Espectáculos
Viernes 23 de Septiembre de 2011

Noche Babasónica

Adrián Dárgelos, líder de Babasónicos, habla del proceso creativo de A propósito y la ausencia de Gabo Manelli. La banda toca hoy en el Ángel Bustelo

“Te haré firmar un comodato de pasión”, desliza Adrián Dárgelos en Deshoras, e inmediatamente uno sabe que está escuchando a Babasónicos, porque sólo él puede decir una cosa así. Y a eso que nos tiene acostumbrados su banda: a frases poéticamente rebuscadas, guitarras delicadas y canciones pegadizas, muy pegadizas. Su último trabajo, A propósito, tiene un sonido más alejado de los temas hiteros de Jessico e Infame, pero todos mantienen ese halo de misterio tan propio de las composiciones de Dárgelos.
Esas composiciones que dan lugar a infinidad de interpretaciones y vida a personajes fantásticos. En charla telefónica con Escenario & Tendencias, Dárgelos se refiere a ese punto y otros. Pero mantener una charla con este frontman no es algo sencillo, es un ejercicio de concentración, porque también es poético para responder y hay que estar alerta para detectar hasta dónde va a permitir que llegue la entrevista y, más importante, adónde quiere llevar él la entrevista. Llega la fiesta popular Babasónicos trae su glam rock a Mendoza luego de tres años. En ese lapso giraron por México y EstadosUnidos, debutaron en el Festival Coachella, grabaron su décimo disco y Dárgelos fue papá. Claro que, fiel a su estilo de proteger su intimidad, el cantante blindó toda posibilidad de hablar de esa nueva etapa que atraviesa. Pero de música sí habló, y mucho, permitiéndonos saber algo más de una de las estrellas del rock argentino más mitificadas de los últimos años. –Es curioso que estés dando tantas entrevistas ¿hay un motivo? –Quizás los demás no quisieron darlas, no sé. No hay un por qué, normalmente doy en la salida de los discos nada más porque es cuando expongo un discurso, mis discos tienen que ver con eso. Se dan en ese período. Pero ya me lo han preguntado tres veces esto... Voy a dejar de dar entrevistas, me parece. Nunca dejé de darlas, no entiendo por qué me lo dicen. Como si fuera el Indio Solari, que nunca da notas. Lo que pasa es que entre disco y disco no tengo mucho que decir.
–¿Tenían alguna meta con el disco?
–“Metas” no tenés. Lo que tenés es la aventura de salir al encuentro de algo no hecho y, quizás, el único horizonte que te fijás es no repetirte. No repetir la temática, la concepción del sonido, el criterio de producción y el desarrollo temático de las canciones.
–Por momentos, suena como los primeros discos, ¿se lo propusieron así?
–Puede ser que sea subjetivo eso. El sonido explora una dinámica de espacios más abiertos y en la lista de temas del show, como la base es A propósito, se reordenan todas las canciones del repertorio a partir de él. Hay algunos temas de Trance zomba y otras más antiguas. También puede ser por la temática o cierto empate de sonido, pero creo que hay espacios abiertos musicales que en los últimos dos o tres discos no había, donde las canciones estaban en una tendencia de reducción a lo mínimo que podía soportar la canción, hacia la simpleza. Este disco tiene espacios desde donde se improvisa y son más abiertos.
–A la hora de componer, ¿viene primero la melodía o la letra?
–Vienen juntas. Nunca hago primero la música y después la letra. Ni tampoco puedo tener más que una frase o un bosquejo de frase, no es que tengo toda una letra y después le puedo poner música. Vienen juntas porque la letra tiene que conservar una musicalidad que acentúe el dramatismo de determinada palabra en un lugar de la melodía. Como yo apuesto a una forma más fluida y no muy premeditada de la construcción melódica, trato de que las cosas vayan juntas para que, si en algún fraseo necesito decir más palabras, me lo permita.
–¿Te proponés escribir sobre determinadas temáticas?
–Mis canciones de los primeros diez años tienen eso, ahora me gusta salir más al encuentro del tema, del tema que subyace a la canción. Ese tema aparece en la búsqueda poética del desarrollo lírico melódico, trato no tenerlo anticipado. Eso parece ser algo que está subyacente al interlineado de la canción y que es sugerido, y eso elabora una complicidad con el oyente donde no soy yo el que sabe de qué estoy hablando sino que entre los dos suponemos de qué estábamos hablando. Es como en la canción Cómo eran las cosas, que se están diciendo cómo eran las cosas, pero nunca dicen cómo son.
–¿Es nueva esta forma de componer canciones en vos?
–Es una nueva veta que desarrollo de composición de canciones con la cual estoy mucho más contento y que siento que no habíamos hecho antes.
– Por lo que decías, no se te puede preguntar de qué habla una canción...
–Sí, puede ser. Me podés preguntar y quizás yo no crea que sea de tal cosa, pero no te diría ‘no es de eso’ porque si a vos te parece, es de lo que a vos te parece más de lo que me parece a mí. Al no perseguir yo una idea preconcebida, dejo abierta la posibilidad de que sea de las dos maneras.
–Este fue el primero disco sin Gabo ¿cómo fue tocar con Carca en el bajo?
–Ya veníamos tocando con él desde hace unos cinco años. Estábamos bastante adaptados, pero tardábamos un poco más en la búsqueda, pero no mucho más. Ya mucho Gabo no había podido ir a la composición entera. Quizás, en la parte más final y en la parte de la grabación, así que teníamos cierta noción de cómo podía ser avanzar sin él. Pero no es algo que me haya agradado, avanzar sin él, pero es algo que la contingencia me impone. Me gusta que, de última, logramos un resultado novedoso y aplaudo eso, salir al encuentro de eso.
–¿Qué disco de Babasónicos es el que más te gusta? ¿Y por qué?
–Me gusta mucho

A propósito, porque siento que encontré algo nuevo y las letras son las que más me divierte cantar. No tengo una nostalgia de la obra. Todos los considero importantes para la escala de la época que se vivía, pero en lo personal trataría de superar A propósito, porque es el disco con el que siento que más lejos llegué, lírica y melódicamente.
–Si pudieras decirle algo a Adrián Dárgelos cuando estaba grabando Pasto, ¿qué sería?
–No sé, porque no tendría posibilidad de mejorarlo ya.
Quizás nada, así puede volver a equivocarse de la misma manera, porque en cómo se sale del error está también la novedad, en cómo uno resuelve las vicisitudes.
–Hace tiempo que no tocaban en el interior, ¿cómo los recibió el público?
–Muy bien. En algunos lugares tuvimos récord de asistencia. Hay que entender que estamos siempre haciendo novedad. Entonces en los años en los que no tenemos novedad, no somos de tocar, pero nunca se dio que no tocáramos un tiempo largo en Capital, en Mendoza tampoco, pasó porque habíamos hechos shows con el repertorio de Mucho. Más que nada tiene que ver eso, desde 2009 dejamos
de tocar porque estábamos por hacer el disco, pero tuvimos que hacer una gira de estadios en México y había que afrontar hacer el disco sin Gabo. No es por mí que no toco, es porque trato de ir a las ciudades a presentar algo nuevo. Pensá eso, ¿por qué nadie graba discos nuevos? Y yo sigo haciéndolo.
–Será porque no hay inversión….
–Uno de los motivos es ese, pero ¿viste que las bandas grandes, durante la década del 2000, han grabado muy pocos discos? No han grabado más de uno o dos discos y nosotros hemos hecho como cinco.
–¿Y a qué se debe?
–No creo que sea sólo por la inversión, creo que es una comodidad o una falta de ganas por tomar riegos.

Las discografías han perdido el liderazgo

En un momento de la entrevista, a Dárgelos se le activa un chip y empieza a hablar del presente de la música nacional y de cómo las discográficas ya no promueven artistas nacionales. En esos momentos, lo mejor es dejar fluir su prosa y escucharlo, sabiendo discernir el momento justo para acotar algo o interrumpirlo. “¿Te has dado cuenta de que las compañías discográficas no tienen más presencia en el interior del país? No tienen catálogo de artistas argentinos. La mía tiene tres artistas argentinos ahora y cuando entré tenía 28. Eso responde a un repliegue de la industria multinacional y lo primero que determina el achique de costos es la producción de artistas nacionales, lo cual va en desmedro de la cultura nacional.
Por otro lado, no mandan artistas nacionales para promocionar, como me mandaban en la década del ’90. Yo salgo al cruce de eso también para hacer notar determinados puntos culturales y políticos que están sucediendo”.
–¿Eso será por la baja en la venta de discos?
–Eso es parte de por qué pasa, pero eso no quiere decir que la música sea un negocio menor o mayor.
Al contrario, la música es más accesible y está en más lados, y está más metida. Hay más radios, más medios, se escucha más y genera más identificación con la gente, pero las discográficas han perdido el liderazgo en el negocio.
–¿Y cómo consumís música vos?
–Yo consumo la música por medios alternativos porque compro discos (risas). Hay más circulación de música digital hoy que de música física.
–¿Qué estás escuchando últimamente?
–Estuve escuchando a Miles Kane, el disco nuevo de Artic Monkeys, el disco de Danger Mouse & Danielle Lupi, que se llama Roma, otro de un artista argentino que se llama Shaman y los hombres en llamas.Esos son los de las últimas semanas.

 

Comentarios