde dice: “Antes eran escasas las nevadas, pero desde hace unos años acostumbra nevar dos o tres veces por año”.
Por otro lado tengo noticias proporcionadas por algunos informantes de mucha edad quienes me contaron que “en la noche del 3 al 4 de noviembre de 1928 cayó una sorpresiva nevada, se escuchaban como estruendos de escopeta. Cuando abrieron la puerta para mirar afuera, no podían abrirla por la cantidad de nieve caída”.
Con respecto a esa nevada, contaba mi madre que “ella era pequeña, estaban durmiendo y empezaron a sentir como chasquidos, asustadas llamaron al padre y éste salió con una  escopeta para ver quien andaba afuera, cuando abrió la puerta la sorpresa fue mayúscula, estaba todo blanco y el ruido que sentían eran las ramas de los cerezos, cargados de frutas, que con el peso de la nieve se desgajaban”.
Esa nevada imprevista abarcó casi todo el sur y como es sabido luego de una nevada hiela y mucho. Dicen que “bajó el termómetro a 15 grados bajo cero. Se heló todo: viñas y frutales hasta el tronco, hubo que podarlos y por dos años no hubo cosecha. Muchas plantas se secaron. Fueron unos años terribles”, así me manifestó un antiguo poblador.
Súper heladas tardías
El 3 de noviembre de 1908, el 8 de noviembre de 1926 y el 9 de noviembre de 1931 se produjeron heladas terribles, casi no quedó cosecha. Las heladas se clasifican en blancas y  negras, blanca es cuando hay humedad y se forma la escarcha, esta no hace tanto daño pues forma, sobre el vegetal, como una capa protectora. Negra es cuando al no haber humedad la temperatura baja demasiado y se congelan los tejidos de la planta, por lo que las hojas se ponen negras en cuanto aparece el sol, de ahí su nombre. La segunda de las que nombré fue negra. Fueron las heladas más desastrosas que se recuerden. Ni humos, ni riegos detuvieron el efecto, por lo que el daño fue mayor al 80% de la producción.
Después de las heladas tuvieron que tomar medidas para no perder del todo a las plantas: primero efectuar un buen riego, luego podar, una poda enérgica para que se desarrollaran las yemas latentes, que quedan en brazos o troncos, y también tener cuidado al efectuar la desbrotadura. Todo esto se debe realizar entre los 4 y 8 días de producida la helada. El consejo es: “nunca dejar sin podar”.
Decían que lo ideal habría sido colocar calefactores, que ya se hacía en EEUU, pero acá todavía no, se pensó en usar el petróleo del Sosneado, pero no se pudo llevar a cabo, no estaban preparados, no tenían transportes para trasladarlo, no tenían tarros, la gente no sabía cómo hacerlo.
Fueron necesarios muchos años para poder estar preparados ante una fuerte helada. En San Rafael los daños que produjeron estas heladas fueron cuantiosos.
María Elena Izuel
Especial para UNO SR
marializuel@speedy.com.ar

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