San Rafael
Lunes 13 de Febrero de 2017

Opinión: el drama de los animales abandonados

Opinión sobre el flagelo que sigue sin solucionarse pese a algunos esfuerzos. Malas costumbres sociales generan estos problemas que pueden ser muy serios.

Los animales abandonados siguen poblando las calles de San Rafael, pese al titánico esfuerzo de varias organizaciones sociales de bienestar animal y la colaboración del Municipio con el programa de esterilizaciones gratuitas.
Sólo basta prestar un poco de atención en las calles para observar a muchos perros sueltos, la mayoría de ellos sin dueño y otros tantos con dueños irresponsables que los dejan sueltos librándose de su cuidado.
Esta situación deriva en varias consecuencias. Para las personas el peligro de ser mordidos, de tener un accidente en bici, moto o auto y luego está el evidente desprecio por el bienestar animal, ya que en las calles los animales están expuestos en forma permanente a peligros como ser atropellados, contraer enfermedades o directamente morir de hambre. La falta de costumbre social de esterilizar a las mascotas y la mala actitud de dejarlos sueltos (lo que favorece la reproducción sin control) son los factores principales de este flagelo, que se agrava en épocas de vacaciones cuando algunos deciden dejarlos tirados en la calle para irse "tranquilos" de vacaciones.
El programa de esterilizaciones que se realiza desde hace algunos años ha castrado a miles de animales, algo que evidentemente no alcanza a contener el drama ya que son más los animales que nacen en las calles o que son abandonados diariamente. Es una lucha titánica que hay que mantener pese a todo esto, aunque sería necesario aumentar la educación social y también las sanciones correspondientes para quienes abandonan animales. En un país con miles de otros problemas puede parecer insólito, pero son justamente estas medidas las que hacen a una sociedad más civilizada y desarrollada. Hay que comprender de una vez por todas, y enseñarlo, que tener una mascota es una acto de responsabilidad y que es para toda la vida del animal, no hasta que nos cansemos o nos vayamos de vacaciones o hasta que nos moleste porque ladra mucho o porque, en el caso de las hembras, se quedó preñada. Si no se tiene esta responsabilidad es mejor no tener mascotas, porque ninguna vida es un juguete.

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