San Rafael
Martes 17 de Noviembre de 2015

Opinión: el duro boom de los robos en casas

Opinión que analiza el “interior” de los hechos, cada vez más usuales, de robos en casas y lo que genera en las personas este reciente flagelo

“Yo no tengo seguro en mi casa, debería hacerlo, pero me da bronca tener que seguir sumando gastos fijos”. Así me dijo el otro día un colega cuando volvíamos de cubrir un robo en una casa, uno de esos que ahora en San Rafael se dan a diario en cantidad.
En este caso fuimos hasta el lugar porque nos llamó la atención la cantidad de cosas que le habían robado a los dueños. Cuando hablamos con ellos vimos el panorama: una pareja joven recién mudada a su nueva casa. No le sirvió ni el perro, ni una serpentina en la pared (la cortaron), ni un reflector en el patio (lo apagaron) ni nada.
Los “chorros” entraron en el lapso entre que su mujer fue a buscarlo al trabajo y volvieron. A diario se repiten estos hechos, lamentablemente. El último que llamó más la atención fue el viernes en una casa de calle Los Arrayanes: S800.000 se llevaron. 
 
Más allá de las circunstancias particulares de este episodio, o sea, preguntarse por qué guardar una suma así en la casa, etc, lo cierto es que el miedo a ser robado en tu propia casa, que es uno de los peores miedos, ya está entre nosotros.

Hace varias semanas en el diario hablamos con un joven que fue robado por segunda vez en el año en su casa y le llevaron todas las herramientas de trabajo. El rostro de impotencia y bronca era visible. No sólo tenía que pensar en todo lo que le llevaron sino en arreglar lo que rompieron, porque para entrar se llevan puesto puertas, cerraduras, ventanas, lo que sea. 
 
Uno de los desafíos a futuro de las autoridades es recuperar, al menos medianamente, esa tranquilidad para los ciudadanos, capacitar mejor a los policías y equiparlos adecuadamente, y que no salgan tanto ni tan rápido quienes son condenados por estos ilícitos. Como se ve, es un desafío multidisciplinario; Estado, Justicia, la gente, etc. 
 
El peor error es acostumbrarse a que pase, normalizar estas situaciones y que nos tengamos que conformar con más rejas, más seguros y frases como “al menos no me hicieron nada”. Y también es negativo politizar la inseguridad, porque no es un problema de nadie en particular, es de todos y ha ido creciendo lentamente. Hagámonos cargo.
 
Javier Martín
martin.javier@diariouno.com.ar

Comentarios