San Rafael
Domingo 02 de Octubre de 2011

Nosotros y nuestros recursos

Los anuncios hechos por Cristina Fernández respecto del plan de desarrollo para la energía nuclear obligan a pensar en Sierra Pintada y en la minería. Por Martín Rostand 

Esta semana la Presidenta dejó dos mensajes que tienen que ver con San Rafael. En los dos casos, las obras en el marco de las cuales fueron hechos los anuncios se vinculan con San Rafael de diversas maneras, ya que ambos tienen raíz físicamente aquí y los dos tienen que ver con el auge de crecimiento económico que experimenta nuestro país.

El primero de los anuncios fue la inauguración de la Línea Comahue Cuyo, que asienta parte de sus torres en nuestro departamento y tiene la importante estación transformadora Río Diamante aquí, a escasos 30 minutos de viaje del kilómetro 0. Desde allí podrán salir en el futuro líneas subalternas hacia distintos puntos, incluso se prevé exportar energía a Chile.

El otro anuncio –de una importancia estratégica relevante– fue la puesta en marcha del proceso para que la central nuclear de Atucha II empiece a generar energía eléctrica. Cristina Fernández destacó el hecho de que Argentina fue el primer país de Latinoamérica que desarrolló tecnología nuclear y anunció que seguirá impulsando el Plan Nuclear Argentino, que prevé la apertura de otra central en Atucha, además de reacondicionar la central de Embalse, para ampliar su vida útil y su capacidad generadora y continuar con el desarrollo del proyecto CAREM.

Este último es un proyecto cuya denominación corresponde a una sigla que significa Central Argentina de Elementos Modulares y le permitirá al país posicionarse a la vanguardia del mercado de centrales de baja potencia ya que tiene características sencillas en cuanto a su construcción y operación, ideales para cubrir una amplia gama de necesidades propias de los países en vías de desarrollo.

El prototipo corresponde al diseño de un reactor integrado de agua liviana que utiliza como combustible uranio enriquecido con soluciones tecnológicas avanzadas, y de acuerdo con el anuncio hecho por la Presidenta, el primero de ellos se instalará en Formosa.

El reactor CAREM será de unos 25MW de potencia eléctrica, capaz de abastecer a una población de hasta 100 mil habitantes. Además este tipo de reactor permitirá otro tipo de prestaciones, como el suministro eléctrico dirigido específicamente a polos industriales con alto consumo de energía en zonas alejadas, la desalinización de agua, el suministro en regiones aisladas o el simple aporte de energía a las grandes redes de interconexión eléctrica.

Otro rasgo destacable del CAREM es que, de acuerdo con las estimaciones iniciales, no menos del 70% de esta central podrá ser provisto por empresas nacionales calificadas.

En esa misma línea, Cristina Fernández anunció que de los $10.200 millones que se invirtieron en Atucha II, el 88% corresponde a insumos y servicios provistos por empresas argentinas y también explicó que el aporte de energía de la central llevará del 7 al 10% la participación de la energía nuclear en la matriz energética nacional y que seguirán avanzando en la capacitación de empresas y personal argentinos para que aumente al máximo la participación nacional en el desarrollo de tecnología nuclear.

Todo lo dicho significa que en ese proceso obviamente estará incluida la producción local del combustible que utilizan los reactores, aunque eso no fue explícitamente anunciado por la Presidenta, pero es una conclusión que impone la lógica.

Ese combustible es el uranio y el yacimiento más importante que tiene la Argentina hoy está en San Rafael y se llama Sierra Pintada.

Desde luego que el tema reavivará una antigua discusión que existe en nuestra sociedad acerca de si es conducente o no la explotación de la mina uranífera y si esto representa un peligro para nuestra comunidad.

En este punto ha sido señera la acción de la Multisectorial del Sur mendocino, gracias a cuyas gestiones y militancia activa a partir del año 2004 por primera vez en San Rafael se habló de la necesidad de remediar los residuos radiactivos acumulados en Sierra Pintada.

Actualmente, el yacimiento se encuentra detenido mientras la CNEA avanza en las tareas necesarias para la remediación de los pasivos ambientales, punto que debe ser cumplido con todo esmero y puntillosamente por parte del Estado, porque es necesario cancelar esa etapa para poder avanzar en la explotación, cosa que ocurrirá, como se deduce lógicamente de los anuncios citados

Porque la Argentina hoy está comprando el uranio en el mercado internacional y pagando precios que no son bajos, ya que la cotización del mineral recibió una consistente apreciación a partir de la tendencia internacional a desarrollar la energía nuclear como fuente de generación eléctrica, habida cuenta de sus ventajas en cuanto a la polución ambiental.

Tan evidentes como son los riesgos que supone la manipulación de un material contaminante como es el uranio son las ventajas que ofrece una central nuclear en términos de la casi nula contaminación ambiental que supone su funcionamiento, ya que la única emanación que emerge de una central es el vapor que hace que su turbina genere electricidad.

Esta tendencia, que venía imponiéndose claramente en el ámbito internacional, sufrió un grave traspié a partir de la catástrofe ocurrida en Japón con la central de Fukushima, pero aun así, y con la revisión de todos los criterios de seguridad que se observan en todas las centrales, muchos gobiernos han manifestado su decisión de seguir adelante con el desarrollo de la tecnología nuclear, a pesar de la catástrofe japonesa y tomándola, antes que nada, como una severa advertencia de los riesgos que la actividad tiene, pero nunca como un obstáculo.

Luego del accidente japonés el experto egipcio Mohamed el-Baradei, premio Nobel de la Paz 2005, le dijo al diario francés Le Monde: “Hay que mejorar la seguridad de los 430 reactores en actividad en el mundo, ya que se era mucho más laxo hace 30 años, y acelerar la introducción de las nuevas tecnologías, que son mucho más seguras”. “Mil quinientos millones de personas no tienen acceso a la electricidad; sin ella, no hay desarrollo”, concluye el egipcio.

El tema también supone entrar en una discusión todavía mayor que es la de aceptar a la minería en general como una industria generadora de recursos y de divisas, en vez de tomarla como un negocio espurio al servicio de oscuros intereses. Para ello se necesita ser precavidos, no prejuiciosos. Chile y Canadá dan lecciones al mundo sobre esto.

Sólo una empresa local ya ha facturado por casi dos millones de pesos, y tiene cotizaciones presentadas por más de tres millones de dólares para proveer a subcontratistas de la Minera Vale. Un dato para entender de qué estamos hablando.

Observar todos los consejos que el conocimiento sugiere para el desarrollo de la actividad es una necesidad tan imperiosa como conseguir los consensos para activar la explotación de los recursos que la naturaleza nos ha dado.

El progreso así lo demanda.
 

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