Escenario
Sábado 14 de Febrero de 2015

"No estamos tan dominados por la tevé como en décadas atrás"

Raúl Taibo protagoniza "Fronteras" desde hoy, en Canal 5, una historia de amor en una compleja problemática social.  "La televisión siempre está contaminada de la realidad del país", dijo.

Hay actores a los que no le asustan los desafíos. Raúl Taibo es uno de ellos. Primero se lo conoció como el hijo de Beatriz Taibo, pero en poco tiempo demostró que era mucho más que un apellido famoso. Fue estrella de las telenovelas de Alberto Migré, atravesó una etapa de galancito y una vez que se puso el traje de galán decidió cambiar de piel otra vez, como debe ser para los que aman el oficio de la actuación. Hoy debuta en un ciclo comprometido. Se trata de "Fronteras", una ficción en la que el amor y la encrucijada social van de la mano en una miniserie de 13 capítulos que se verá los sábados, desde las 23.30, por Canal 5. "La televisión siempre está contaminada de la realidad del país", dijo Taibo a Escenario.

—¿Qué te sedujo de "Fronteras"?

—Lo primero que me sedujo fue trabajar con Sabrina Farji. Cuando leí el guión me encantó, me pareció muy interesante, y después cuando supe que iba a estar Isabel (Macedo), Julieta (Ortega), Fabián (Mazzei) y Matías (Desiderio), y trabajamos sobre los libros y personajes me terminé de entusiasmar y de comprometer con todo.

—Trabajaste en Telefe y El Trece y ahora aparecés con las producciones estatales. ¿Es un desafío participar en otro tipo de propuestas en cuanto a la producción?

—Mirá, me encantó poder hacerlo porque me pareció muy válida la propuesta de Bacua (Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentino), me gusta que haya una televisión digital abierta, me gusta que se busquen contenidos con cosas nuestras, muy propias, de lo que nos pasa a los argentinos como sociedad y cultura. Además, trabajé con gente de cine y hay una elección muy diferente de cuando trabajás en un estudio de TV o en un teleteatro, no sólo en la producción, sino que hay una energía de mayor búsqueda, más inquietud. Me da la impresión de haber vivido esa sensación de cuando empecé a trabajar como actor, de estar al palo todo el tiempo, de encontrar cosas y de cuidar mucho el cuento, el encuadre, la luz, y eso te despierta, te despabila, es muy enriquecedor.

—Como muestra de tu versatilidad, estás en plena temporada marplatense con "Una atracción fatal", junto a Mónica Ayos y Marcelo de Bellis.

—A mí me encanta hacer comedia, es mi debilidad (risas). Siempre que he hecho comedia, no sólo en teatro sino en televisión, la paso bien, me gusta hacer reír. Es un trabajo hermoso, que requiere mucho criterio y sintonía. Neil Simon es un autor muy interesante y está bien construida la comedia, con buen texto. A mí me divierte muchísimo hacer comedia, es uno de los trabajos más lindos para mí, no la paso tan bien haciendo drama como haciendo comedia.

—¿Es un orgullo llevar el mote de galán o a veces te pesa?

—En cuestión de gustos le pondría puntos suspensivos, es un tema de apreciación. En realidad siempre me miré a mí mismo como un actor. Desde hace más de treinta años, por lo menos, me conecté con mi vocación desde este oficio y trabajo desde ese lugar, como cualquier otro actor. Si se refieren a mí por lo que puedo mostrar estéticamente, que me parece que a eso se refieren generalmente, bueno, muchas veces lo tomo como un halago. Pero otras veces, no es tan halagante, porque te etiquetan, aunque no voy a juzgar ni a ponerme en contra. En una época trataba de deformarme para que no me llamen galán (risas).

—Y todo arranca cuando surgen los galancitos, en los años 80.

—El grupo de los galancitos se originó gracias a una obra que se llamó "La vida fácil" (en la que entre otros actuaba Ricardo Darín), y a partir de ahí en la temporada de teatro en Mar del Plata nació el rótulo de "Los galancitos" porque estábamos en competencia con los galanes que estaban en el teatro de la vuelta. Los galanes en ese entonces eran (Guillermo) Bredeston, (Rodolfo) Bebán, (Claudio) García Satur.

—¿Te parece que la televisión se puede llegar a contaminar en un año electoral como este y que pueda afectar hasta la misma temática de las ficciones?

—Supongo que las televisión siempre está contaminada de la realidad del país. Es más, se usa precisamente para eso, para incorporar opiniones, para categorizar, para definir, para analizar, para informar la realidad y a la vez mostrar la realidad que nos conviene a los diversos grupos. Nosotros estamos condicionados por la televisión y a través de la televisión, los que tienen el poder de comunicar, nos van a mostrar la realidad que ellos quieren, siempre ha sido así.

—¿No sería un desafío entonces reflexionar por otra televisión posible y que sea ajena a los intereses de los grupos de poder?

—Sí, desde ya, lo interesante de todo esto es que ahora no sólo está la televisión, sino que gracias a la tecnología y a internet, hay una cantidad de información a la que somos capaces de ver e interactuar y que nos hace tener mucha más conciencia y posibilidad de elección y decisión. Entonces no estamos tan dominados en este tiempo por la televisión como hace un par de décadas atrás. Y esto, en el receptor, en la gente común como nosotros, nos da más privilegios pero también más responsabilidad, porque también a mayor cantidad de información hay que procesar mejor. Hay que saber para dónde disparar, y esto es parte del juego de lo social.

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