San Rafael
Martes 15 de Marzo de 2016

Opinión: El alegre adiós al Zoo de San Rafael

Los últimos animales serán trasladados a mediados de este año. Una visión personal del pasado, presente y futuro del lugar y del pensamiento sobre él.

La alegría es doble. Que cierre un zoológico y que éste sea el de la ciudad de uno, genera una doble sensación de optimismo. Los zoológicos no son naturales, hoy en día sólo se justifican, en mi opinión, si tienen un plan de conservación de alguna especie en peligro. Y esto claramente no sucedía en el zoo de San Rafael, que todos sabemos que en los últimos años, hace ya muchos, venía en decadencia y que cada vez tenía menos visitas.
Ir a ver a un animal encerrado, sin alma ni espíritu, no tiene nada de conservador ni de divertido. Ni de actividad extra curricular, por lo que sería bueno que la Dirección General de Escuelas no aliente o directamente no permita este tipo de actividad. Los chicos, sobre todo ellos, son lo que tienen que saber que no es bueno.
El Zoo de San Rafael tiene fecha de cierre para mayo aproximadamente. Falta encontrarle lugar a un viejo puma y a unos guanacos. Según comentaron estos días desde Cultura Animal, esta ONG que tanto trabaja ad honorem por el bienestar animal en nuestra región, probablemente también vayan a ser ubicados en una reserva en San Carlos donde han sido llevados varios de los animales que había en el predio ubicado en el parque Mariano Moreno de la Isla.
Como muchos alumnos alguna vez, hace muchos años, fui ilusionado al zoológico “a ver a los animales, al león, al puma”. En ese entonces el Zoo local tenía mucha más vida y presencia. Sin embargo los tiempos han cambiado y las sociedades han ido entendiendo, parte de ellas al menos, que no son un ámbito saludable. Una jaula de pocos metros no puede ser saludable para nadie.  Fin de la historia.
Luego de que se retire al último animal seguramente volveré a ir al (ex) Zoo. Será mucho después de que aquél niño fuera con los compañeros y se quedara prendado con el puma y el león. Será después de que aquél joven fuera y se fijara, pensativo y con un dejo de tristeza, en lo pequeña de las jaulas, que mirara al águila con sus alas extendidas abarcando buena parte de su encierro. Será con otra cabeza.  Hay cambios que duran muchos años en concretarse. Por suerte éste podré verlo.  
Por Javier Martín
unosanrafael2012@gmail.com

Comentarios