Política
Martes 29 de Diciembre de 2015

Opinión: Ética, lo mejor es ponerla en práctica

El intendente de Alver Walther Marcolini comenzó a mostrar el estado de la comuna de Alvear. Deberá ir hasta el final y lo más difícil, mantenerlo durante su gestión.   

El intendente Walther Marcolini llegó al palacio comunal alvearense con promesas de transformaciones en grande que le pueden abrir las puertas para un venturoso camino en la vida política, como también sepultarlo si no cumple. Una de esas promesas es la planta de energía termosolar. Sin embargo, hay una que puede pasar inadvertida fuera de los límites departamentales pero que era esperada en la comunidad: la revisión total para conocer el estado, no sólo financiero, de la Municipalidad alvearense.  
Esa promesa de campaña comenzó a concretarse en los últimos días y se desató la primera gran pelea política. Después de que el jefe comunal hizo público el rojo de las cuentas municipales y anunció el envío de un proyecto al Concejo Deliberante para declarar la emergencia económica, financiera y administrativa de la comuna, desde el justicialismo que gobernó 12 años el departamento y ahora es oposición salieron a cruzarlo con dureza.
Se puede discutir si Marcolini erró en algunas cifras por la inexperiencia de sus funcionarios, como no aclarar que a la deuda de energía eléctrica que se tiene con Cecsagal faltaba compensar la deuda de la prestadora de servicios hacia el municipio por el uso del espacio aéreo.  
Pero más allá de la equivocación, es tiempo de que se blanquee cómo fue el manejo de los fondos públicos y qué van a hacer de ahora en más. También sería bueno conocer al fin cuántos empleados pagan los alvearenses y que de una vez por todas den respuesta a una pregunta que inundó el pensamiento popular en la última década: ¿Qué tarea realizan muchos de los municipales? Y no es precisamente por aquellos que a diario recogen la basura u otros obreros que cumplen con las tareas más difíciles.
El aval popular en las elecciones no representó un cheque en blanco para quienes estuvieron manejando los destinos de Alvear por 12 años.
Pero también es necesario que los nuevos gobernantes tengan presente que los márgenes se redujeron a la mínima expresión y ya no se puede pregonar la ética y no ponerla en práctica.

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